Nuevo Amanecer

Luis Morales Alonso

Luis Morales es el único artista nicaragüense en utilizar el metal como soporte permanente de su obra

Esta técnica revela la doble orientación de su producción: inscripción en una contemporaneidad del material y su uso; trabajo del mismo como expresión matérica de una forma de artesonado. El lugar del artista como artesano se evidencia en “Escribano” de la serie Cajas y Tesoros, que representa la forma de caracol del signo jeroglífico precolombino. Explica Morales que esta concha de caracol abierta es la en que se ponía la tinta, y también que el escribano no era intelectual, sino un escritor público. Confirma por último que la forma circular del caracol, muy presente en los petroglifos y el arte prehispánico, es también recurrente en su propia obra, por su simbología temporal. “Escribano” permite interpretar la obra de Morales. 1) La identidad genuina entre artista y artesano, de hecho, Morales nunca dejó de trabajar paralelamente el metal y la alfarería, produciendo numerosos platos de cerámica con decoraciones precolombinas. 2) El recurso conceptual de representación de un objeto mediante su expresión jeroglífica. 3) El interés repetitivo, ya que dicha figura se encuentra dentro de una serie mucho más amplia, para la catalogación de las formas jeroglíficas precolombinas, trabajo intelectual y etnográfico, que volvemos a encontrar en su recopilación de fotografías nicaragüenses y su estudio, ganador de un premio, de la evolución de la fotografía en el país desde sus orígenes. 4) El interés para el símbolo en sí, ya no en sentido histórico (inscrito en un contexto normatizado), sino como valor universal, como el caracol, utilizado entonces como elemento propio en la elaboración del lenguaje artístico de Morales; lo mismo ocurre cuando ilustra en una escultura de tamaño gigantesco la “Marcha triunfal” de Darío, mezclando alternancia horizontal de tubos de distintas alturas para figurar el ritmo musical de un himno militar, y denotación simbólica, al representar sintéticamente como tréboles de cuatro hojas arriba de los delgados tubos, que se vuelven tallos, las trompetas de guerra que “con voces de bronce… que tocan la marcha” y “coronas de flores” que “Las bellas mujeres aprestan”, o sea, en una sola imagen los dos conceptos centrales del poema: la gloria y la música. 5) El círculo concéntrico como símbolo temporal, relacionado con la palabra que fluye y el curso del agua, como en la forma de los laberintos y, en cuanto a la asociación agua/palabra, en la mitología Dogon.
Este valor histórico del tiempo, y sintético del símbolo recuperado y catalogado, se expresa en varios aspectos: trabajando siempre por “grandes trabajos” según su propia expresión, Morales revela el carácter triplemente manufacturado (tiempo de la “obra maestra”), temático y sistemático de su labor; lo que se relaciona con sus estudios museográficos y desemboca en su intervención como curador y jurado en numerosos concursos nacionales, su oficio de creador y director de la galería Añil, y su reciente papel de director del museo Julio Cortázar; de ahí la orientación general de los “grandes trabajos”, lógicos en su sucesión: en 1995, expone en El Águila Cuencos y Discos, alfarerías citadas con decoraciones geométricas precolombinas; sigue en 1996 Cajas y Tesoros en muchas galerías nacionales e internacionales, jeroglifos precolombinos aislados repujados en metal, cada uno encerrado en una caja de vidrio que lo protege, uniendo así catalogación etnográfica y conservación museográfica; en 1997 es la serie sobre Juegos de azar con chalupa, naipes, dados y dameros; en 2002: CD’s contra la amnesia, ganadora de la III Bienal nicaragüense, y Caprichos gaditanos para el centenario de Rafael Alberti; y en 2003 Paisajes y Volcanes. A diferencia de las otras series (exceptuando Cuencos y Discos), Caprichos gaditanos y buena parte de Paisajes y Volcanes no son obras en metal, sino pinturas. Pintando a veces sus obras de metal (como en CD’s contra la amnesia), Morales les agrega así un valor no sólo matérico, sino de reafirmación que su trabajo no es sólo artesanal y técnico, sino también conceptual, de “arte liberal”. A raíz de Cuencas y Discos y Cajas y Tesoros, en particular la segunda, son los Metaglifos, cuyo título remite tanto a lo metálico del material utilizado como a lo metalingüístico del trabajo sobre glifos, Metaglifos iniciados desde 1993 y en el que Morales sigue trabajando, compilación de símbolos petro y jeroglíficos precolombinos. Es en 1993 también que empieza a hacer máscaras de metal y a colores, presentadas en la galería El Ático de Ciudad Guatemala. Estas máscaras marcan el paso intermedio hacia el mestizaje, mezclando máscaras similares a El Güegüense con antifaces geométricos de tipo precolombino y máscaras inventadas. Mestizaje también expresado en Juegos de Azar con la chalupa, CD’s contra la amnesia, imágenes de la historia nacional e internacional con énfasis en el siglo XX, Caprichos gaditanos y Marcha triunfal en cuanto valoración de lo hispánico, y Paisajes y Volcanes que evoca (paralelamente a Rodrigo González) la asociación tierra/fuego del Atlántico de Nicaragua, por influencia Praxis (al igual que el rescate de lo precolombino, con puntual enfoque muralista, de Morales recuerda a Leoncio Sáenz).
Escenógrafo reconocido (creó escenarios para el Canal 4, La Traviata,…), tanto sus máscaras, como Cajas y Tesoros o el mural de la Casa Nacional del FSLN que realizó en 1996 (un mural siendo escenografía del espacio público), son la vertiente museográfica de conservación-presentación de su actividad etnográfica de catalogación. También remiten a la importancia etnográfica del juego en la sociedad primitiva, y a la dobledad (“espejo quebrado” de Fuentes) de la cultura mestiza (precolombina y colonial), al igual que la alternancia entre por un lado ilustración de símbolos (precolombinos) y obras teatrales y literarias (coloniales e hispánicas) y por otro paisajes nacionales implica una visión evolutiva de lo social: del cosmos de Naturaleza al cosmos de Cultura. De ahí la recurrencia del círculo/disco como imagen del transcurso histórico en las máscaras geométricas, “Cuencas y Discos” o CD’s contra la amnesia (esta serie en la que los discos no contienen información, son, como los jeroglifos aislados de Metaglifos y Cajas y Tesoros, símbolos denotativos, cuyo significado se vuelve plástico en vez de discursivo, devolviéndonos a la modestia artesanal del arte de Morales, que, en términos russellianos, sería aquí para mostrar/describir, no para decir/explicar).