Nuevo Amanecer

Consejo de la almohada


El descanso que otorga la oscuridad, el silencio propicio a la meditación, la posición cómoda, horizontal o encogido, los recuerdos que se agolpan y la selección de los mismos dan a la noche privilegios inalcanzables en otras circunstancias, por ese motivo afirmamos que la almohada es buena consejera. Específicamente no es indispensable ningún susurro de palabras, ni de secretos al oído, bastan unos cuantos minutos de meditación, una plegaria que ilumine, analizar aspectos del asunto que desvela y al final tomar la decisión adecuada. Si se acierta o no es impredecible, pero por lo menos habrá un criterio que será defendido con apasionamiento. El éxito estará en obtener resultados positivos.
Las decisiones de la voluntad se gestan poco a poco, germinan en el inconsciente y afloran de repente.
Los nudos gordianos se cortan en momentos únicos y no aparecen con frecuencia.
Debemos, eso sí, estar prevenidos contra los rodeos innecesarios, éstos más bien desgastan.
Los sueños que origina la almohada nos llevan a otros significados y éstos los interpreta la sicología.
No debemos de olvidar que esos sueños de la razón engendran monstruos, al decir de Don Francisco de Goya y así los pintó. Estoy seguro que muy pocas personas han tenido esas pesadillas horripilantes y anormales, a menos que sean producidas por sustancias tóxicas incontroladas.
Creo oportuno intercalar aquí un relato chino que dice:
“Un joven que ha dejado su pueblo en busca de fortuna llega a una posada en donde encuentra a un viejo vagabundo; el viejo le presta una almohada para que descanse mientras la posadera cuece un poco de arroz; el muchacho se tiende sobre una estera, reclina la cabeza sobre la almohada y se queda dormido. Sueña entonces que logra ingresar a la burocracia imperial y que alcanza una posición muy alta; se casa, funda una familia, es destituido, los suyos lo niegan, conoce la abyección, recobra su crédito, lo vuelven a nombrar, manda un ejército que combate en la frontera contra los bárbaros, sufre terribles penalidades y alcanza victorias insignes; de nuevo es acusado de traición, lo encarcelan, lo juzgan, lo condenan a muerte y en ese instante, antes de saber si se salvará o no, despierta: el arroz no se ha cocido aún.
El joven decide volver a su pueblo, convencido que “la desgracia a los honores y la calumnia a la grandeza”.
Dos conclusiones: la sábana, al caer sobre nuestro cuerpo en la noche, produce placer; la almohada nos aconseja.