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No hubo llamada y agonía continúa

* “Lo he visto en apariciones y mi corazón dice que volverá vivo”, dijo anoche antes de dormirse * Familiares y vecinos lo acompañan, y dice que pedirá un plazo nuevo para recoger el dinero

Con el teléfono celular fijo en sus manos pasó todo el domingo el padre del joven de 21 años, secuestrado desde la semana pasada por miembros del cártel mexicano “Los Zetas”, quienes dieron hasta ayer como ultimátum para la entrega de cuatro mil dólares, de lo contrario lo ejecutarían.
El padre, acompañado siempre por su esposa, aguardó la tarde y parte de la noche en una silla mecedora en su humilde vivienda, a la espera de la llamada que no llegó.
Dice el progenitor que “ha rezado a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo, para que a los captores se les ablande el corazón” y no maten a su hijo. “Creo que mis súplicas fueron escuchadas, y que ha ocurrido un milagro, no me llamaron, pero al mismo tiempo presiento que mi hijo está vivo”, dijo el padre, quien anoche se fue a la cama aferrado a la idea de que su hijo volverá con vida.
Sueña con su vástago
Desde el viernes 3, el estado emocional del humilde hombre se alteró, porque ese día el integrante de “Los Zetas” le dijo por primera vez, vía telefónica, que en media hora ejecutaría a su hijo, por lo que la madrastra del muchacho interpuso formal denuncia ante la delegación policial de Chinandega.
Dos días después, el sujeto con acento mexicano le solicitó 10 mil dólares por su liberación, y el martes y el jueves, en diversas llamadas, bajó la cantidad a 4 mil dólares, porque el padre le dijo que es de escasos recursos y que buscaría la forma de recaudar el dinero.
Angustiado, el señor reveló que desde el secuestro, durante las noches se levanta a orinar, y en el patio ha visto la imagen de su hijo. “Lo veo, pero cuando me acerco ya no está, desaparece y me pongo a llorar. A veces pienso lo peor, pero ahora siento que va a sobrevivir”, expresó anoche cansado de esperar.
Tras recibir un mensaje de aliento de parte de un sacerdote de esta ciudad, el padre dijo que mantendría su celular encendido a la espera de la ansiada llamada. “Yo les voy a proponer que me den un plazo de tres días más para recoger el dinero. Sólo quiero a mi hijo de regreso”, dijo.