Nuevo Amanecer

Petroglifos de Estelí

El libro “Registro Arqueológico de los Petroglifos de la cuenca del río Estelí” es la síntesis de 30 años de paciente trabajo investigativo del arqueólogo Bayardo Gámez Montenegro en el rescate de la presencia de los primeros pobladores de este pujante territorio norteño.

Siendo adolescente, su curiosidad y destrezas para dibujar los petroglifos hallados por el Dr. Dávila Bolaños, acercaron a Gámez a la arqueología y luego a la antropología. El hoy destacado pintor y profesor universitario hizo de esta investigación una escuela abierta, involucrando a casi cien personas entre baqueanos e informantes agricultores, artesanos, comerciantes, maestros, albañiles, abogados, poetas, escultores, ediles, coleccionistas, geólogos, parientes, biólogos, dueños de terrenos y familias que con mucha deferencia los acogieron en las comunidades donde fue realizada la investigación.
El estudio, además, fue enriquecido con los acertados aportes profesionales del sicólogo Filiberto Cruz, la recopilación de la información etnográfica hecha por periodistas de la calidad de Tania Montenegro y Galo Muñoz, la acuciosidad del pintor Tony Jarquín, quien durante cuatro meses hizo todo el levantamiento de información iconográfica y calcos de petroglifos; Ramiro López, pintor de Pueblo Nuevo, quien calcó los del sitio La Virgen, y el apoyo incondicional brindado por los equipos de trabajo del Centro de Investigación y Comunicación Sinslani y la Asociación para la Investigación del Desarrollo Sostenible de Las Segovias (Adeso).
El objetivo de esta valiosa investigación consistió en contribuir al conocimiento local y nacional del patrimonio arqueológico que conforma la identidad cultural de Las Segovias y ampliar la información sistemática sobre la existencia de los petroglifos, su ubicación geográfica, condiciones medioambientales, cuantificación, dimensiones, soportes, características y valoración de los grabados, clasificación tipológica y temática, interpretación de gráficos y estado de conservación. Aunado a este objetivo se pretendía establecer un perfil de la dinámica social y socio política del contexto, y de esa población que dejó su legado sobre rocas volcánicas de la época terciaria y cuaternaria, jaspe, calcedonia, pedernal y basalto, con las que también fabricaron sus artefactos y herramientas.
Los petroglifos evidencian la presencia de antiguos asentamientos poblacionales y de una organización del entorno que además de sobrevivir les permitió desarrollar su cultura. La investigación comprobó la existencia en el departamento de Estelí de 54 petroglifos conteniendo 209 figuras, distribuidos en los municipios de La Trinidad (21), Estelí, (24), San Juan de Limay (5), Condega (3) y Pueblo Nuevo (1). Todos están en un área geográfica de montaña con presencia de ríos, quebradas, flora y fauna de similares características que constituyen antiguos territorios geográficos en sitios hoy conocidos como Las Ánimas, La Laguna, Mechapa, El Tamarindo en La Trinidad; Las Pintadas y La Joya en Estelí; La Virgen en Pueblo Nuevo y La Sirena, Los Encuentros y El Chorro en Limay.
La mayoría de las 209 figuras fueron grabadas sobre piedra volcánica de basalto con cinceles de piedra y técnicas de percusión, punteado, descascarado y frotado. Se pueden apreciar figuras zoomorfas, estilizaciones de cabezas o cuerpos de reptiles, mamíferos, aves o insectos; figuras antropomorfas, caras portando plumajes o gorros, máscaras, cuerpos de personajes delineados o decorados con atuendos. Además, escasas figuras fitoformes; figuras geométricas de óvalos, triángulos, trapecios y espirales, puntos, líneas rectas, horizontales, verticales, curvas, quebradas, radiales, mixtas, círculos con y sin puntos en el centro. Muchas de estas conjunciones de líneas y formas están asociadas a simbología astronómica, posibles movimientos de la luna o del sol, cuentas calendáricas, equinoccios o etapas del proceso agrícola y bajorrelieves en composición de abstracciones. En la actualidad perdura un acervo patrimonial expresado en abundantes restos arqueológicos de metates, vidrio volcánico, soportes de platos trípodes con figuras zoomorfas y fragmentos de cerámica naranja, característica de la región norte de Nicaragua.
La mayoría de petroglifos están dispersos y fueron movidos de sus sitios dejándolos fuera de su contexto y posición original. Varios quedaron enterrados y perdidos en la zona de Las Pintadas a partir de la construcción de la carretera de Estelí a El Sauce, otros fueron destruidos en la construcción de cercos de piedra en la división y faldas del Cerro Largo. Por ignorancia y desidia, muchos estuvieron expuestos a la intemperie, donde recibieron sol, lluvia, erosión, grasas, pintas electoreras y orines de transeúntes. Los petroglifos más deteriorados son los que han sufrido alteraciones en sus soportes y grabados, como los que están en el parque de La Trinidad, parque 16 de Julio de Estelí, Casa de la Cultura Leonel Rugama, Museo Histórico Arqueológico, Alcaldía Municipal de Estelí, Museo Arqueológico Julio César Salgado de Condega y el del parque de San Juan de Limay.
Un valioso producto derivado de la investigación es el rescate de leyendas trasmitidas a través de generaciones como parte de la tradición oral de estos pueblos norteños y que aún se cuentan entre la gente de las comunidades y sitios estudiados, destacándose las de la Piedra Bruja, de los Tres Cerros y de los Compadres en La Trinidad; de los duendes en el sitio de la Virgen en Pueblo Nuevo y las de la Poza de la Sirena y la Cueva de la Bruja, en Limay.
Finalmente, la investigación precisa una serie de recomendaciones orientadas a preservar este patrimonio cultural por medio de mayor sensibilización y educación de la población sobre la valoración e importancia de los petroglifos y acciones para su conservación, preservación, divulgación, turismo, autosostenibilidad y apropiación del patrimonio cultural de la zona como elemento coadyuvante de identidad cultural. En esta importante tarea deben aunar esfuerzos las alcaldías municipales del departamento, las autoridades del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, el Ministerio de Turismo y organizaciones no gubernamentales interesadas en apoyar la cultura nacional, para que la población la conozca, valore e identifique como raíces de una identidad cultural común.
Un reconocimiento a Bayardo y a todas las demás personas e instituciones que hicieron posible el rescate de esta parte de nuestro patrimonio cultural y que continúan trabajando en su preservación. El libro “Registro Arqueológico de los Petroglifos de la cuenca del río Estelí” está siendo distribuido por el Centro de Investigación y Comunicación Sinslani y la Asociación para la Investigación del Desarrollo Sostenible de Las Segovias (Adeso), en la tres veces heroica ciudad de Estelí.
Managua, octubre 23, 2005.