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Monumento a la corrupción con fallo del “cascarillazo”

* “Demostramos el actuar delictivo de los investigados, tantas noches y días de trabajo para terminar en una barbaridad”, se lamenta quien acusó en calidad de procurador * Caso que costó más de 164 millones de dólares al Estado muere en las manos de una “Corte hechiza” por conjueces y “magistrados” con términos vencidos

Diez años bastaron para enterrar en el olvido un caso que costó al Estado de Nicaragua más de 164 millones de dólares y que causó verdadero escándalo a inicio de la década del año 2000.
Con la sentencia proyectada por magistrados orteguistas de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, y conjueces nombrados por los mismos funcionarios orteguistas, se resolvió sobreseer definitivamente por “extinción de la acción penal” a los hermanos Ramón Alex y Saúl Centeno Roque y compañía, quienes habían sido acusados por el Estado y otros afectados por los delito de estafa y asociación ilícita para delinquir en perjuicio de la empresa Servicios Navieros Marítimos S.A. (Semar).
Los citados hermanos fueron la base en la que se cimentó la quiebra fraudulenta del Banco del Café y de Intercontinental Bank, Interbank, cuyos costos económicos le significaron al Estado más de 500 millones de dólares en su momento, aunque por este caso también fueron perdonados.
“Barbaridad”
El fiscal general de la República, Julio Centeno Gómez, quien en el año 2000 encabezó las acciones penales contra los hermanos Centeno, entonces en calidad de Procurador General de Justicia, lamentó la decisión de los administradores de justicia del más alto nivel en Nicaragua.
“Es una barbaridad, nosotros como Procuraduría General de Justicia de la época impulsamos ese caso con todo el rigor, profesionalismo y objetividad jurídica, demostramos fehacientemente el actuar delictivo de los investigados y ejercimos la defensa de los intereses del Estado”, dijo el fiscal.
“Yo recuerdo que eran investigaciones día y noche, leyendo, analizando, revisando, investigando el caso, y cuando lo presentamos era una cosa impresionante, pero bueno, ya se pronunció la Corte Suprema y no hay nada más que hacer, solo queda la sentencia de la Corte Celestial”, dijo Centeno.
Pruebas sobraban
El representante del Ministerio Público dijo que sobre el caso “pruebas suficientes siempre hubo, ahí están en los expedientes, basta revisarlos para darse cuenta de la magnitud de los daños que las quiebras bancarias provocaron a la economía de este país y que fueron las que impulsaron a emitirse los Cenis”, expresó.
Los hermanos Centeno Roque fueron los principales implicados en el quiebre del Banco Intercontinental (Interbank) y Bancafé, y fueron acusados masivamente por delitos de fraude, defraudación, estafa y asociación para delinquir en agosto del año 2000.

“El cascarillazo” representó para Semar la pérdida de 20 millones de dólares, a través de una estafa sin precedentes donde 432 mil quintales de cascaría de arroz fueron introducidos como café oro en las bodegas de dicha empresa por parte del grupo de empresas del Consorcio Comercial Agropecuario Conagra, de los hermanos Centeno Roque, donde también se declararon víctimas Bancafé e Iniser.
Sobreseídos en libertad
El proyectista de la sentencia actual, el “magistrado” con término vencido Rafael Solís, argumentó que el acusado Ramón Alex Centeno Roque, el primero de marzo de este año solicitó sobreseimiento definitivo para él y su hermano, Saúl Centeno Roque, de conformidad con la Ley 715 (Ley de Fijación de Plazo Razonable en Causas Pendientes, del Código de Instrucción Criminal) y ese tribunal resolvió obedeciendo en ese sentido.
“La sentencia dice que han transcurrido los plazos señalados, y siendo que los señores Centeno Roque fueron acusados a seis años de prisión por estafa y a tres por asociación ilícita para delinquir, ambas condenas suman nueve años de prisión, por lo que se dicta el respectivo sobreseimiento definitivo”, indica el proyecto de sentencia.
Los firmantes de la sentencia fueron el abogado Armengol Cuadra, la magistrada Juana Méndez, Francisco Rosales, Yadira Centeno, Ligia Molina, Marvin Aguilar y los conjueces orteguistas José Ignacio Miranda, Juan Pablo Obando, María Auxiliadora Martínez, William Villagra, Patricia Delgado y Félix Pedro Ocampo.
El juicio inició en agosto del año 2000. El 6 de febrero de 2003, el Juez Séptimo de Distrito del Crimen de Managua dictó sentencia condenatoria a los hermanos Centeno Roque y compañía por los delitos de estafa y asociación ilícita para delinquir en perjuicio de Semar.
El 25 de abril de 2005, la defensa de los hermanos Centeno interpuso recurso de casación ante la CSJ. Los hermanos estaban acusados de fraude y asociación ilícita para delinquir, bajo el extinto Código de Instrucción Criminal de Nicaragua.