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“Marea negra” se cierne sobre sur de EU

* Mancha de petróleo por superar el tamaño de Jamaica * Ayer se detectó una nueva fuga en una tubería de la plataforma accidentada, y más de 400 especies de fauna y vida acuática están en peligro * Se calcula que cada día se derraman en el mar 800,000 litros de petróleo. Los once desaparecidos han sido dados por muertos

Washington   / El País 

Una inmensa marea negra avanzaba el jueves más deprisa de lo esperado sobre las costas de Luisiana y amenazaba a otros dos estados de la Unión (Misisipi y Alabama) así como a la desembocadura del río Misisipi. El tiempo para contener la mancha negra --de un tamaño similar a Jamaica-- corría en contra, mientras se anunciaba que la plataforma petrolífera que el pasado 20 de abril se hundía en el Golfo de México por causas desconocidas --11 personas desaparecidas dadas por muertas-- estaba expulsando crudo al mar a un ritmo de 5,000 barriles diarios (800,000 litros) y no de 1,000, como los responsables de la compañía habían declarado y hecho creer.
Los gobiernos se movilizaban, y Bobby Jindal, Gobernador de Luisiana, declaraba el “estado de emergencia” en la zona, mientras la Administración de Barack Obama tomaba cartas en el asunto y ponía al Departamento de Defensa en guardia, con el fin de asistir a la empresa petrolera BP en todo lo que necesitase para controlar el vertido. Pero el presidente quiso dejar ayer claro quién pagaría la factura: “mi Administración usará todos los recursos a su alcance para enfrentar la situación, aunque el responsable último y quien financiará la operación será BP”.
Dubitativa y hasta la fecha queriendo minimizar el incidente, BP decía el jueves aceptaría “la ayuda que se nos ofrezca”. Así lo declaró Doug Suttles, jefe de operaciones de BP, empresa que operaba la plataforma propiedad de Transocean.

Tercera fuga
Por ayuda Suttles se refería a la intervención del Ejército de Estados Unidos para contener un problema que se ha escapado de su control, justo cuando acababa de saberse que se había detectado una tercera fuga en la tubería que conectaba la extracción del crudo del pozo submarino con la base de la plataforma. La secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, anunciaba que el viernes viajará a la zona junto con una serie de responsables de la Administración norteamericana para evaluar los daños y supervisar las labores de control. Napolitano insistió en que el presidente, Barack Obama, está informado al minuto de la situación, como probó con sus declaraciones en los jardines de la Casa Blanca.
Con la declaración del Estado de Emergencia, el Gobernador de Luisiana abre los canales para solicitar ayuda federal de urgencia para proteger su costa, tomando en cuenta informaciones según las cuales “una parte de la mancha llegará a Luisiana antes de lo previsto”.
Los cálculos oficiales estiman que el viernes la amenaza negra podría estar a 16 millas de tierra. Más de 400 especies de fauna y vida acuática están en peligro. En lo que se puede convertir en una tragedia anunciada es difícil obviar lo sucedido en Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina, en 2005, y la inoperancia y la ineptitud con la que el Gobierno de George W. Bush manejó la situación, que acabó convirtiéndose en catástrofe.
Si las estimaciones de los guardacostas de que se está produciendo un vertido de 5,000 barriles diarios son acertadas y no se para la fuga de crudo, la mancha alcanzaría las proporciones de la catástrofe del Exxon Valdez, petrolero que se hundió frente a las costas de Alaska en 1989 y que durante dos meses llegó a escupir al mar 11 millones de galones.
Las cifras --como las horas que pasen-- son ahora muy importantes y motivo de discordia. En una rueda de prensa conjunta ofrecida por Suttles, el jefe de operaciones de la plataforma, y la responsable de los guardacostas de EU, Mary Landry, quedó de manifiesto que ambas partes manejaban --quizá de forma interesada-- datos e informaciones distintas.
Según Landry, la amenaza era muy grave, y fue entonces cuando anunció que el volumen de expulsión era cinco veces superior al aceptado por la compañía, que lo rechazó en un primer momento. Ante la evidencia presentada por la jefa de los guardacostas, el responsable de Deepwater Horizons tuvo que dar marcha atrás en su rebaja de la catástrofe, y reconoció que basándose “en imágenes de satélite, ahora se puede ver que el vertido es superior a los mil barriles”.
Nada la contiene hasta hoy
Hasta ahora, ni las barreras flotantes que han sido desplegadas y que cubren unas 20 millas náuticas frente a las costas de Luisiana ni los intentos de quemar la mancha han dado resultado en la contención. Todos los intentos han sido “insuficientes”, según el Gobernador. El cambio, la dirección de los vientos no ha ayudado en los incendios controlados, que seguirán realizándose en los siguientes días --aunque incendiar la mancha de petróleo también tiene problemas ambientales, ya que el humo negro que despide es tóxico y deja residuos en el mar--.
El gigante petrolero BP (British Petroleum) operaba la plataforma Deepwater Horizon, que contenía 2.6 millones de litros de petróleo en depósito y extraía cerca de 1.27 millones de litros por día. El pasado martes fallaron los intentos de sellar dos filtraciones en un oleoducto que conectaba la plataforma petrolera a la fuente de origen, a pesar de una operación de cuatro submarinos robotizados a 1,500 metros de profundidad.