Nuevo Amanecer

Paúl de arará


¿Qué pudo provocar tales
conductas humanas?
Ricardo Lagos al presentar
el informe Valech

I

Si yo dijera nombres
no significarían nada

Si yo dijera nombres
me responderías con otros
nos responderían con otros
que no significarían nada

Los nombres no están vivos

Fueron carne un día

Alma que se pudrió en la carne
acaso todo lo que alguien puede ser
pero hoy no están vivos
y el cadáver del alma aún respira
en el cuerpo

De los nombres no quedan marcas

Se borran a conciencia
como el hedor a sangre y orines
en el cuarto del pau de arará

Así que los nombres no importan

Importa mi respiración
que aún reconoce esta sala
que aún me trae el aire seco
las horas incontrolables
el foco las sillas los baldes
la caja de teléfonos

Todo ordenado y claro
como si regresáramos al trabajo.

II

El mar es el mismo en todas partes
Un enorme ruido sordo
que bordea la tierra

El mismo en todas partes

Los pesqueros no se escuchan
ni los peces entre las redes
o las gaviotas sobre las cuerdas

Sólo el mar
un helicóptero en la madrugada
cuatro o cinco de nosotros
y los prisioneros en el piso

Un enorme ruido sordo
que arremolina todos los ruidos
como si fuera lo único en el mundo

Sin embargo aquí nadie hace ruido

Aquí traemos silencio
Puntos en la indiferencia oceánica

Del pau de arará se quedaron colgando
los alaridos los llantos las furias

Los prisioneros viajan muertos
de horas días meses
de haber muerto entre nosotros

Nosotros viajamos muertos
de no saber cuándo vivimos

Pero al mar no le gusta el silencio
y los lanza a la costa
para llenar mi voz
de su escandaloso silencio.

III

Hay noches demasiado largas
en ciertos sitios del mundo

Entramos y salimos
y ahí sigue enredada
a los tubos de neón
y cuando los llevamos
al piso inferior
ya es otra vez la noche

Un cuarto sin ventanas
y las sillas metálicas

Eso es para mí la noche

Una lámpara en medio
el pau de arará
olor a vómitos
y camisas sudadas

A las seis o a las siete
cenamos en mi casa
si regreso temprano

Mis hijos mi esposa y yo
en el comedor
y una lámpara en medio

Pero nadie me interroga
porque a la hora de la cena
no se habla del trabajo
y después ya es la noche

Una demasiado larga
en cierto sitio del mundo.

IV

En el salón estamos solos

Íngrimos como dirían los portugueses
cada quien con su saudade
aunque nos rodean
oscuras risas gritos oscuros
y los temblores ahogados
del submarino seco

Porque los prisioneros no están

Está el dolor el insulto el ruego
pero no ellos
Los que no están y sin embargo existen
si los nombras
si los nombra una calle
una plaza
un muelle de la memoria

No como nosotros
íngrimos en este cuarto
como si aquí hubiéramos nacido
como si aquí hubiéramos muerto
y la vida entera allá afuera

El palo volador
es lo único verdadero

El alma desarticulada
en la piel chamuscada

Lo único verdadero

Lo que nos nombra
para que no existamos

El pau de arará
como dirían los portugueses.

México, D.F. agosto de 2005