Nuevo Amanecer

Envío, diciembre de 2005


“El año 2005, año de la gran crisis, llega a su fin. La crisis se congeló con la Ley Marco para entrar de lleno en el año 2006, año de la gran decisión, con una contienda electoral que será caliente y reñida por las novedades que ya se anuncian. La mayor, que en los terrenos controlados por los caudillos bailan los güegüenses”. Con estas palabras, la revista Envío hace un retrato fiel de la situación de nuestro país, al iniciar 2006. Sin obviar, claro, la crisis que está viviendo los sectores Salud y Educación, la deuda interna, el daño irreversible que causó el “Beta”, el juicio del reo Arnoldo Alemán en Panamá… todos estos casos expuestos en reseñas que dan una impresión general de los vientos que soplan por este lado del continente.
Abordando el tema de las próximas elecciones en el Caribe, Envío, Revista Mensual de la Universidad Centroamericana, diciembre 2005, publica las impresiones de William Grigsby Vado, quien clama que es necesario --antes de evaluar la actuación de los gobiernos regionales y las propuestas de los partidos contendientes-- volver la vista nuevamente a esta abandonada mitad de Nicaragua, que se debate entre el abandono, la droga y la apatía.
Por su parte, Dora María Téllez, Presidenta del Movimiento Renovador Sandinista, reflexiona en las razones para convocar al sandinismo y a los nicaragüenses todos en torno a la candidatura presidencial del sandinista Herty Lewites, en quien ve “una oportunidad única que no podemos despreciar”.
Andrés Pérez Baltodano nos presenta un artículo --que fue recientemente publicado en tres entregas por EL NUEVO DIARIO-- titulado “La izquierda se moderniza y la derecha se estanca”, en el que reflexiona sobre la necesidad de la justicia social, la que, en un país como Nicaragua, debe convertirse en una obsesión nacional. “La izquierda lo ha entendido y se está modernizando para enarbolar con inteligencia esta bandera. Mientras, la derecha permanece estancada. Para modernizarse, la izquierda tiene ante sí la tarea de resolver sus “malas relaciones” con la democracia, con los derechos individuales y con el mercado. Y, por absurdo que parezca, modernizar a la derecha es también una tarea de izquierda”.

“El Güegüence”
La obra de arte El Güegüence o Macho-Ratón, escrita en castellano y nahuatl por autor anónimo en el siglo XVII, el texto teatral más antiguo de los que conserva América Latina, tesoro cultural de Nicaragua, fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. La revista Envío se une a esta celebración nacional, porque es un máximo y merecido reconocimiento a los valores literarios y culturales de una obra brillante, en la que algo --¿mucho, todo, cuánto?-- de la identidad mestiza de los nicaragüenses del Pacífico alcanza universalidad.
Nuestro “Güegüence” nos ha producido esa agradable noticia, pero ¿hasta dónde conoce el pueblo nicaragüense el contenido de esta importante pieza teatral? Envío nos presenta, con sus palabras, el argumento de esta magnífica obra, resumida así:
“Un viejo buhonero y mestizo --con más de indio que de blanco-- recorre Mesoamérica, con sus dos hijos, comprando y vendiendo todo tipo de mercaderías en tiempos de la Colonia española. En Nicaragua, el gobernador español Tastuanes está en quiebra y en crisis. Con su alguacil mayor, su escribano y su regidor, busca imponerse, poner orden, ejercer control, cobrar impuestos. También el Güegüence, que se hace el sordo, convierte al gobernador en su cliente, lo enreda, lo engaña, se burla de él, no le paga un peso y “le da vuelta” una y otra vez en diálogos hilarantes. Y baila, baila y baila. Al final, llega tan lejos en sus habilidades orales y comerciales que consigue casar a su hijo Forcico con Suche Malinche, la hija del gobernador”. Ese es el argumento de esta auténtica obra maestra de palabras, música y danzas.