Nacional

Incompetencia disfrazada de decencia informativa


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Noticias sobre personajes de ambos sexos que han pasado de las;
revistas y películas pornográficas o de las pasarelas de los;
clubes nocturnos a los Parlamentos, han sido profusamente;
destacadas por los medios de comunicación y recorrido el mundo;
a través de las agencias informativas.;

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El fenómeno en sentido contrario, que desde los asientos del;
Parlamento se autopromueva la venta sexual de un;
"representante del pueblo", lleva por lo inédito, una mayor;
carga noticiosa.;

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Sorpresa nos ha causado, que medios de comunicación ha tiempo;
a la zaga de las principales noticias del país, escuden su;
ineficiencia con comentarios hipócritas que pretenden;
disfrazar de decencia informativa.;

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La elevación de prostitutas o prostitutos a cargos de elección;
pública, entre otras cosas, debe leerse como un mensaje del;
elector, quien considera menos nociva la prostitución sexual;
que la corrupción y degradación de sus políticos;
profesionales.;

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La prostitución de un diputado supuestamente electo por el;
pueblo para tan alta representación, no revela más que el;
profundo desprecio que esta persona tiene por su investidura y;
el poco respeto que siente por la Asamblea que integra.;

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Ambos son temas para que los científicos sociales los analicen;
y saquen sus conclusiones. Los medios simplemente los damos a;
conocer con la magnificación noticiosa que merecen.;

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Pero si escudarse en una supuesta moralidad informativa para;
justificar incapacidades profesionales es hipocresía,;
trasladar las aberraciones que afirman ocultar, a la cuenta;
del adversario político, es caer en indecencia informativa.;

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Afirmar que las conductas depravadas se dan por los valores;
inculcados en los ańos 80 y hasta inventar leyes escatológicas;
que supuestamente normaban las costumbres de esos ańos, es;
pasar por alto cínicamente que de la prostitución pública de;
unas cuantas golondrinas en el régimen somocista, sólo se;
escaló a los niveles escandalosos actuales a partir de los;
ańos 90 y como consecuencia lógica de las leyes inexorables de;
la economía de mercado.;

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No es este un juicio ético ni valorativo, únicamente un;
resultado económico: valor recesivo del dinero a valor del;
cuerpo como objeto de prostitución.;

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Efectivamente, la regla de oro de un periódico es contar a sus;
lectores hechos verídicos de interés público, y por supuesto,;
que hay excepciones, pero ninguna de éstas pasa por hacerse el;
Tartufo.;