Nacional

Familiares de víctimas de bus quemado en Guatemala declaran ante jueces nicas

* Declaraciones filmadas serán enviadas a las autoridades guatemaltecas debidamente autenticadas por la Cancillería de la República

Ernesto García

Doce días antes de que inicie el juicio contra Juan Carlos Policarpio Chinchilla, acusado del asesinato de 15 nicaragüenses y un holandés el 8 de noviembre del año 2008 en Guatemala, las autoridades judiciales nicaragüenses tomaron declaración de ofendido a tres familiares de igual número de víctimas.
Las testificales fueron tomadas por jueces penales de León, Chinandega y Managua en cumplimiento a un requerimiento de Auxilio Judicial Internacional, solicitado por las autoridades guatemaltecas.
El juicio en el que Policarpio es acusado de asesinato, conspiración y asociación para delinquir, está previsto a iniciar el próximo 1 de junio en ese país centroamericano.
Las declaraciones de los familiares de las víctimas serán incorporadas al juicio, explicó el fiscal auxiliar Luden Montenegro.
En el Juzgado Segundo Distrito Penal de Juicio de Managua declaró como ofendido Jairo de Jesús Vásquez Mercado, hijastro de la comerciante Martha Castro Rivera, uno de los 15 nicaragüenses asesinados en ese entonces.

“Fue equivocación”
Castro dijo que su madre adoptiva nunca tuvo vínculos con el narcotráfico y que la masacre en la que murieron otros 14 nicaragüenses y un ciudadano holandés fue producto de una fatal equivocación de los criminales.
“Parece que ellos --los asesinos-- se confundieron de autobús, pues aparentemente esperaban otro bus similar con droga, en el que viajaba mi mamá”, explicó Vásquez.
Al declarar ante la jueza Adela Cardoza, el joven afirmó que no es posible que su mamá o los otros excursionistas hayan transportado droga de Nicaragua a Guatemala, “porque los registros en los puestos fronterizos son rigurosos”.
Según la carta orden emitida por la Sala Penal de la CSJ en Chinandega, declararía como ofendido un familiar de Lorena Hernández Blandón y en León lo harían el papá de los hermanos Dulce María y José Miguel Rivera Martínez.
Para cumplir con los requerimientos de ley, las declaraciones de las víctimas fueron filmadas para ser enviadas en discos compactos (CD) a Guatemala y debidamente autenticadas por la Cancillería de la República.