Nuevo Amanecer

Mundo de la poesía


A la memoria de mis hermanos
William Hüpper
Miguel Cárdenas
Agustín Vijil

¿Es útil para la poesía el sentimiento de soledad
que te hace pensar si somos Hobbits, Elfos o hechiceros,
si somos mensajeros o somos el mensaje?
Cuando el mundo se oscurece
la poesía no puede pelear contra la magia
de un vasto mundo desconocido
en donde las almas desilusionadas se tornan útiles.
Pienso que la vida debería ser toda para la poesía
y que por eso el poeta debe jurar serle fiel a los ojos de la vida,
a las fascinaciones del Demonio, el Mundo y la Carne.
Para el colibrí de la mentira deliciosamente sucia
hay que componer canciones que lo llenen a uno de música,
hacer letras y melodías que retraten a los animales del desierto:
unas para el caso de que se nos caiga el cielo,
otras para cuando el mundo se llena de inmundicias.
La poesía toca el Bajo y el poeta el Violín
porque a la poesía hay que creerle más que a los ojos.
Aunque al cabo de los años uno puede oler el miedo
en este cuento de Hadas que dan besos dulces y fatales
y ponen nubes negras sobre la cabeza
y constelaciones incomprensibles en el cielo.
A mi edad ya le cerré los ojos a mi padre
y mi pobre madre enferma cree que la lluvia parece una mentira.
La muerte empuja para desalojar a la vida
hasta que el hombre cansado de estar enfermo
y enfermo de estar cansado, llega a decir:
La Reina es mi Muerte y tiene que ser perfecta.
¿Qué rostro adorable ha de tener mi muerte?
La serena majestad de su belleza
suda jardines, aromas salvajes y pájaros vivos.
Cierren esta puerta.
No quiero más el aliento de las serpientes.

Francisco de Asís Fernández

Granada, 10 de agosto de 2005.