Nacional

Matan cerdos con increíble asepsia

* Pero no todo lo que se consume viene de Los Brasiles

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Un ambiente extrańo. Ni una mosca. Ni sangre en el piso mucho;
menos algún desperdicio. Nada de zopilotes volando rasantes.;
Los operarios, pulcramente ataviados, se movían casi con sus;
movimientos sincronizados. Un ambiente desinfectado como si;
allí se destazaran los cerdos que consume la realeza;
británica.;


Cándido Sáenz nos lleva en ese ambiente frío, donde la;
temperatura se encarga de matar las bacterias. Hay cuartos;
fríos, seis por todos, donde se almacenan las libras de carne;
que se expenden en Managua. La capacidad de cada uno es de 50;
mil libras. Uno de estos destinados para la carne que no es;
apta para ser consumida al día siguiente, por razones de;
seguridad. Aquí la vigilancia del MAG es extrema: 30 grados;
bajo cero y durante 30 días, para llevarla al mercado. ;


En ningún momento los trabajadores entran en contacto directo;
con la carne. Están provistos de los equipos necesarios para;
realizar su labor sin peligro de que se contamine el producto.;
Cuando alguien está enfermo, no se le permite penetrar al;
recinto. Gabachas, delantal, protector, botas de hule,;
guantes, cascos o gorras, suelo desinfectado con soda;
cáustica, todo bajo un control tan estricto que no se entiende;
por qué puede ser cerrado este matadero ubicado en Los;
Brasiles (AGRAMSA).;


NI UNA MOSCA;


Todo el equipo de los trabajadores es además debidamente;
esterilizado antes de comenzar la jornada, dijo el seńor;
Sáenz. "No se ve una mosca ni afuera ni adentro", anotó.;


Managua consume 500 cerdos diarios. Pero sólo una parte,;
poquísima por cierto, procede de este matadero. En diciembre,;
los capitalinos, como dice Otto de la Rocha, hacen;
"chanchadales", se vuelven loco por estos puercos y se;
digieren 800 y hasta mil diario, en días como el seis, siete y;
ocho de diciembre, o cerca de la navidad y el fin de ańo. ;


Para Sáenz, el sacrificio y expendio de cualquier tipo de;
carne, debe ajustarse a los controles sanitario, a la misma;
ley sanitaria.;


Cuando un animal es llevado al matadero de Los Brasiles, se le;
practica un examen clínico antes que muera; se le mira si hay;
inflamación, si tiene rojo los ojos, si hay algo extrańo en su;
cuerpo. Si no presentó ningún problema, pasa la prueba del;
inspector sanitario. Si se le detectó una enfermedad, es;
cremado.;


Pero también se le hace un examen post mortem, y ver si está;
bien el animal.;


EDUCAR AL CONSUMIDOR;


Si hay tantos controles, por qué hay gente que no busca cómo;
cumplir con estas obligaciones de la ley sanitaria,;
preguntamos a don Cándido, y él responde: El gobierno se;
preocupa por enfermedades como el Cólera, hace campańas, hay;
afiches y tanta publicidad, pero no educa al consumidor de;
carne.;


En los sitios donde no se cumple ninguna medida sanitaria a la;
orilla del tasajo de carne, hay moscas por todos lados, y;
éstas traen muchos parásitos, por lo que es bueno una campańa;
para orientar mejor a la población, para así evitar las;
enfermedades. Hay una cantidad de bacterias increíbles que;
penetran en la carne depositada en lugares inadecuados.;


Incluso, dijo, puede que hayan vendedores de carne cuyo;
producto sale de este matadero, pero si en el centro de;
expendio no hay higiene, no se habrá logrado mucho.;


En AGROSAMSA y sus distribuidoras en los mercados como el;
Roberto Huembes, se vende carne al vacío, herméticamente;
empacada, sin una molécula de oxígeno, bien congelada, la cual;
el comprador la lleva a su casa con la seguridad de que va;
limpia de bacterias.;


Alguien podría decir que siempre ha comido carne sin tanto;
cuidado y no se ha muerto, pero hay que ver esto: no es;
comiendo hoy y ya mańana que se va a morir alguien. Muchos se;
han muerto tres o cuatro ańos después, y no se sabe por qué.;


Otros dicen: el fuego lo mata todo, pero en el caso de la;
cistecircosis es falso. Las altas temperaturas resultan;
formidables para la semilla, no así las temperaturas muy;
frías.;


;
Prejuicio mata venta de la carne de cerdo;


EDWIN SANCHEZ;


Domitila Pérez sabe de carne de cerdo. Nada menos que 30 ańos;
en el negocio, por poco nace en el mercado y desde entonces;
jamás ha abandonado este rubro. Ahora, las cosas se le han;
tornado color de moronga: un pueblo dado al chancho frito,;
ahora pareciera tener gustos refinados, pero no es así. El;
temor a que le den el "semillazo" lo mantiene lejos de la;
carnita de puerco. ;


Y es que en las encuestas de cada día en los mercados, el;
chancho ha perdido popularidad entre los consumidores.;
Domitila junto con otras vecinas del mismo comercio, llegaron;
a END afligidas. Lo primero que dijeron era que venían del;
"Mercado Central". El nombre nos extrańó. Pensamos que venían;
de San José Costa Rica, o de Tegucigalpa, pero hasta después;
de tratar de ubicarnos, alguien dijo "el que se llamaba;
Roberto Huembes". Ah, el Roberto Huembes.., dijimos muy tiempo;
presente y preguntamos ¿Qué ha pasado en el Huembes?;


En el Roberto Huembes sucede que la gente cuando ve la sección;
de carne de cerdo da la vuelta. Pero es que los compradores;
temen comprar un producto infestado. No obstante, los;
consumidores han actuado injustamente contra estas mujeres. La;
carne que venden es de calidad, con higiene y mucho cuidado.;


¿Pero cómo un cliente puede saber si la carne que lleva está;
mala o es comestible? Ellas no responden. Sólo sacan del;
delantal las autorizaciones emitidas por Matadero Los;
Brasiles, AGROSAMSA. Con esto de que los papelitos hablan, las;
mujeres le garantizan a sus clientes carne de la buena, libre;
de bacterias, debidamente guardadas en congeladores (freezer;
para los que no entienden que significa congelador) y además,;
inspeccionada por CONMEMA.;
;
Por ejemplo, a dońa Domitila la abastece Reynaldo Meléndez,;
quien sacrifica en Agrosamsa. Este seńor, a quien no le da;
pereza ir hasta Los Brasiles para que sus cerdos pasen por;
todas las medidas de protección sanitaria, a temperaturas de;
menos 30 grados bajo cero y con trabajadores debidamente;
equipados para destazar los puercos, le vende a otras;
comerciantes.;


"Las vendedoras de carne del Roberto Huembes (la verdad es;
que lo de "mercado central" a nadie se le pega) queremos;
aclarar al pueblo consumidor que el cerdo que nosotros;
expendemos en el mercado es sacrificado en el matadero ;
agroindustriales Sáenz Munguía; es un cerdo que viene de la;
quinta región, de El Ayote, donde no se registró ninguna;
tragedia por el Mitch, como en Occidente". ;


Mi abastecedor es Armando Rivas, dijo Petrona Delgado. Y;
aclaró que los "patentados", es decir, los autorizados a ;
comerciar con cerdos, llevan sus animales allí.;


Fátima García y Gilma Núńez también mostraron las boletas para;
asegurar que el lomo, la chuleta, la posta, el tocino y todo;
lo que venden está garantizado. ;


El fantasma de la carne contaminada les ha provocado dańos y;
por eso la gente se ha retirado del mercado. Lo que ellas;
recomiendan es que el consumidor, sin pena, les pida ese;
papel, donde se da constancia de la excelente carne porcina.;


"Después que el cerdo es comprado, y sacrificado en el;
matadero de Los Brasiles, en el mercado pasan los higienistas;
de CONMEMA, revisando nuestro producto, para el control;
sanitario", dijo Gilma.;


Antes vendíamos tres cerdos diarios, ahora ni uno, porque no;
estamos ni agarrando la carne, expresó otra.;


El consumidor puede estar tranquilo, le aseguramos que la;
carne de cerdo que coman es buena, anotó Petrona.;


La recomendación, en resumen, es que usted exija la boleta;
donde fue sacrificado el animal. Esa boleta es de Agrosamsa.;
Los módulos donde se expende, son adecuados para expender;
dicho producto, dijo dońa Domitila, con la esperanza de que el;
cerdo recupere credibilidad y vuelva a puntear en las;
encuestas culinarias. ;