Nacional

Crimen tipo mafia en hotel de Rosita

* Un visitante le propinó tres tiros en la cabeza a Danilo Enrique Molina y se largó en la camioneta de la víctima, luego la abandonó en Santa Rita

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN

En la habitación doce del hotel “Terciopelo”, en la ciudad de Rosita, en el Caribe Norte, fue asesinado de tres tiros en la cabeza, Danilo Enrique Molina, de 31 años, a manos de un sujeto que llegó a visitarlo a eso de las 11 de la noche del miércoles último.
Al parecer, para perpetrar el crimen, el homicida usó un silenciador o una almohada que le permitiera disminuir el ruido que hacen los disparos, porque el personal del hotel declaró que no escuchó sonido alguno.
Después del hecho, que ocurrió entre las 12 y la una de la mañana del miércoles, el asesino tomó la llave de una camioneta de la víctima, una Toyota Four Runner roja, placa M-034-540, que se encontraba estacionada en el parqueo, para huir en ella.
Ocho horas después, la camioneta fue abandonada en la zona de Santa Rita, jurisdicción de Mulukukú.
El crimen se conoció hasta doce horas después, cuando el personal de servicio tocó la puerta de la habitación para realizar la habitual limpieza, y como el huésped no contestó, entraron con la llave del hotel, encontrándose la escena sangrienta.
Dentro de la habitación se encontró el cuerpo boca abajo, en un charco de sangre. A un lado estaba un revólver 3.57, serie DCY 3858, más 2 mil 700 córdobas tirados en el piso, además de la licencia de conducir y una portación de armas a nombre del occiso.
La investigación preliminar de la Policía indica que la víctima y el homicida, un hombre de casi 5.5 pies de estatura y blanco, cuya identidad aún no han podido determinar las autoridades, se conocían muy bien. Incluso esa noche acordaron encontrarse en el mencionado hotel.

Saludo de amigos
Cuando el criminal entró al “Terciopelo” le dijo a un guarda de seguridad que llegaba a visitar a su amigo Danilo Enrique Molina, quien le esperaba en la habitación.
Éstos se saludaron de forma efusiva, como dos viejos amigos, entraron a la habitación, y unas dos horas después el visitante salió y tomó la camioneta del que había ultimado. Incluso, le pidió al vigilante que le abriera el portón y le dijo que iba a realizar un mandado.
El infortunado era originario de Esquipulas, departamento de Matagalpa, y residía en la zona 4, de la Casa Cural, 2 cuadras y media al oeste.
Las circunstancias exactas del hecho no se conocen, sin embargo, una fuente policial aseguró que todo indica que el hilo del crimen conduce a actividades ilícitas.