Nuevo Amanecer

Efrén Medina: Rostros, en reflexión pintada


Autor / artista
Nace en León, Nicaragua (1949), cursó estudios de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, que dirigía el maestro don Rodrigo Peñalba (1965). En su peregrinar por la ruta del arte, deja huellas en el movimiento “Praxis”, grupo Gradas, ASTC y UNAP, como miembro fundador en ambas asociaciones. Con acentuada permanencia (años 60 / 90) de mucha dedicación, y participación activa en aportes valiosos, como continuador de tendencias innovadoras.
Su trayectoria por un mundo muy particular lo hace el pintor –“dibujante o pintor del dibujo”‑ de especial característica; recogiendo motivos de original meditación, acerca de sus diferentes temas, que van concatenándose hasta formar un artista en constante diálogo con su obra.
De ese ojo y oído fino, y de todos los sentidos, surgen sus multifacéticas formas; entrelazadas a retazos de vida y esperanza, un rostro, otros rostros, pero que siempre, como él dice --la belleza tiene un rostro de mujer‑- son cualidades en torno de esa atmósfera a veces cálida y dulce, otras dura y fuerte como la propia existencia.
El estado subconsciente de sumisión en postración derivado de lo real, y de lo irreal, de lo que hay en casa o fuera de ella en cada uno de nosotros, lo llevan a una condición, situación o ilusión de un pasado presente, testimonial... “su sello” o la calidad de artista comprometido con su obra.
En revista cultural “Nicaráuac” No. 4 --publicada entre enero ‑ marzo (1981), Managua Nicaragua-- Efrén Medina relata su testimonio: Mis rostros están inspirados en rostros nicaragüenses del pasado y del presente que me han quedado grabados y que son, a la vez, como un espejo. Reflejan estados de ánimo. Rostros del pasado, que todavía sobreviven en el presente.
En los temas principales que conforman su repertorio escénico y protagónico, plasmado en sus lienzos, se pueden notar fácilmente el origen migratorio y recurrente. Formas que se balancean en el vaivén de un péndulo oscilante que soslayan de repaso, como formas hechas y contrahechas, sin dejar de ser tratadas con el oficio meritorio de un conocedor del dominio de sus propias técnicas, por lo cual destaca como un pintor de fórmulas transitorias de búsqueda renovante y novedosa.
Entre las imágenes más preponderantes y de mayor arraigo en su tránsito migratorio se encuentran “Los Rostros” ‑-rostros que son “testimonio del pasado doloroso, el cual perdura en el presente y adentra sus dedos en el porvenir, retrocediendo en la medida que la revolución avanza” --Nicaráuac (1981).
Persisten también en modo sumario, sus “Nicaraguapas”, serie de figuras femeninas, semejantes y en coincidencia con las de Amedeo Modigliani, en el tratado del cuello alargado; típico en este pintor italiano (1884 ‑ 1920), que encarna el romanticismo del artista maldito de la Escuela de París, de finales del siglo XIX.
Lo mismo Modigliani, con su pintura Retrato de Gitana con niño (1916) es comparable con la Gitana Tropical (1929), del pintor cubano Víctor Manuel García (1897 ‑ 1969), uno de los adelantados en la ruptura con la Academia que años más tarde, en 1927, se publica este hecho trascendental en la revista de Avance en la Asociación de Pintores y Escultores, del 7 al 31 de mayo de 1927, en la primera “Exposición de Arte Nuevo en Cuba”.
Asimismo otra serie se mantiene en etapa primordial como elemento compositivo y formativo, la “Tauromaquia”, partiendo este evento en sus inicios en los fragmentos del fresco cretence del Palacio de Cnosos, entre los siglos XVIII y XVII a.C. Este juego, afición siniestra de obsesión arriesgada muy singular del hombre torero, como del animal en lidia con la muerte, es puesto actualmente en consideración por los derechos a la vida.
Hay que mencionar con especial acento “Los Toros de Goya” (pintor español, aragonés) en la serie de grabados en agua fuerte y dibujo sobre papel, la “Tauromaquia”, que se podría titular “Un pintor del siglo XXI ante los toros de Goya”, toros en movimiento, cómodos a la vez, sus agujas, astas o cuernos, en media luna con las puntas hacia arriba, y cortos; son motivos aparentemente significativos de un pavoroso peligro; en cambio en los toros de Efrén se avista una sumisión en reposo absoluto, estático, y contemplativo, sumido en hipnótico placer lunático de fondo.
Para finalizar: su último avance en el porvenir, lo anuncia un ángel sin “Rostro”, símbolo del amor, la bondad y la misericordia, estos mensajeros divinos de Dios, son seres celestiales y etéreos. Protectores que cumplen sus mandatos y misiones divinas. En el antiguo testamento, Dios está también representado de manera especial por el “ángel de Yahvé”. En toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, aparecen mencionados los ángeles 294 veces. Se dice en todas las referencias de estos seres invisibles a la vez, que cada individuo nace con un ángel de la guarda (posiblemente uno para cada ser humano), y para las Iglesias; quedando bien claro que ellos serán quienes envíen las plagas y la guerra a los incrédulos, encargándose también de tocar las trompetas del Apocalipsis. Hay que tener en cuenta y no olvidar a los ángeles caídos o demonios que son muchos, miles, millones, los cuales se encuentran en todas las partes del mundo en que vivimos.
Que tu ángel de la guarda te acompañe, Efrén, y proteja de forma positiva, para que se cumpla tu misión de ayuda al “Niño con Cáncer”, en tu nueva galería inaugurada recientemente el día 14 de diciembre de 2005, son los mejores deseos de tu amigo y colega.
Managua, Nicaragua 31 de diciembre de 2005.