Nuevo Amanecer

Brújula para leer


He dado ardientes pedazos de mi vida...

Octavio Robleto

He dado ardientes pedazos de mi vida
a las noches
y a los días.

He repartido alegría entre mis amigos
y a mis amigas
les he dado más fuego.

He derrochado como pequeño dios
y no sé para qué habrán de servirme
las maravillas que he visto y
las intensidades que han invadido mi alma.

Tal vez el canto justifique
o tal vez la piedad divina me proteja.

Por unos instantes, te hice mío

Nina Lucía Monje Navarro
Managua, Nicaragua

Te acaricié con la mirada amorosa y pícara... Con la hermosa y sensual música (que sutilmente bailaba para vos...
Te acaricié con los delicados aromas emanados de las velas... Con el suave ronroneo de mis gemidos, mis suspiros...
Te acaricié escuchando atentamente tu melodiosa y profunda voz que invadía mi Ser...

Acaricié tus piernas con mis manos, con mi boca tus piernas, (tu mejilla con mis pestañas...
Acaricié tu piel, frotándola con mi piel, con mis muslos tu espalda, (tu sexo con mi sexo...

Dibujé tu boca con mis turgentes pezones, recorrí tus nalgas con mis mejillas, (mi cabello cosquilleó tus pies...
Mi nariz repasó la extensa geografía de tu cuerpo, los más erizados trozos de tu piel (sintieron mi lengua...
Mis labios merodearon por tu pecho y sentí tu corazón latiendo apresurado, (tu respiración cada vez más agitada...

A ratos, me centré en ciertas zonas de tu cuerpo...
Con ternura y paciencia, mis dedos, mi boca, mi espalda, mi mano entera, mis pies, (mis senos...
Se detuvieron con pequeños toques en tu cara, tus pies, tus tobillos, (el hueco detrás de tu rodilla,
tu cabello, tus hombros, los dedos de tus manos...

Te hice mío por entero, de pies a cabeza, por fuera y por dentro...
Por unos instantes, te hice mío.

Septiembre 21, 2005