Nacional

Payasitos por sobrevivencia

*** Prefirieron actuar antes que robar u oler pegamento *** Son ocho hermanos que sueńan con al menos tener casa con puertas y cama dónde dormir *** Pasan de las luces de la ciudad, a las tinieblas de su

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Una conmovedora historia de alegrías y tristezas,;
tejen diariamente en esta ciudad, ocho payasitos que en vez de;
tomar el atajo de la ilusión que genera el inhalar pegamento,;
escogieron el camino de la actuación callejera para ganarse con;
su propio esfuerzo el sustento diario de su familia compuesta por;
21 miembros.;


En medio de la extrema pobreza en que se debaten los heroicos;
nińos de 16 a cuatro ańos de edad, estudian diariamente por la;
mańana aunque vayan a recibir en "pan de la enseńanza" con el;
estómago vacío, y por las tardes se transforman en los bufones;
de la ciudad, haciendo reír a los transeúntes a quienes "les;
espantan las penas" y alejan las lágrimas.;


Pero sus propias lágrimas, las echan entre las raídas sábanas que;
ponen en el suelo para dormir junto a sus esperanzas de un mańana;
mejor y despiertan al sentir las goteras del techo de zinc;
podrido que al pasar de los ańos, no lo cambian porque es mejor;
llenar el estómago que cubrir el cielo.;


La dramática vida de los payasitos de Chinandega, que;
valientemente enfrentan al mundo sin inhibiciones, se originó;
cuando al reparto Carlos Fonseca, donde habitan con sus padres,;
llegó la delicia de los nińos, "El Circo", el circo de los;
hermanos Ordóńez con su desfile de payasos, monos, magos y;
exóticas bailarinas.;


La marimba de cipotes, nacidos del vientre de dońa Petronila del;
Carmen Flores Zamora con la ayuda de su marido, el desempleado;
Nicasio Arsenio Téllez, llegaron al circo y se pusieron en;
primera fila, para no perder detalle de aquel mundo nuevo lleno;
de alegrías momentáneas.;


QUEDARON MARCADOS;


Aquella noche marcó para siempre el destino de William, Walter,;
Wilber, Daniel, Rafael, Eduardo, Jorge y Eliécer de 16 a 4 ańos;
respectivamente, quienes decidieron convertirse en artistas de;
la dura tabla de asfalto que cubre la ciudad.;


En 1997 los payasitos improvisaron su primer circo en el patio;
de su casa, ubicada detrás del Sistema Penitenciario de;
Chinandega, imitaron a Juan Gabriel, cantaron como los Pimpinela,;
y bailaron el "Tun tun que te quiero yo", haciendo seńales que;
arrancaban sonoros aplausos de la humildes concurrencia.;


Cuando el circo decayó por falta de clientes, abandonaron la;
carpa de sábanas y como por arte de magia trasladaron el;
escenario a toda la ciudad, tomándose calles y avenidas, mercados;
y gasolineras, escuelas y colegios, como un gran circo ambulante;
cobijados por la una carpa azul celeste.;


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Los payasitos de Chinandega son el vivo ejemplo del esfuerzo y;
el tesón del deseo de superación que contrasta diametralmente con;
los grupos de nińos huelepega que diariamente transgreden la ley;
y ponen en peligro la seguridad ciudadana.;


Sus vistosos trajes se han convertido en el nuevo atractivo de;
la gran ciudad, que indolente no es capaz de analizar el profundo;
mensaje de humanidad y amor que constantemente envían estos;
nińos, que ni siquiera podrán ir al desfile del 14 de septiembre;
por no tener uniformes.;


Pero ellos dicen que son muy felices entre pelucas y narizotas,;
maquillajes y zapatones, su misión principal es llevar algo de;
dinero a su casa para ayudar al sustento diario, por medio de la;
actuación, las payasadas y los bailes que realizan al aire libre;
ante un público que les gratifica con una moneda y una sonrisa;
de satisfacción.;


Los payasitos de Chinandega ya se olvidaron de sus nombres,;
porque ante su público se llaman Shakira, Pimpinela, Mister Te;
Toco, Chimbombín, Cachinflín, Clavitazo, Chuleta y Meneíto, los;
artistas de pueblo que ríen en vez de llorar sus pobrezas.;


Hoy, y desde su escenarios tan cambiantes como son las luces de;
la ciudad y las tinieblas de su humilde hogar que no tiene;
puertas, letrinas, techo ni comida, hacen un llamado a la;
Secretaría de Acción Social de la Presidencia de la República;
para que les ayuden a reparar su casa y a tener los uniformes del;
14 de septiembre.;


Los payasitos de Chinandega, se ponen a la orden del gobierno;
para amenizar inauguraciones y eventos especiales, aunque sea con;
sus trajes rotos en las comunidades para alegar a los nińos a;
como lo hicieron gratuitamente después del huracán Mitch, con los;
nińos sobrevivientes de la gran tragedia.