Nuevo Amanecer

Rodolfo Häsler: Poesía es pensamiento


“El niño tímido que fui”, escribió Rodolfo Häsler en un poema. Aún sigue siendo tímido, pero eso no me impide tener con el amigo de Paul Bowles, poeta de la generación Beatnik, una pequeña entrevista de cinco minutos en una agenda tan apretada como fue el IV Festival Internacional de Poesía en El Salvador, que se realizó en octubre de este año 2005. Me preguntan ¿para qué sirven los encuentros de poesía? Para conocer buenos poetas, para conocer su humanidad, saber qué tienen que enseñarnos. Rodolfo Häsler nació en Cuba en 1958. Actualmente reside en Barcelona. Ha publicado “Poemas de arena”, en 1982 y “Tratado de licantropía”, 1988. En 1992 publicó “Elleife”, con este libro obtuvo el “Premio Aula de Poesía de Barcelona, 1992” en su primera edición. Actualmente es uno de los mejores exponentes de la poesía en Barcelona.
Francisco Ruiz: ¿Me podés decir de dónde proviene el apellido Häsler?
Rodolfo Häsler: Mi apellido es alemán, mi padre era suizo-alemán. Él procedía del cantón de Berna y fue a parar a Cuba, donde se casó con mi madre que es cubana. Por una historia de amor, puede decirse, una verdadera historia de amor. Mi padre desde muy joven, como muchísimos pintores del norte de Europa buscando la luz, en esa tradición tan germánica había salido de viaje de estudios hacia Italia, Grecia, el norte de África. En un segundo viaje estuvo en Marruecos hasta la independencia y ya para un europeo fue muy difícil estar viviendo allí, entonces en 1955 se instaló en Andalucía. Mi madre había ido a visitar a sus abuelos que eran andaluces y así se conocieron, así es como este apellido tan ajeno llega a la isla.
A los nueve años emigraste hacia Europa ¿cómo es tu relación ahora con Cuba? ¿Tenés alguna relación con los poetas de Cuba principalmente?
En realidad llegué a España con diez años recién cumplidos y obviamente mi formación no ha sido como la de un poeta cubano, porque mis primeros intereses y lecturas fueron más próximos a los intereses que pueden ser a un lector en España, pero poco a poco y a medida que me fui dando cuenta que lo mío iba a ser la escritura, de una manera seria fui haciendo el esfuerzo de conocer la poesía cubana, desde Silvestre de Balboa hasta la contemporánea. Tengo amistades con poetas cubanos de la isla y poetas que viven fuera, pero ha sido un hecho reciente, porque desde que yo hice mi primer viaje a Cuba en 1991, no había estado en contacto con poetas cubanos. A partir de ahí he ido cultivando amistad con alguno de ellos y descubriendo la literatura cubana. Desde España puedes conocer a los nombres clásicos: José Martí, Virgilio Piñera, Lezama Lima, Severo Sarduy, entre otros.
¿Cuál es tu opinión de la situación en Cuba?
Cuba vive una situación muy complicada, difícil. No te puedo decir qué futuro próximo tiene, porque no vivo allí primero y luego que tampoco soy especialista en el tema político. En las dos últimas veces que he estado, realmente he visto una situación muy dura, y ya específicamente en el medio de los escritores he visto bastante desesperación porque la mayoría de autores son inéditos, se les acumulan los libros, no hay manera de editarlos, no hay papel. Es bastante complejo.
¿Cómo ven tu obra los españoles, tomando en cuenta el origen de tu país?
Mi obra ha sido publicada íntegramente en España. Soy un escritor bastante curioso porque no habiendo nacido allí, en cierta manera me he desarrollado con una generación de poetas en Barcelona que más o menos tienen mi edad. Empezamos a publicar a comienzos de los ochenta, hemos compartido muchísimos intereses, reuniones, ediciones. De ahí han surgido dos importantísimos editores en la actualidad. Yo nunca he sentido ninguna reticencia hacia mí como poeta no español, claro que ese nacimiento exterior siempre está presente, pero creo que es más como un sustrato en mi obra, que como la consideración de los demás escritores hacia mí.
Has escrito: “El Inquilino” y “Poeta en Tánger”. Ambos poemas fueron dedicados a Paul Bowles, poeta de la generación Beatnik ¿cómo fue tu relación con él?
Mi relación con Bowles viene después de varios viajes a Marruecos. Mi padre pintó en el norte de África. Tuvo un estudio en esa ciudad los cuatro últimos años de su vida, allí mi padre trató con un grupo de pintores e intelectuales, allí conoció a Bowles. En uno de mis viajes para visitar a mi padre, él me llevó a casa de Bowles y estuvimos charlando toda la tarde. Él casi siempre estaba acostado, era casi un enfermo perpetuo y me dijo que como yo permanecía en Tánger por dos semanas más, que lo fuera a visitar. Yo llegaba en la tarde cuando él se había despertado de la siesta de las cuatro y media o cinco de la tarde. En varias ocasiones estuve charlando con él, estaba interesado en España. Como la mayoría de tangerinos hablaba un español perfecto.
¿Qué aprendiste de Paul Bowles?
Creo que he aprendido muchísimo leyendo sus cuentos que me parecen magistrales, los cuentos que describen todo el universo mágico del norte de África, el uso de los venenos, el mundo entre lo racional y lo irracional.
Decía Bowles que “La soledad es preferible a todo” ¿cuál es tu opinión respecto a esta frase?
Él realmente vivía los últimos años de su vida en completa soledad, comprendo que dijese algo así. Tánger es una ciudad que en el momento que se incorporó a Marruecos y perdió su estatuto como ciudad internacional, cayó en una decadencia terrible, dejó de ser ese cruce entre el Atlántico y el Mediterráneo, ese cruce de lenguas y culturas que fue y se perdió ese encanto, esa capacidad de atracción que tenía, ese refugio de tanta gente perseguida en el mundo. Él vivió esa soledad que fue un poco la soledad de la misma sociedad. Creo que toda obra creativa se hace desde la más profunda soledad, aunque con ella intentes o logres comunicar.
Ya para finalizar. Has escrito la obra “De la belleza del puro pensamiento (1997), luego en un poema decís que, “la agonía del pensamiento en un paisaje negro, desesperado por alcanzar la sagrada forma del pez” ¿te interesa mucho el estudio del pensamiento en tu obra?
Es que la poesía para mí no sólo es emoción, también es pensamiento. Es pensamiento filtrado a través de la emoción y una poesía que no tenga detrás un pensamiento poético, una vivencia clara de quien la escribe, se acaba derrumbando.