Nacional

Bozal y persecución

* Casos de Unicef, OEA y del propio PNUD son manifestaciones de vocación totalitaria del orteguismo, expresan voces calificadas de la sociedad civil * Un viceministro para blandir el garrote amenazante, y el usurpador del CSE hace de cancerbero, expresan denunciantes * Todo es para ocultar realidad del país con espejismos populistas y la mira puesta en elecciones de 2011

Organizaciones civiles nacionales consideran que María Jesús Conde trabajó apasionadamente por la niñez de Nicaragua desde el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, pero ofrecer declaraciones sobre la mortalidad infantil en nuestro país fue el “pecado”, y resultó víctima de la nueva política del bozal contra los representantes de organizaciones de apoyo internacional.
Irving Dávila, coordinador de la Comisión de Gobernabilidad de la Coordinadora Civil, señala que las presiones contra las organizaciones civiles internacionales son parte de una política que el gobierno viene practicando para acallar cualquier consideración sobre los derechos humanos en Nicaragua.
Así, la semana pasada fue el representante de la Organización de Estados Americanos, OEA, Pedro Vuskovic; esta semana le tocó el turno a la representante de Unicef, María Jesús Conde.
Gobiernos totalitarios
“Esto ocurre entre otras presiones que extraoficialmente sufren organizaciones internacionales que tienen vedado opinar, incluso, aunque esto se trate de la realidad evidente de Nicaragua. Para algunas organizaciones civiles nacionales, esto es parte de la política de los gobiernos totalitarios”, expresa Dávila.
Comentó que una cosa es libertad de expresión de un representante de una organización internacional, que debe respetar al país en que está radicado, y otra el intervencionismo diplomático en los asuntos internos de otros países, lo que no ha sucedido.
“El gobierno no puede impedir que se establezca comunicación de diplomáticos con la población. Si se hace esto, sería una violación al derecho internacional. Igual pasó con el caso del funcionario de la OEA, por la visita de Alberto Boschi, el italiano nacionalizado nicaragüense, al cual le retiraron su nacionalidad en nuestro país. Ocurre esto cuando el gobierno ha firmado convenios internacionales que lo comprometen a retomar las recomendaciones de estas organizaciones regionales y universales por el respeto a los derechos humanos”, expresa Dávila.
Para el coordinador de la Comisión de Gobernabilidad de la CC, estas acciones no son más que actos de burda represión contra las organizaciones internacionales, que tratan de coartar la libertad de expresión.
Viceministro represor
“Conocemos de viva voz, y de manera directa, que incluso el señor Valdrack Jaentschke, Viceministro de la Cancillería nicaragüense, se atribuye facultades que no le competen, e intimida a las organizaciones, amenazando que si se da un solo peso para incidencia política social, se les declarará como injerencistas”, asegura.
Otro retirado
Además, otros incidentes que disgustaron al gobierno con las organizaciones de países multilaterales y las publicaciones de los medios de comunicación, fueron el caso de la presentación del informe del relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, y posteriormente el retiro de Adolfo Hurtado, ahora ex Director del Programa Especial de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO.
Antes de eso, estuvo la persecución contra la organización británica Oxfam, que fue acusada de supuestamente dirigir dinero para actividades políticas promovidas por el Centro de la Investigación de la Comunicación, Cinco, y el Movimiento de Mujeres. Tales acusaciones nunca fueron demostradas.
Rivas de cancerbero
Incluso, como parte de esta política gubernamental, el magistrado electoral Roberto Rivas amenaza con sacar del país a cualquier organización internacional que dé declaraciones sobre la transparencia de las próximas elecciones.
La vocera de la Coordinadora Civil, Luisa Molina, dijo que “por encima del papel de una organización nacional o internacional, lo que debe prevalecer es el interés de la niñez, al margen de cualquier cosa, que aunque me corran de algún lado… tiene 20 años que se aprobó la Convención de los Derechos de la Niñez, y estamos igual o peor que antes, por eso, los manejos respecto de los de los derechos de los niños en eufemismos no valen”.
Unicef debió defenderse
Molina criticó el rol que juegan organismos de cooperación que trabajan sobre los Derechos Humanos, por no asumir, según considera, su responsabilidad por temor al gobierno. Molina señala que este tipo de temas trascienden la territorialidad. Señaló que Unicef está para defender y para contribuir al interés superior de la niñez, por encima de asuntos territoriales.
Azahalia Solís, perteneciente al Movimiento Autónomo de Mujeres, MAM, comentó que ahora se les está quitando la venda de los ojos a las organizaciones internacionales, y están probando lo que ya sufrieron ellas en la primera etapa de la escalada del bozal, el adoctrinamiento y la “disciplina” que está imponiendo Ortega.
“La furia del gobierno es por la falacia de sus cifras, que no han querido hacer públicas, teniendo en cuenta que esta semana representantes del gobierno tienen que ir a una reunión sobre la valoración de los alcances de la metas de desarrollo del milenio”, dijo Solís.
Según Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, es preocupante que eso se vuelva una constante. No es posible que aquí el gobierno expulse a representantes de instituciones internacional por señalar la realidad. Esto es negativo, y muestra de un gobierno intolerante, en un país tan pobre.
Mira: elecciones
“Son políticas de los gobiernos totalitarios que no aceptan críticas ni recomendaciones que formulan funcionarios, todo como maniobra antes de las elecciones. Esto, de cara a garantizarse que ningún observador internacional vierta declaraciones de la contienda electoral”, dijo Carmona.
El activista de derechos humanos recalcó que “hay intimidación a la cooperación, para meter presión, y que se conviertan en simples espectadores de los abusos”.
Mientras tanto, Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, expresó que el gobierno está queriendo dar de patadas a organizaciones a las que el país pertenece.
“Ortega dobla y repica en su discurso y en su política internacional. Refunfuña y patea contra el imperialismo, pero maneja un vehículo comprado en los países capitalistas. Es Gobierno totalitario e irrespetuoso que no quiere someterse a la vigilancia internacional, como miembros de Nacionales Unidas. Apunta a aislarnos, endureciendo su política de persecución para poner bozal a funcionarios de organizaciones internacionales”.
(Colaboración de Ramón H. Potosme)