Nacional

Hambruna estremece en el norte de Chinandega

* Un pajaro muerto y pelado será la cena * Humedad será vana por falta de semillas

— SERGIO CRUZ —

Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero eso no;
tiene ningún sentido en los municipios del norte del;
departamento de Chinandega. Después de las inundaciones del;
huracán Mitch la extrema pobreza se agudizó en los municipios;
de Cinco Pinos, Santo Tomás del Norte, Somotillo y Villa;
Nueva. Aquí hay hambruna y desesperanza.;

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La Cruz Roja Espańola y la Nicaragüense, entregaron un paquete;
de ayuda para unas 400 familias compuestas por dos mil 400;
personas a través de un donativo de ECHOS, instancia de la;
Unión Europea para las emergencias que donó 850 mil dólares;
para que unas 6 mil familias puedan recibir alimentos y;
utensilios de cocina, entre otros enseres domésticos.;

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Esa ayuda calmará el hambre de esas familias por lo menos en;
los próximos 15 días, pero no resolverá jamás el problema de;
extrema pobreza, desnutrición y miseria en que viven desde;
hace muchos ańos.;

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En medio del alboroto de la repartición de comida se me;
acercaron tres hombres de unos 30 ańos para solicitar;
información de dónde pueden recurrir a pedir ayuda para la;
siembra de maíz y frijoles.;

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"Con esta cantidad de lluvia que cayó la tierra está húmeda y;
el maíz podría pegar, pero no tenemos semillas para la;
siembra, queremos que alguien nos ayude a sembrar un poquito;
para poder comer", dijo uno de ellos que tenía una cara;
famélica y un brillo de esperanza en sus ojos.;

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El problema va más allá de las semillas y de los insumos.;
Estos tres campesinos perdieron los bueyes durante las;
inundaciones, los que utilizaban para arar la tierra para la;
siembra de sus granos. Pero ahora requieren de un tractor;
alquilado, no lo piden regalado ni prestado para arar antes;
que se evapore el agua de los suelos.;

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EL DRAMA DE LOS NIŃOS;

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En estos municipios parte el alma ver a un nińo de tres ańos;
cargando en sus manos un pájaro muerto y ya desplumado que lo;
guarda para cocinarlo por la noche, cuando llegue al lugar de;
donde era su casa, porque las inundaciones se llevaron todo. ;
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Se siente impotencia ante las desigualdades. En Villa Nueva,;
nos encontramos con un grupo de seis nińos, la mayor,;
encargada de cuidarlos, tenía 12 ańos y cargaba a su hermanito;
de 8 meses. Estaban solos bajo un árbol en el lugar donde;
quedaba su casa que fue desbaratada por las correntadas.;

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El papá y la mamá no estaban. Andaban buscando comida en la;
hacienda Santa Matilde donde la Cruz Roja Espańola y;
Nicaragüense entregaban el paquete de alimentos. Los nińos;
están durmiendo en una casa improvisada con plástico negro y;
una cama hecha de palos que mide dos metros de largo y 1 de;
ancho. Y permanecían solos en su desgracia.;

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Más adelante nos encontramos a una mujer de nombre Francisca;
Esperanza Briceńo que cargaba un saco de alimentos que pesaría;
un poco más de cien libras. Era la mamá de los seis nińos y;
dijo que cargaba la primera ayuda que había recibido después;
de la desgracia.;

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Las instituciones gubernamentales y no gubernamentales deberán;
ejecutar proyectos urgentes para amortiguar la extrema pobreza;
que vive esta población. El Programa Mundial de Alimentos;
(PMA) de las Naciones Unidas, anunció que daría comida a 600;
mil nicaragüenses durante los próximos seis meses, pero a;
estos lugares no ha llegado ni un solo gramo de maíz, arroz, y;
mucho menos una galleta nutritiva y refresco de orchata para;
los nińos hambrientos.;