Nacional

Guardó protocolo y se puso delantal

* Una tristísima radiografía de la situación de los profesionales independientes en Nicaragua * Querían “facturarla” para un trabajo en la Fiscalía, y Omar Cabezas la despidió cuando politizando acabó con la Procuraduría de Derechos Humanos

Por sus manos pasaron expedientes de miles de reos que fueron indultados por la Asamblea Nacional. Se graduó como abogada en la Universidad Centroamericana e hizo un posgrado y una maestría en España, pero ante la falta de trabajo, adquirió un tramo en uno de los mercados de Managua donde ahora se gana la vida.
Su nombre es Flor Elena Ruiz. Adquirió el tramo en el Mercado “Roberto Huembes” hace cuatro años. Labora allá de lunes a sábado vendiendo diversos productos, así como recargas de teléfonos celulares.
END la encontró por casualidad en ese mercado, y ella aceptó contar sus razones para dejar su blazer de oficina, y comenzar a usar delantal de comerciante, aunque aclaró que sigue haciendo trabajos legales que el tiempo en el tramo le permite, como elaboración de escrituras y matrimonios civiles.
“Lo que es asesorías y litigar no hay por dónde, porque la justicia ya todo el mundo sabe como está, patas para arriba. Hay demasiada retardación. Hay divorcios, por ejemplo, que duran hasta dos años”, dijo la abogada y comerciante.
“La alternativa ahora es buscar cómo sobrevivir por cuenta propia, y fue lo que hice, porque desde 2006 me quedé sin trabajo, no sin antes buscar en diferentes lugares. Tengo buen currículo, he hecho estudios en el extranjero, pero de poco me sirvió”, dijo.
Politización y despido
Flor Elena laboró en la Asamblea Nacional durante 10 años, y seis años y medio en la Procuraduría de Derechos Humanos. “En ese último trabajo que tuve, cuando llegó el Procurador (Omar Cabezas) la institución se politizó y me despidieron”, explicó la abogada.
“Hasta me vi obligada a demandar al procurador Cabezas porque no me quería pagar. Gané la demanda, y luego con amigos en la Asamblea Nacional, logramos que nos indemnizaran, porque éramos 20 personas las despedidas por este señor”, agregó.
¿Y hubo alguna razón legal para el despido? –-preguntamos--. “No. Nos corrieron porque ellos querían meter a su gente. Si te fijás, ahora la Procuraduría de Derechos Humanos no funciona, es un centro de acopio de trabajadores, pero no hay resoluciones de derechos humanos”, señaló la abogada. “Esa institución ya murió, después que costó tanto su instalación”, dijo.
Dice que al tramo ha llegado gente a quienes ella les brindó asistencia cuando laboró para la Procuraduría. “Se asustan”, cuenta. “La verdad es que no hay oportunidad en este país, no sólo para los abogados, sino para la mayoría de los profesionales. Me he encontrado con amigos médicos que están vendiendo tomates, cebollas y chiltomas, y no es que sea una deshonra hacerlo, sino que debería haber oportunidades para los profesionales”, dijo.
Irrespeto al derecho laboral y a la persona
Flor Elena lamentó que hoy, quienes contratan discriminen a los profesionales por su edad. “Llama la atención de que nadie quiere contratar a una persona mayor de 30 años. Los clasificados dicen: se busca abogada, menor de treinta años… casi hasta te ponen las medidas de cintura, cadera y pechos, como que si te van a contratar para chinearte y no para trabajar”, criticó.
Una mala y fea experiencia personal que Flor Elena tuvo en la Fiscalía la compartió con los lectores de EL NUEVO DIARIO. “Me iban a contratar en la Fiscalía, pero ¿qué pasó? Antes, un alto funcionario de esa institución me invitó a salir. Yo le dije que no, porque el contrato no lo podía firmar en el cine”, relató.
Amplió que su contratista la llamó un viernes a las 6:00 de la tarde. “Yo pregunté si ahí íbamos a firmar el contrato, porque no era ni su amiga ni su enamorada, pues sólo así uno va al cine. Es triste, pero primero le quieren pasar a uno la factura y después ver si te contratan”, se lamentó.
Un probo procurador de DDHH
A Flor Elena, en la Comisión de Derechos Humanos del Poder Legislativo, le tocaba revisar los antecedentes penales de los reos propuestos por los diputados para ser indultados. Ella estuvo en esa comisión desde 1994 a 1999, y cada año debía analizar por lo menos unos mil 500 expedientes, para escoger 200.
En la Procuraduría de los Derechos Humanos, la abogada laboró seis años. Ella dice que trabajó en unos 18 mil casos. “Eso era cuando la Procuraduría, con su procurador el doctor Benjamín Pérez, trabajaba, porque nunca en esa época se antepuso al cargo su concepción liberal”, finalizó.