Nacional

Valores del país se desmoronan

* Tres nuevos jinetes del infierno nica: asaltantes, pandillas y violencia intrafamiliar * Cóctel mortal: armas de fuego, jueces que liberan delincuentes, drogas, alcohol, desempleo * Ceprev: “Hay barrios donde es más fácil comprar drogas que leche”

José Adán Silva

El incremento de los robos con armas en mano, las pandillas juveniles que se vienen sumando al crimen organizado y el incremento de la violencia intrafamiliar, fueron los principales hallazgos de la segunda encuesta sobre percepción de seguridad ciudadana que presentó ayer el Instituto de Estudios y Políticas Públicas (Ieepp).
Planificado por el organizador del Programa de Seguridad Democrática del Ieepp, Roberto Orozco, y con la aplicación de instrumentos científicos de medición de percepciones de la firma M&R Consultores, el informe reveló lo que desde hace años se viene temiendo en el país: la violencia y la delincuencia vienen copando los espacios públicos del país más pobre de Centroamérica.
Para el estudio se aplicaron entrevistas directas a 1,600 personas mayores de 16 años de todo el país, con un margen de error de más o menos 2.5% y un nivel de confianza del 95.5%.

Más asesinatos
De acuerdo con Orozco, un análisis comparativo de las cifras oficiales de la Policía Nacional sobre el fenómeno, reveló que entre enero y noviembre de 2008 y 2009, se registró un incremento del 8% en la actividad delictiva, al pasar los datos de 141,359 a 152,705 delitos reportados.
Los investigadores estiman que la cifra podría ser superior a los 200 mil casos anuales, por el subregistro o “cifras negras”, que son robos de pequeñas cuantías o pequeñas agresiones que no se reportan al sistema policial.
De una muestra de 394 personas que aseguraron haber sido víctimas de un delito, el 44.4% (175 personas) decidieron no interponer formal denuncia ante una delegación policial al considerar que era pérdida de tiempo o que existe falta de respuesta de las autoridades del orden
Los delitos que aumentaron fueron los robos con intimidación y las muertes violentas (asesinatos y homicidios); el primer delito aumentó 14.2% al pasar de 9,109 a 10,401 casos de 2008 a 2009.
En el mismo período, las muertes violentas pasaron de 640 a 695, la mayoría por armas de fuego, de acuerdo con los informes oficiales.

¿A quién le importa el crimen?
De acuerdo con el informe, las causas del incremento de la inseguridad ciudadana, según el 65.5% de la población entrevistada, obedece al desempleo; un 18.6% dijo que al incremento del consumo de las drogas ilícitas.
Salvo los 12 analistas y expertos consultados para el estudio, casi nadie achacó el aumento de la peligrosidad del país a factores como falta de respuesta policial, intolerancia política, falta de dominio de los padres, pérdida de valores y tenencia de armas.
Esto, a criterio de la socióloga Elvira Cuadra, es un elemento de preocupación, porque significa que una gran parte de la sociedad no está asumiendo responsabilidades ante el incremento del fenómeno social que azota al país y que ha convertido a otros países de Centroamérica en verdaderos narcoestados y paraísos de pandillas.

Capital de las drogas
De acuerdo con datos suministrados al Ieepp por la Dirección de Investigación de Drogas de la Policía Nacional, Managua es la principal plaza de expendio de drogas en todo el país. Se estima que existen más de 700 locales de venta de estupefacientes de cocaína, crack, marihuana, y ahora anfetaminas. Eso significa que la capital aglutina a más del 70% de todos los puestos de venta de drogas del país.
Para Mónica Zalaquett, Directora Ejecutiva del Centro de Prevención de Violencia, la cifra sobre el número de locales es mínima, con la experiencia que al centro le ha tocado vivir en al menos tres distritos de la capital, “donde es más fácil comprar drogas que leche”.
Zalaquett reportó las cifras del centro que dirige como una muestra del aumento de armas de fuego en la sociedad y el aumento de la violencia: entre 2006 y 2007 la cifra de jóvenes en situación de riesgo que morían producto de las guerras juveniles oscilaba entre 8 y 9 por año. Entre 2008 y 2009 la cifra se disparó a 50 jóvenes en los 35 barrios donde ellos hacen labores sociales; la mayoría por armas de fuego.

Los delitos invisibles
Como parte del sondeo, se confirmó que el 77.4% de la población percibe un deterioro de la seguridad y un aumento de los delitos en general y la violencia en las calles.
De enero a noviembre de 2009 se registraron 12 homicidios dolosos más con respecto al 2008, pasando la cifra de 419 casos a 431, la mayoría como producto del accionar de pandillas juveniles.
Los asesinatos pasaron de 199 a 217, y en el caso de los parricidios, donde se expresa claramente la violencia intrafamiliar, los casos pasaron de 16 a 35, para un incremento del 118.8%. Estas cifras hablan por sí mismas, pese a que la mayoría de las personas entrevistadas (93.4%) aseguró nunca haber sufrido, o provocado, violencia doméstica.

Policía mal vista
Entre la mayoría de la población (54.7%), la Policía es percibida como una institución que no presta la suficiente atención a los problemas de seguridad que enfrenta las comunidades.
Un 44.6% opina lo contrario. Pese a ello, la misma mayoría de la población consultada (76.5%) dijo estar dispuesta a colaborar con las autoridades para resolver la crisis de la seguridad ciudadana.
Al evento asistieron autoridades policiales y ex jefes policiales como Fernando Caldera y otros comisionados retirados, que coincidieron en que más que la labor policial, lo que entorpece la labor de la seguridad social es la gestión ineficiente y corrupta de otros agentes del sistema de seguridad, como abogados y jueces que liberan a delincuentes capturados por la Policía.