Nuevo Amanecer

Murales de Octubre: “Invitación al diálogo”


Los Murales de Octubre son un diálogo y un vínculo saludable para el arte en general, asegura Alicia Zamora, coordinadora del proyecto, para no caer en obtusas discusiones estériles de los unos contra los otros, contra los nadie y de los invictos en banalidades.
En los Murales hay expresiones muy claras, con una gran facilidad de entendimiento, para que las personas que circulen frente a éstos puedan coger el mensaje claro, directo y específico.
El artista del graffiti Dorian Serpa afirma que los Murales de Octubre son la búsqueda de una nueva forma, un nuevo estilo, un eco de resonancias.
Alicia Zamora, curadora y coordinadora del proyecto “Murales de Octubre” responde a nuestras preguntas para el “Nuevo Amanecer Cultural”.
Alicia, estas nuevas maneras de entender, mirar y apropiarnos de la cotidianidad a través de los Murales ¿qué pretenden?
El proyecto pretende ver lo que somos capaces de hacer desde la nueva generación, como la han llamado, nueva generación de artistas emergentes, nueva generación de jóvenes, de relevo. Cuando escribí “Murales de Octubre” fue para invitar a toda Centroamérica y a los artistas jóvenes de Nicaragua a repensar nuestra historia. Siempre estamos pensamos en bienales, en un premio, en un viaje, en cómo salir y como nos reconozcan y nos valoren en otros lados, porque lo que hacemos es poco valorado aquí. En 2005, 15 años después de que el muro fue borrado queremos proponer nuevas maneras desde un nuevo contexto cambiante globalizado, porque no es el mismo que se vivió en los 80. El mural tiene su dosis de resistencia, pero no podemos ser reflejo de una época que no vivimos. Esta generación, entre los 18 y 35 años, surge de las escuelas de comunicación y no de las escuelas de arte, pero vinculada al diseño gráfico, como los artistas urbanos Dorian Serpa y Oscar García; Errol Barrantes y Oscar Rivas, de la formación de la arquitectura, como en algún momento lo hicieron David Ocón y Raúl Quintanilla. Nos planteamos cómo hacer diferentes tendencias y realizar una obra contemporánea. Yo no corté café, no fui brigadista de salud, no alfabeticé, pero llevo el germen revolucionario, pero no participando del mural tradicional latinoamericano de los 80 y los 90. En el proyecto cada artista invitado expresó una nueva tendencia desde un nuevo contexto, porque vivimos el Nemagón, el TLC y con medios de comunicación que nos invaden con noticias amarillistas.
¿Pero hay una nueva manera de expresar resistencia?
Sí, el hecho de haber tocado este sitio simbólico es resistencia. A mí, la alcaldía me ofreció otros muros, pero nosotros queríamos trabajar en estos muros. Hablamos con Víctor Canifrú y le dijimos que era como un homenaje en vida. Nos aseguramos como jóvenes de no politizar, y lo rico de esta experiencia es que desde un país donde hay pacto, bipartidismo y no hay motivación para los jóvenes, donde no hay escuelas de arte con licenciatura ni suficientes bibliotecas, como desde la aridez y desde la nada, se pudo hacer un proyecto centroamericano para pensar en su historia. Cada persona que pintó sobre estos muros conoció de las connotaciones, el antes y el después, hablaron con Canifrú. Realizaremos un catálogo bilingüe y un registro en video para dar a conocer cómo se organizaron los brigadistas de la época. Aquí no trabajamos como brigadistas, ni muchos eran muralistas. El asunto era darle el espacio a la juventud, cómo confiar y apostar por esa gente, que cuando gana las bienales le cae la “zopilotera” con las descalificaciones del adultismo feroz, que eso no es arte, que fulano no es artista, que ese video ganó por la inclinación de tal jurado. “Murales de Octubre” se propuso hacerlos pensar, que estos muros son parte de Nicaragua.
También se ha expresado una convergencia del pasado y el presente...
Eso es lo interesante, hacer pensar a la juventud en la historia. ¿Cuál fue tu historia política? ¿Cómo la podemos replantear en un nuevo contexto? El artista José Osorio cuando estaba quitando las capas de pintura del muro encontró los tonos azules, y eso significó mucho, cómo una persona sensible no tocó el muro y dejó esa silueta.
¿Pero si estos murales son borrados o destruidos?
Estamos conscientes de que algún día podrían ser destruidos por un terremoto o algún marchista puede borrarlos. No es que no nos importe o no nos interese, pero la experiencia válida es la toma del sentido antropológico y sociológico. Se hizo un estudio y con ello se le refrescó la memoria histórica a la gente. Es una experiencia valiosa tanto para el ciudadano como para el turista, el ama de casa, los buseros, los niños y todos los que acostumbran pasar ahora por los “Murales de Octubre”. Antes yo pedía que me llevaran a la Avenida Bolívar y era intranscendente y rutinario, ahora se refieren a los “Murales de Octubre” como un referente valioso.
¿Qué ámbitos trascienden los “Murales de Octubre”?
Yo estoy contenta y motivada porque en el conversatorio que se realizó en el Instituto de Historia, artistas como Patricia Belli, Raúl Quintanilla y otros acogieron con buen ánimo el proyecto de los “Murales de Octubre”, porque trasciende el ámbito cultural, artístico, las galerías, se mete con el quehacer de los ciudadanos y por eso se habló de las implicaciones urbanísticas cuya ponencia estuvo a cargo de David Ocón. ¿Qué significó para los managuas la Avenida Bolívar? ¿Qué había antes aquí? Al trascender las galerías se da más acceso a la gente. Los artistas que vinieron a participar del proyecto gozan de gran prestigio curatorial, y han expuesto en las mejores galerías, museos, y participado en muchas bienales.
Una experiencia buena y saludable que ha dejado “Murales de Octubre” es haber ganado el respeto de las generaciones anteriores y abrir un diálogo permanente y positivo entre todos, además de trascender cualquier mediocridad en el arte y dejar atrás eso de estarnos lanzando la “pelota” con argumentos vacíos y marginales.
¿El arte es una garantía de cordura?
De ánimo, respeto, de promoción, pues los artistas no se pelearon, sino que debatieron. Los artistas tuvieron un gran contacto con la ciudad, pues conocieron las dos Managua, se informaron de los terremotos, el entorno cultural. Los artistas no sólo vinieron con sus dibujitos, se bajaron del bus o del avión, pintaron y se fueron, sino que tuvieron todo un conocimiento de esta Managua asoleada, pero en la búsqueda de sus armonías.
¿Qué nos dejan los “Murales de Octubre”?
Este proyecto nos deja el efecto de resonancia y de diálogo entre los artistas de las nuevas y anteriores generaciones de Nicaragua y Centroamérica. Nos deja un sólido intercambio generacional, muy positivo. Nos recordó a los artistas que tenemos un espacio propio y necesario. Algo muy positivo, por ejemplo, es que Roberto Sánchez, de la alcaldía, se comprometió a restaurar los muros, poner cadenas para la protección, bancas y embaldosar. También es muy digno de destacar la participación de instituciones como el Ejército y los representantes de la empresa privada, embajadas, artistas y galerías de otras partes del mundo, que no dudaron en apoyar este proyecto. La valiosa participación de la Escuela de Bellas Artes. Otra cosa importante es que mucha gente que no sabía de arte contemporáneo se nutrió de los conocimientos de quienes cuentan con una muy buena experiencia a nivel internacional. Contar con un proyecto de nivel internacional es muy provechoso para el arte en general. Que en esta Managua asoleada se haya posibilitado una nueva tendencia de hacer arte urbano es algo que nos importa y valoramos su significado. Yo estoy muy contenta por este logro de todos los artistas. Este proyecto se financió con quince mil dólares, pese a que la propuesta era de veinticuatro mil, pero esto no fue impedimento para realizarlo, y eso como gestora cultural es una satisfacción.
¿Éste es el verdadero diálogo?
Ojalá que haya armonía.