Nuevo Amanecer

La marcha sin retorno


Las tardes en Managua color cobrizo tierra
con el lago borroso falsamente azul
y el sol como si fuera a quedarse toda la noche

El sol rojo sobre la catedral vieja

Pero en Managua siempre cae la oscuridad a tiempo

La calurosa oscuridad del trópico
todo quieto en rigor pero ruidoso
bullicioso de insectos de viento
los barrios cansados las risas en los autobuses
y tragos y bailes en el Mirador Tiscapa
porque de algo tenemos que vivir en este país
donde siempre cae la oscuridad a tiempo

Managua la de los barrios desnudos
los escombros habitados de cuerpos de fantasmas
ciudad Nemagón habitada de fantasmas de cuerpos

Todo muerto en rigor pero ruidoso

Difícil es e impropio verse en el reflejo de un ojo
en la cuenca desbordada en la irritación del iris
en la mirada sin gestos que se niega a hablar

Difícil es e impropio bajo el cielo pizarra
ciego de claridad al mediodía
oscuro de soledad a medianoche
lanzar el flashazo sobre la mirada sin gestos
de ciudad Nemagón varada entre dos avenidas

Varada sin saber a qué trajo su marcha sin retorno
en racimos callados magullados extrañados
como al galope entre dos tiempos que nunca fueron
a la vieja Managua generosa de escombros
de la Casa presidencial y la Asamblea Nacional

Pero desde la Asamblea Nacional no se ve Nicaragua
no se escuchan las calles
los pasos de un día que sucede al otro
hasta que no hay más días por vivir dentro del pecho

Ciudad Nemagón sigue sola y sin retorno
en la pura realidad de esta Managua
olorosa a fritanguerías y frutas podridas
como si no fuera ya bastante
la carne sin piel y la piel sin sonrisa
para que no perdiera su sonrisa la piel de la fruta

Pero aquí seguimos como en una casa
sin puertas para refugiarnos del mundo
y sin ventanas para regresarnos al sueño

Porque Managua es una casa sola
donde nadie olvida porque nadie recuerda
la Casa presidencial abandonada y la Asamblea
como nosotros sin tener a dónde ir
o para dónde volver que no sea a nosotros.

México, D.F. septiembre de 2005