Nuevo Amanecer

Creación y organización: Desafío para los y las intelectuales contemporáneos (as)

-Reflexiones para una Propuesta-

Indudablemente que el cambio de época nos ha llevado a compartir a no pocos (as) intelectuales preocupaciones similares ante los fenómenos propios de un momento histórico de la humanidad que nos obliga a recrear paradigmas, a renovar el pensamiento humano, a dejar atrás la visión cosmogónica fragmentada sobre la que se ha edificado toda nuestra actual civilización.
Ernesto Cardenal en su Cántico Cósmico y últimos escritos nos anticipa visiones de ese nuevo mundo que estamos llamados y llamadas a construir.
Una nueva epistemología ha venido surgiendo del pensamiento más avanzado y que trata de unir la teoría de la relatividad con la física cuántica para conducirnos al encuentro de lo esencial, que es lo que precisamente creo que hacemos los/as poetas, los y las creadoras, más por la vía de la intuición, del rapto inspirador, o como se le quiera llamar, que por el raciocinio.
Rescatando los postulados de una revolución inconclusa, la referencia que politólogos hacen en base a esta nueva teoría y su campo de acción es que “el edificio social que se pretende construir es aquel basado en la libertad, la igualdad y la fraternidad y tiene como piedra angular el amor al prójimo”.
Se dice que si la revolución francesa fue la revolución de la libertad (la tesis), la revolución rusa sería la de la justicia (la antítesis), por lo tanto, la consecuente deducción sería que la revolución que nos corresponde gestar ahora es la de la fraternidad o revolución de la síntesis, de la unidad, de la visión holística del universo. “Esta revolución es la que seguramente sustituirá a la globalización neoliberal”, me decía recientemente Guillermo Pérez Leyva, un compatriota, analista político y compañero en el trabajo de construcción de ciudadanía.
Percibo como signos de nuestro tiempo:
1) Pese a lo que hemos estado llamando Literatura del desencanto o aún más, debido a ella, la necesidad de fortalecer la esperanza de nuestros pueblos cuya gran mayoría sufre las consecuencias de la economía de mercado neoliberal y la presión descomunal del sistema imperante para que nos amarremos a los tratados de “libre” comercio, política impulsada y decidida por las potencias que dominan el nuevo orden mundial que igualmente implantan las reglas del juego.
2) En lo que corresponde propiamente a los intereses de nuestro gremio, es de vital importancia propiciar un foro permanente que nos facilite el intercambio de información y reflexión sobre nuevos enfoques a los que obliga el impacto de la teoría post colonial y los estudios culturales. Potenciar la reivindicación del discurso alternativo, el surgimiento de nuevos paradigmas en la crítica literaria volcada su atención a regiones marginalizadas por el eurocentrismo. En relación al canon, todo esto supone la ampliación del panorama y la inclusión de producciones de los países del Sur, la revisión de la historia de la literatura escrita por mujeres o sectores marginados por no caber en los moldes tradicionales de la literatura.
3) Optimizar y articular la sociedad civil centroamericana supondrá el fortalecimiento de la construcción discursiva de las relaciones globales y de la realidad local, preservar y defender nuestra identidad cultural y promover nuestra cultura como naciones diversas y próximas.
Para ello, validar esfuerzos que se han hecho y que las políticas gubernamentales no son capaces de asumir ni ahora ni probablemente en años, mientras la estrategia económica se nos defina desde los centros de poder mundial la cual necesariamente viene acompañada de su correspondiente política cultural, léase homogenización, consumismo, etc.
A nivel de la región, se han realizado: diagnósticos culturales, propuestas de política cultural desde la sociedad civil. Existen notables esfuerzos de grupos, asociaciones, gremios artísticos y/o de promotores y promotoras culturales: festivales de poesía, de teatro, danza, proliferación de galerías de arte, bienales, concursos, simposios, publicaciones, ferias de libros, centros de espectáculos.
Se trataría de articular todos estos esfuerzos e iniciativas, darles coherencia, potenciarlos, pero para ello es necesario que nuestro gremio de escritores y escritoras, signado por la Palabra, dé el primer paso.
Una suerte de Ministerio de Cultura desde la sociedad civil, pero no creando estructuras burocráticas y costosas, sino organizando una red artístico cultural, comenzando por la de los y las escritoras que han manifestado históricamente su vocación a organizarse y comprometerse con el cambio social.
Las características teóricas de Red, las podemos encontrar en obras de autores como Manuel Castells (publicado un ensayo de él en la Revista Envío de la UCA de Managua) y citado por la Consultora nicaragüense; Lola Ocón y su equipo, facilitadora de la Planificación Estratégica de la Coordinadora Civil en nuestro país:
“Las redes se identifican de tres maneras:
a) Como una forma de análisis o representación de la vida social;
b) Como un proceso de reestructuración de las sociedades contemporáneas,
c) Como una nueva forma organizativa.
En las ciencias sociales el término red ha venido a utilizarse para representar la estructura social en términos de patrones de relaciones entre unidades sociales, pudiendo ser éstas, unidades sociales, personas, colectividades o posiciones; destacan las relaciones, interconexiones y flujos que ocurren en el tiempo y el espacio entre unidades sociales. La idea de red nos presenta una imagen dinámica, fluida y cambiante de la estructura social; el enfoque de redes es útil para representar las posiciones, flujos y relaciones combinando diferentes dimensiones de la realidad desde el nivel individual, local, nacional, global”.
Castells afirma que como resultado de la reestructuración del capitalismo, la globalización y la revolución informática, las sociedades están cambiando su fisonomía, su morfología; la nueva fisonomía que emerge de estos procesos de cambios es la de sociedad-red.
Las redes son estructuras abiertas y dinámicas, una sociedad basada en redes es altamente dinámica, flexible y susceptible de innovación. Sin embargo, Castells identifica una tensión importante entre la red y el individuo en la medida de que algunos referentes –formas de vida, de relaciones, de trabajo- que contribuyen a crear nuestras identidades se desdibujan y se produce entonces una ruptura entre la red y el yo, por eso el tema de la identidad surge con mucha fuerza.
Se puede decir que el estado deja de ser el centro de control y gobernabilidad de la sociedad… dando lugar a una gobernabilidad basada en las redes de la sociedad que involucra a organizaciones públicas y privadas… la sociedad civil a través de sus redes es más eficiente en promover una gobernabilidad que pueda enfrentar la compleja interconexión de la sociedad actual. Este enfoque destaca particularmente la emergencia de nuevas formas de control, de gobernabilidad.
Las redes son organizaciones no jerárquicas, informales, abiertas, flexibles, compuestas por personas, grupos, empresas y asociaciones autónomas, relacionadas en torno a una temática y un interés específico. Son mecanismos auto-gestionados que se adaptan a los intereses de sus miembras/os, son hasta cierto grado solidarios y descentralizados, no tienen centro, pero pueden crear un nodo para prestar un servicio de facilitación de intercambios entre éstos. Son espacios que, por su misma flexibilidad, estimulan la innovación y creatividad permanente de respuestas novedosas. El intercambio de información es la actividad fundamental de la red. Es un grupo de individuos u organizaciones que, de manera voluntaria y con un objetivo común, intercambia información o realiza actividades en conjunto, y que se organiza de forma tal que su autonomía individual permanece intacta
Existen dos tipos de red: descentralizada y red con secretaría: Las primeras redes activas interactúan entre sí y con otras organizaciones de la sociedad. Las responsabilidades de la secretaría se delegan y rotan entre sus miembros. En la red con secretaría los miembros interactúan entre sí, con una secretaría que facilita sus vínculos, hacen gestiones de información, recursos, movilización, etc. La secretaría está al servicio de las/os miembras/os y se rota entre ellas/os.
Personalmente recomendaría la segunda modalidad, de red con secretaría y basándome nuevamente en mi reciente experiencia de Enlace de la Coordinadora Civil de Nicaragua, pienso que ni siquiera personería jurídica habría que sacarle, sino que podría instalarse el nodo con un mínimo equipo y para gestión de fondos puede avalar cualquiera de las organizaciones culturales existentes que tienen personería jurídica. Esta última medida coadyuva a cohesionar al compartir responsabilidades y a la democratización y manejo transparente de los fondos.
Confío en que logremos superar las desconfianzas naturalmente provocadas por el omnipresente tema del poder. Por ello propongo una forma nueva de organización que está surgiendo en nuestras sociedades y que propicia el funcionamiento democrático.
Bibliografía:
La revolución cuántica de la política y el fin de la política fragmentada. Guillermo Pérez Leyva (documento de circulación interna de la comisión de Gobernabilidad de la Coordinadora Civil de Nicaragua).
Planificación estratégica de la Coordinadora civil (2004-2007). Lola Ocón Núñez, Consultora et al.
Revista Envío, Managua 2004