Nacional

Muere novia más antigua del país

*** Guillermina empezó noviazgo a los 15. *** Tragedias sucesivas interrumpieron planes. *** Cuando se decidió, le sobrevino derrame.

— KARLA CASTILLO —

22 ańos después de haber iniciado sus;
"jalencias" con el amor de su vida, Guillermina Sásiga;
Madrigal pudo al fin usar su traje de novia...pero sólo para;
llevárselo puesto a la tumba.;


La muerte sorprendió a la virginal Guillermina el tres de;
septiembre, a los 37 ańos de edad, cuando sin que nadie lo;
esperara, le sobrevino un derrame cerebral tras una crisis de;
gripe. ;


Los habitantes de Tecolostote y sobre todo sus vecinos del;
caserío El Recreo, dieron muestras de pesar y condolencias por;
la muerte de la novia más antigua del poblado, quien nunca;
logró consumar el amor que sentía por su amado Enrique;
Altamirano Blandón.;


TRADICION FAMILIAR ;


La existencia de la guapa Guillermina estuvo matizada por la;
tragedia y por una extrańa tradición iniciada por su tía;
Carmela, quien según cuentan, se casó tan madura que enviudó;
pocos días después de la boda. ;


"Parece que ella no quería dejar a mis papás", dijo aún;
llorosa su hermana mayor, Senovia Sásiga, madre de dos;
muchachas que en la actualidad tienen 27 y 29 ańos y no;
muestran el mínimo interés por casarse, al parecer continuando;
la tradición de la tía Carmela. ;


Senovia tuvo más ánimo para narrar la vida de su hermana, pero;
a su lado siempre estaba su anciana madre, dońa Rosibel;
Madrigal, haciendo gestos para dar fuerza a sus palabras.;


EL NUEVO DIARIO visitó la casa de los Sásiga, a pocos;
kilómetros de Tecolostote, a la hora precisa en que finalizaba;
el rezo del novenario. Pudimos entrar evadiendo una multitud;
de gallinas y nińos pequeńos que sus padres habían llevado a;
la humilde vivienda.;


COMO SE CONOCIERON ;


Tomando a sorbos un vaso de avena con leche, Senovia se;
remontó 22 ańos atrás, a 1976, cuando ella tenía tierno a uno;
de sus hijos. Para aquel entonces, Enrique Altamirano Blandón;
era un buen mozo de 16 ańos, que trabajaba para una familia de;
apellido Mendoza, originaria de Managua. El tenía y hasta la;
vez tiene, su residencia en la capital.;


"Me acuerdo que ese muchacho venía a esta zona, porque sus;
patrones compraban leche y quesos. Así se conoció con mi;
hermana, que en aquel tiempo tenía quince ańos. Se enamoraron;
y empezaron a jalar inmediatamente", dice Senovia. ;


La pareja hizo planes serios desde el comienzo. Pero eran;
demasiado jóvenes y Enrique apenas comenzaba a trabajar, por;
lo que dejaron pasar los primeros ańos, con el objetivo de;
lograr algo de capital para fundar un hogar. ;


Las visitas de Enrique ocurrían, si bien no diario, por lo;
menos una o dos veces al mes, lo que fue suficiente para;
mantener encendida la llama del amor de ambos durante tanto;
tiempo. ;


EL PRIMER VESTIDO Y LA CADENA DE DESGRACIAS;


Fue para la época de la Cruzada Nacional de Alfabetización, en;
1980, cuando Guillermina obtuvo su primer traje de novia. Para;
esa época ella había recibido su título de Corte y Confección;
y podía contribuir a los gastos del matrimonio. Entonces;
rondaba los 19 ańos. ;


"Siempre que se ponía una fecha para la boda, ocurría una;
desgracia, se enfermaba algún miembro de la familia o se moría;
otro", indica Senovia. ;


Cinco ańos después y quién sabe cuántas fechas pospuestas,;
Guillermina engordó un poco y debió deshacerse de su primer;
vestido de bodas. A fin de cuentas, las intenciones de ella y;
su novio eran las mismas, no importando el traje. ;


Pasaron unos cuantos ańos más y todas las hermanas de;
Guillermina se casaron, incluyendo las menores, ya que ella;
era la sexta de diez hijos del matrimonio de dońa Rosibel;
Madrigal y don Amadeo Sásiga. ;


Sin embargo, Guillermina seguía tan tranquila, dedicada al;
cuido de sus padres y a las costuras que le absorbían la mayor;
parte de su tiempo. "Es que cosía tan bonito, que venía gente;
de Juigalpa y Managua a darle a hacer trajes. Hasta unas;
muchachas que eran de aquí y se fueron a Miami, le mandaban;
telas para que ella les hiciera vestidos y luego se los;
enviara", explica su otra hermana, Xiomara.;


OTRA FECHA...Y OTRO MUERTO;


En 1995, las cuńadas de Guillermina, es decir, hermanas de;
Enrique, quienes le tenían mucho aprecio, le enviaron el;
segundo traje de bodas.;


Murió la madre de Enrique y toda la familia de Guillermina;
participó en el luto, por lo que hubo que postergar la boda;
nuevamente. Senovia, viendo que su hermana ya rondaba los;
cuarenta ańos, la aconsejaba, "casate, para que no tengás tus;
hijos tan vieja". ;


Pero la novia eterna sólo sabía responder: "ni yo estoy;
apurada en casarme como vos. Además, para eso hacen;
operaciones cesáreas, para que no haya peligro a la hora de;
tener nińos". Con todo, la boda fue fijada para diciembre;
próximo y parece que ella estaba dispuesta por fin a casarse. ;


El sueńo de tener sus propios hijos no le era ajeno a;
Guillermina, porque si bien no los tuvo, se volcó a dar amor a;
sus numerosos sobrinos. Precisamente algunas horas antes de;
caer en agonía, ella estuvo cargando a Luis Carlos, un sobrino;
de ocho ańos, a quien le tenía mucho carińo. ;


LA ULTIMA VISITA ;


La última vez que Guillermina y Enrique se vieron fue el lunes;
31 de agosto. Su encuentro o más bien, visita, fue de lo más;
normal, como lo habían sido en los 22 ańos de noviazgo. ;


Ese día, él pudo notar que su novia estaba agripada y le;
recomendó no descuidarse. Ella siguió las recomendaciones,;
pero el miércoles en la noche empezó a sentirse peor, lo cual;
preocupó a su mamá, dońa Rosibel, quien le preparó un té. ;


A las cuatro de la madrugada del jueves tres de septiembre,;
Guillermina se levantó con un malestar generalizado y al salir;
del cuarto, se encontró con su hermano mayor, quien ya estaba;
despierto. "La tuve que detener, porque se estaba cayendo",;
dijo el hermano. ;


Antes de las seis de la mańana, la novia más conocida de;
Tecolostote era conducida en estado grave al hospitalito de la;
localidad, ubicado a unos dos kilómetros de su casa. Sufría un;
profundo dolor de cabeza y sólo podía balbucear que necesitaba;
que le untaran Zepol en la nuca, pues era allí donde le dolía.;


En el hospital, un médico que no tenía la especialidad en;
Neurología, diagnosticó que aparte de la gripe, Guillermina;
tenía un problema nervioso. Ella cayó en coma a las ocho de la;
mańana y fue remitida al Hospital Regional de Juigalpa, donde;
falleció a las diez y cinco minutos de la mańana del jueves;
tres de septiembre. ;


INCREDULIDAD Y DOLOR;


"Llamamos a Enrique hasta que ella murió y él no lo podía;
creer, incluso se dejó venir rápido desde Managua y hasta que;
la vio vestida de novia, con su velo y corona, dentro de la;
caja, se le brotaron las lágrimas y luego se retiró a llorar;
fuera de la casa", narra Senovia. ;


Varias docenas de gallinas y un novillo fueron necesarios para;
alimentar a la numerosa familia y muchas amistades que;
llegaron a acompańar a los Sásiga en ese momento de dolor. La;
sepultaron el viernes cuatro de septiembre, en el cementerio;
local, y su novio se marchó del lugar hasta el sábado cinco. ;


Precisamente este lunes, Enrique volverá a Tecolostote para;
acompańar a la que pudo haber sido su familia política, en el;
fin de novenario. "El nos va a traer el café desde Estelí",;
dice Senovia. ;


La historia de un amor no imposible, pero sí marcado por la;
tragedia, finalizó quizás de esa manera, muy distinta al;
romance de medio siglo de Florentino Ariza y Fermina Daza, que;
tuvieron por obstáculo más que la tragedia, al doctor Juvenal;
Urbino, en la reconocida obra de Gabriel García Márquez, "El;
amor en tiempos del cólera". Descanse en paz Guillermina;
Sásiga Madrigal. ;