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Internet, un mercado negro para fármacos

* Mujeres que han acabado tratamientos “in vitro”, venden a otras sin garantía, las caras medicinas que les sobran

Valencia / EL PAÍS   

Esta historia tiene que ver, por encima de todo, con el deseo de tener hijos. Pero también con la necesidad de ahorrar, con las facilidades que ofrece Internet y con medicamentos que cuestan hasta 450 euros (579 dólares).
La Red se ha convertido en un bazar donde mujeres que se someten a tratamientos de reproducción asistida adquieren a bajo precio los fármacos que necesitan y que les sobran a otras mujeres, a las que ya no les hacen falta y los ponen a la venta.
Es un mercado negro al margen de cualquier regulación y en el que se pueden ahorrar cientos de euros de los costosos tratamientos privados, que rondan, como mínimo, los 4.000 euros (5,150 dólares) por intento.
Pero, como advierte la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, estas transacciones son ilegales y tienen sus riesgos: quienes acuden a ellas no tienen ninguna garantía de la calidad del compuesto que adquieren. De hecho, Sanidad ha investigado en un año 80 webs por vender fármacos de manera ilegal.
María, de 37 años, es una de las mujeres que conoce bien este mercado virtual. Tras intentar un tratamiento en un hospital público, se decidió por una clínica privada para evitar la lista de espera. En los centros privados los medicamentos no están subvencionados, por lo que, para adquirirlos a menor precio, esta valenciana ha comprado desde su ordenador fármacos a mujeres de Palencia y Madrid, y ha vendido a otra de Barcelona. ‘En total, me habré ahorrado unos 1.000 euros (1,280 dólares)’, comenta.
Su primera compra fue a una mujer de Palencia. A María, el médico le acababa de decir que su respuesta ovárica era lenta y que necesitaba un empujón, más hormonas para garantizarse un número suficiente de óvulos maduros que fecundar. Le recetó Puregon para estimular el crecimiento de los folículos ováricos. Cuesta 353,85 euros (456 dólares) en farmacia.

Fuerte ahorro y con envío rápido
‘Ese día fue una locura’, recuerda. Se fue directa al ordenador para buscar una buena oferta y dio con una vendedora. Consiguió su teléfono móvil y cerró el trato una mañana: ‘Me ahorré bastante’, rememora. Por la tarde, ya tenía el envío en casa, que recibió mediante un servicio de transporte urgente.
Fue también después de una consulta -’tengo una respuesta muy baja al tratamiento’, insiste-, cuando hizo su segunda adquisición. Esta vez compró tres cajas de Menopur, (otro estimulante ovárico que cuesta 288 dólares) y otra de Orgalutran (se usa para retrasar la ovulación), que cuesta 195 euros (251 dólares). Pagó 400 euros (515 dólares) y se ahorró otros 400.
Pero además de compradora, María también ha sido vendedora. Se desprendió del Menopur que le sobró cuando finalmente se quedó embarazada: ‘Lo vendí a una chica de Barcelona’.
‘No lo he hecho por hacer negocio, sino por recuperar algo del dinero que me he gastado’, comenta. María (que esconde su verdadera identidad bajo este nombre) pagó recientemente la última cuota del préstamo de 730 dólares (en 10 meses) que pidió para sufragar el tratamiento.
La cancelación de la deuda llegó poco antes de que la empresa de su marido entrara en concurso de acreedores. Le deben varios meses y unos 7,725 dólares.
‘Si las recetas de estos medicamentos estuvieran subvencionadas, no compraría en Internet’, señala.

La Red está llena de ofertas de Menopur y Puregon. Pero también de otros fármacos comunes en fecundación asistida como Fostipur, Orgalutran, Ovitrelle o Gonal. Basta con teclear estos nombres en cualquier buscador acompañados de la palabra ‘compro’ o ‘vendo’ para que aparezca en la pantalla del ordenador un alud de propuestas.
Buena parte de los fármacos que se ofrecen en este mercado tienen su origen en los pacientes que venden los medicamentos sobrantes de tratamientos privados. Pero también hay quien hace negocio con recetas de la Seguridad Social.
Cada vez es más difícil, ya que las distintas Administraciones públicas sanitarias ejercen un mayor control del gasto y de las recetas. Pero el lucro pude ser notable, tendiendo en cuenta que estos pacientes pagan 3.40 dólares por medicamentos que en farmacia cuestan 287 dólares, 451 o incluso los 579 de la presentación más cara de Gonal.
La venta de medicamentos sujetos a prescripción médica ‘por correspondencia o procedimientos telemáticos’ es ilegal en España y otros países. Pero, además, se considera infracción muy grave ‘la puesta en el mercado de medicamentos o productos sanitarios (...) sin haber obtenido la preceptiva autorización para ello’.
Fuentes del ministerio de Sanidad apuntan que la sanción a la que se arriesgan las personas que venden productos en Internet oscila entre los 38,621 y 1,3 millones de dólares.
‘Y si hubiera delito penal por daños sobre la salud a otras personas podría ir más allá’, apuntan.
Desde el Ministerio advierten que, además de ser ilegal, esta práctica entraña peligros como el de adquirir productos adulterados, caducados o placebos, ‘ya que no hay ningún control de la Administración sobre estas transacciones’.
Pero, además, en el caso de que hubiera algún problema, no cabría la posibilidad de reclamar contra nadie ‘al tratarse de un mercado ilegal’.
Pese a ello, María volvería a adquirir medicinas en la Red. ‘Compras a otras mujeres que han pasado por donde tú estás y confías en su buena fe. Es un riesgo que asumes’, apunta. ‘Otra cosa sería si los medicamentos fueran más baratos’.