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Jessica Lissett volvió de EU con nuevo corazón

* La niña campesina padecía grave enfermedad cardiaca que le provocaba niveles bajos de oxígeno en la sangre, la piel se le tornaba azul y le impedía caminar * Un médico nicaragüense apareció como un ángel, y tras visitarla en su humilde vivienda hizo contacto con una brigada médica que gestionó su operación en el país norteamericano * Regresó de Estados Unidos con alegría, ropa y juguetes, pero sobre todo ansiosa de cumplir su deseo de ir a la escuela, y poder correr y jugar con los demás niños

Redacción Central

Desde las montañas del norte de Nicaragua hasta los Estados Unidos fue llevada la niña Jessica Lissett Herrera, con pocas posibilidades de sobrevivir, debido a una afección en el corazón. La niña fue operada y ahora podrá hacer realidad su sueño: ir a la escuela.

El nuevo corazón de Jessica Lissett
Jessica Lissett pasó más de cinco horas en sala de operaciones en un hospital infantil de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Su padre, Vidal Herrera, humilde agricultor de las montañas de San Rafael del Norte, se paseaba de un lado a otro del pasillo angustiado por la espera. En ese momento apareció el doctor Koutlas, muy contento: la cirugía había sido un éxito.
Seis años atrás, Jessica Lissett había nacido con una enfermedad conocida como Tetralogía de Fallot, defecto cardiaco cianótico. Esto provoca niveles bajos de oxígeno en la sangre, que se evidencia en el paciente cuando la piel se torna azul.
Jessica Lissett no podía jugar, caminar, ni ir a la escuela como su hermanito. A ella solamente la llevaban al centro de salud en hombros de su papá, quien caminaba varios kilómetros para que recibiera el auxilio médico cuando presentaba sus crisis por la enfermedad.
La niña mantenía un cuadro crítico, porque presentaba una comunicación interventricular, o sea un orificio entre los ventrículos derecho e izquierdo y el estrechamiento de la arteria pulmonar, que conecta al corazón con los pulmones. Jessica, por eso, no tenía aliento para caminar unos cuantos pasos, y sus labios y las uñas presentaban ese color azulado característico de la enfermedad.

Un ángel vestido
de gabacha blanca
Existe un adagio popular que dice que “siempre tenemos un ángel que nos cuida”. Pues así es. En las primeras semanas de febrero de este año, en el hospital de Jinotega, el joven doctor Juan Antonio Úbeda Rodríguez conoció el caso de la niña, pero cuando fue a buscarla ya su papá se la había llevado de regreso a la montaña.
El doctor Úbeda, entonces, se propuso conocer personalmente a esta familia, y de inmediato caminó varios kilómetros hasta dar con la humilde casita de plástico y madera encallada sobre un pequeño cerro cubierto por una espesa vegetación.
En ese momento, una brigada médica estadounidense estaba brindando asistencia en León, ciudad donde por nueve años había estudiado y trabajado el doctor Úbeda Rodríguez. De inmediato entró en contacto con el doctor David Hannon, jefe de la brigada, quien aceptó atender a la niña.

Toda una aventura
La gestión no quedó ahí. Después de varios viajes desde San Rafael del Norte hasta León y de muchas consultas, los médicos hicieron todos los trámites para llevar a la niña a los Estados Unidos, ya que en Nicaragua no contaban con el equipo necesario para ese tipo de cirugía.
Vidal Herrera y su pequeña Lissett comenzaron toda una aventura, desde ir a la Embajada de Estados Unidos en Managua para recibir la visa, viajar en avión, y llegar a un país que había estado muy distante de su imaginación.
Cuenta Vidal que durante el viaje, la niña estuvo tan animada que de inmediato hizo amistad con un señor que iba sentado a su lado, a quien le platicó hacia donde viajaba y qué le pasaba. Le contó que había dejado en la montaña a su madre y a su hermano dos años mayor que ella, y que volvería sana para poder correr, jugar e ir a la escuela, como es su sueño.
En Estados Unidos fueron alojados en Casa McDonald, que es como un hotel para las familias de escasos recursos económicos con pacientes en el hospital infantil y que proceden de América Latina. En ese lugar tuvieron una cálida estancia con solidaridad, cariño, apoyo, recreación y atenciones de todo tipo, manifestó muy agradecido el padre de la niña.
Cuenta el doctor Hannon que lo primero que le hicieron a la niña fue sacarle todos los dientes de leche, por cuanto llevaba una fuerte infección. Los galenos Hannon y Úbeda estuvieron en constante comunicación vía e-mail.
“El procedimiento dental pasó sin problemas, y al día siguiente la niña entró a sala de operaciones. Antes y después de la cirugía Jessica se portó tranquila y muy valiente”, dijo muy satisfecho el doctor Hannon en uno de sus correos electrónicos.

Médico y alcalde
ayudan a la población
En Nicaragua, el doctor Juan Antonio Úbeda ha brindado ayuda a cientos de pacientes que necesitan de cirugías muy delicadas, y gracias a la colaboración del alcalde de San Rafael del Norte, Rodolfo Chacón, con quien tiene una buena coordinación, ha podido sacar de las montañas a muchas personas para ser atendidas por las brigadas médicas italianas, españolas y norteamericanas que silenciosamente hacen una gran labor en el país.
La administración del alcalde Chacón ha brindado apoyo logístico para trasladar a todos esos pacientes a León, a Managua y a Jinotega.
Nos manifestó el alcalde Chacón que su administración está dispuesta a apoyar a la niña Jessica Lissett y a su familia para que tengan una mejor calidad de vida, ya que si por ella hicieron una gran labor devolviéndole la salud en los Estados Unidos, pues es necesario que ella tenga una vida digna aquí en Nicaragua.
Jessica Lissett regresó con unas libritas de más, llena de alegría, ropa y juguetes, pero lo más importante es que volvió con más vida, con un nuevo corazón.