Nuevo Amanecer

El Güegüence

Fernando Silva: “El legado del Güegüence es la historia total y completa de nuestra cultura” Carlos Mántica: “El Güegüence es una obra maestra de la picaresca indoamericana”

“El Güegüence es una obra sin paralelo en la literatura de nuestro continente y quizás en la literatura universal, y Mántica, quien es un ferviente estudioso, lo explica así: pertenece a un género literario prehispánico de la cultura náhuatl, suficientemente documentado y conocido como Cuecuechcuicatl o “cantos picarescos”, en los que confluyen textos hablados con doble sentidos, música, homofonías, gestos y danzas.
Además de ser su único ejemplar vivo, conservado por tradición oral desde mediados del Siglo XVII, es también su máximo exponente porque:
Se trata de una obra de 314 parlamentos, no es un simple entremés, como muchos de los Cuecuechcuicatls que aún se conservan.
Es la única obra que se conoce en la literatura americana que matiza con dos idiomas en perfecto dominio, para lograr con eficacia homofonías y dobles sentidos. Homofonías del náhuatl al náhuatl; del castellano al castellano; del castellano al náhuatl; y del castellano y del náhuatl al castellano.
Mántica advierte que si el Güegüence se continúa divulgando únicamente por escrito y solamente traducido al castellano la obra perderá irremisiblemente los dobles y triples sentidos que la hacen única, la belleza de su música y sus bailes, la picardía de sus gestos y con el peligro de limitarse a una especie en peligro de extinción.
¿Podría comentarnos acerca del güegüencismo del nica?
Hace muchos años, escribí sobre este tema. El Güegüence tiene una serie de valores que son nicas. Es un individuo que encara con extraordinaria facilidad y condición varios oficios, pues así como vende un poco de agua teñida de azul, te vende un lugar en la cola para alcanzar una visa de la embajada americana, hoy es zapatero o mañana puede ser otra cosa. El nica, hombre de grandes recursos, un gran trabajador. No es alguien que se deja apantallar de nadie. Para bien o para mal, es alguien que usa con gran eficacia la burla, como instrumento político de protesta.
¿El Güegüence es el prototipo de modelo a seguir?
No es el modelo a seguir, porque es todo lo que vos querrás. Ladrón, sinvergüenza, y hasta medio cochonero, y eso no lo estoy inventando yo.
Pero sí es la gran obra que aún no ha sido captada por la gente. Tengo esperanzas, que ahora que El Güegüence es Patrimonio Oral Intangible de la Humanidad, las nuevas generaciones podrán conocer los trajes y máscaras y todos los matices de la música, y por supuesto los orígenes de cuando se produjo, o sea el entorno histórico.
Al reconocer la Unesco al Güegüence, ¿se confirma la ironía como Patrimonio de la Humanidad?
Me gusta lo que estás diciendo. Es interesante saber que se hayan reconocido las múltiples posibilidades de sentido que hay en base a la ironía y que una pieza bufa, no me gusta llamarla así, haya sido elevada a esa categoría.
¿Podría decirnos la diferencia entre vestidos y disfraces como están marcados en El Güegüence?
El Güegüence es un disfraz, porque quien está ahí plantándose no es un español y por eso usa máscara. Un disfraz, porque se está poniendo algo que no es, que no es su identidad, que no es la propia. Si una persona viste a la usanza está haciendo lo que él es, aunque sea lo que fue.
Si yo me disfrazo de africano estoy asumiendo una identidad que no es la mía. El Güegüence usa máscara para protestar contra el imperialismo español.
Uno de mis recientes aportes es que la protesta del Güegüence sí es contra España, pero no directamente en la persona del Gobernador, sí en la persona del Gobernador indio que le hacía los mandados. En consecuencia, si debemos buscar la identidad del Señor Gobernador Tastuanes entre los hombres de los Gobernadores de Nicaragua, o se trata de un Gobernador_Tlatoni, instrumento y cómplice corrupto de la dominación española. No afirmamos categóricamente que el Gobernador Tastuanes hay sido un gobernador indio, pero sí nos abrimos a esa posibilidad.
Con la globalización, las sociedades se afirman más en tener que en ser. ¿Podría comentarnos los costos que se pagarán?
Ese afán de tener y no ser es de las peores desgracias que tiene la sociedad. El Güegüence es auténtico, tiene un modo de ser, pero al mismo tiempo le gusta tener y está dispuesto a hacer muchas cosas, para lograrlo, no importan los principios, con tal de tener.
Finalmente, Mántica sitúa al Güegüence como una obra relevante en las voces de los escritores, y pone como ejemplo lo que dijo Alberto Ordóñez Arguello: “Es el primer grito escénico del mestizaje americano”. Para Pablo Antonio Cuadra: “El primer personaje de la literatura nicaragüense”. Para Eduardo Zepeda Henríquez: “La rebelión del mestizaje”. Para Alejandro Dávila Bolaños, quien nos ofrece su propia traducción, es “la primera pieza de teatro de protesta de América”. Para el guatemalteco Manuel Gallich: “Una pieza excepcional... y el primer personaje del teatro hispanoamericano”. Y Salomón de la Selva, conocedor como pocos nicaragüenses de la cultura griega, se atreviera a considerarla una “obra teatral de valor literario indiscutible, (que) supera a cuanto conocemos de la comedia griega anterior a Aristófanes”.
Tito Leyva
Antes de mi primera pregunta, el poeta Fernando Silva, me dice: “¡Qué gran ironía...! que mientras solemnemente la Unesco determina como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD la obra de teatro popular callejero nicaragüense “El Güegüence o Macho Ratón”, aquí en Nicaragua, algunos dos o tres ilustres individuos sostienen que la obra “El Güegüence o Macho Ratón” ¡no es una obra nicaragüense...!, siendo una obra de autor anónimo”.
Este absurdo, más que grosero, es necesario dejarlo aclarado para el sano conocimiento del pueblo honrado de Nicaragua, en la forma simple que se pueda, así:
La obra “El Güegüence o Macho Ratón” es una obra escrita por el lingüista nicaragüense de Granada, que vivía en Masaya, don JUAN ELIGIO DE LA ROCHA (1825-1873). La obra fue escrita más o menos en el año de 1860-70.
Muerto don Juan Eligio (1873), su hermano el doctor Jesús de la Rocha pasó todos sus papeles manuscritos sobre diferentes estudios que sobre las lenguas de Nicaragua trabaja don Juan Eligio, al Sr. Carl H, Berendt, (1874), quien solamente se interesó en lo que se refería a la lengua “mangue”.
Entre esos manuscritos estaba la pieza de teatro popular callejero “El Güegüence o Macho Ratón” (ambientada en la época misma de mediados del S IX - 1860), que no le interesó a Berendt y se la dejó para que la estudiara a su yerno Daniel G. Brinton, quien copió el original de don Juan Eligio, dejando sin tocar lo que estaba escrito en español; pero en cambio lo que era el parlamento en “lingua franca” (que era la lengua que en ese entonces hablaba el pueblo), cambió los vocablos de “lingua franca” y los pasó a las raíces del náhualt (mexicano) . Así lo tradujo al inglés y lo publicó.
Eso es lo que nosotros conocemos de “El Güegüence o Macho Ratón”, traducidos al inglés y difundido ampliamente. Más tarde fue escrupulosamente puesto en español corriente en una paráfrasis del Dr. E. Álvarez Lejarza, en el No 1, de Cuadernos del Taller San Lucas, de 1942; de esta paráfrasis se parte para el conocimiento corrido de la obra hasta ahora.
Es necesario advertir que Brinton publicó junto a su traducción en idioma inglés, el original de don Juan Eligio de la Rocha y que jamás existió alguna anotación donde dijera que esos manuscritos de Juan Eligio de la Rocha, habían sido copiados, recogidos, guardados, tomados de alguna parte.
Poeta Silva, ¿por qué la ironía como Patrimonio de la Humanidad?
Porque siempre hay una contradicción en todo. Es una manera de expresar lo que realmente está detrás de una serie de circunstancias que se dan en ese momento o en otro.
¿Aún hay “güegüence” en el nicaragüense?
Han confundido eso, queriendo identificar la manera de ser del güegüence con el nicaragüense. Es decir, es el nicaragüense que es como el güegüence, esa es la idea clara. Hay comportamiento nicaragüense que el escritor del güegüence --el autor, don Juan Eligio de la Rocha-- hace que en ese personaje se dé el carácter nicaragüense como es, cómo participa en la vida y la cultura.
¿Por qué se debe escribir “güegüence” con “c”?
Es simplemente, porque no es español, es una palabra náhualt. El Güegüence viene de Güegüe, que es viejo, y la terminación o el sufijo es ZINT y se pronuncia “c”, que es viejo bandido, matrero, mentiroso y se llama viejo mentiroso que es Gueguezint y ZINT se pronuncia como “c” y así está escrito originalmente.
¿Cuál es el legado de El Güegüence?
Lo que nos deja El Güegüence es la historia total y completa de nuestra cultura. Y nuestra cultura es una forma de ser dentro de la lengua misma que es el comportamiento y la vida del pueblo.
¿Hay quienes dicen que El Güegüence es una obra anónima?
Es que hay una gente que quiere ser importante y no conocen El Güegüence, porque solamente lo han leído y no encuentran al autor, y es muy simple, es muy simple el autor; el autor es un hombre que conoce toda la cultura nicaragüense y las raíces del desarrollo del mestizaje, las conoce perfectamente, y de ahí toma algunos datos y forma la obra que sella El Güegüence o Macho Ratón. Y todo lo que se refiere es a la autoridad mestiza que han puesto los españoles, porque éstos no se ocupan de los mestizos, porque los desprecian y hasta los delitos de los mestizos son vistos por mestizos. Entonces, El Güegüence es una manera de protestar que estos mestizos están haciendo opresión sobre los mestizos y además, el Güegüence, como viejo, era el que se encargaba de una serie de operaciones, y andaba por todos lados con su recua de gente y lo principal, es que el Güegüence es un comprador y vendedor, que concentra toda su acción en Masaya, que era el gran tiangue. Otra cosa muy importante es que Güegue es viejo, y viejos hay, antes, durante y después de la Colonia. Y esos viejos, se encargan de muchas cosas, de ahí viene, que, el Güegüence se encarga de situaciones y de esa manera de ser que aparece en la obra.
¿Qué hace falta por hacer?
Que el Güegüence se proyecte como el teatro popular callejero, la definición de la cultura en el espacio nicaragüense.
En el snob global esta sociedad apunta más en tener que en ser. ¿Cuál es el costo?
Esas son estupideces públicas, no hombre, la verdad de la cosa es el que trabaja, el trabajo y la producción, y en lo que se refiere a la cultura es hacer la obra de verdad, valedera, dentro de lo que significa el pueblo y su vida.