Nacional

Incapacidad, corrupción, despilfarro

* Es una operación de gobierno a privados, de acuerdo con la documentación oficial existente * Ni siquiera la Contraloría ha querido asomar sus narices a la parte estatal de este negocio

La cooperación venezolana se ha tornado cada vez más confusa y oscura, pese a que se trata de montos considerables, superiores incluso a los de la cooperación tradicional. Millones de dólares se quedan en el país por la parte concesionada del pago de la factura petrolera a Venezuela y otras colaboraciones bilaterales.
Cuando en 2007 se firmó el acuerdo petrolero con Venezuela, se esperaba que estos fueran acuerdos entre gobiernos. El presidente Hugo Chávez puso la primera piedra de lo que sería algún día la refinería más grande de Centroamérica: “El Supremo Sueño de Bolívar”. Su costo sería de más de 4 mil millones de dólares.
Poco a poco, esta cooperación se ha venido convirtiendo en una ayuda del gobierno venezolano a privados nicaragüenses, quienes dividen esos millones entre programas clientelistas del partido gobernante, préstamos “apagafuegos” de problemas sociales a través de ALBA-Caruna, y negocios particulares vinculados a la familia presidencial.

Neoliberalismo en vivo
En un detallado análisis económico, Adolfo Acevedo, economista de la Coordinadora Civil, desmenuza los grandes vacíos de una cooperación firmada por un gobierno, que al mejor estilo del neoliberalismo de los años noventa, ha sido privatizada.
De acuerdo con el Banco Central de Nicaragua, en 2007 la cooperación venezolana fue de 185 millones de dólares, la cual se incrementó considerablemente en 2008, a 457 millones de dólares provenientes de diferentes fuentes de la cooperación de ese país a Nicaragua, según el informe cortado a junio de 2009.
El mismo informe destaca que en el primer semestre del año pasado, la cooperación venezolana ya alcanzaba los 283 millones, de acuerdo con el BCN, que afirmó que el monto era “71 millones más de lo registrado en igual período de 2008”.

¿Y el 49 por ciento de Albanisa?
Hasta hace poco la Contraloría General de la República se declaraba incapaz de auditar el 49 por ciento estatal del negocio en manos de Petronic, pero la presión de la misma, de la Constitución y de su Ley Orgánica, remojada por los medios, obligó a los contralores a aprobar una auditoría a las finanzas de todos los programas ALBA, que en una mezcolanza anárquica se confunden con proyectos estatales.
El BCN presentó las cifras de cooperación venezolana a Nicaragua, la cual comprende 283 millones de dólares en petróleo, 33 millones de dólares en donaciones y 131 millones en inversión extranjera directa.
En 2009 se anunciaron 50 millones de dólares por parte del programa ALBA, para la carretera a León, para, de esa forma, llenar el vacío dejado por la Cuenta Reto del Milenio. Hasta ahora ni la carretera ni los 50 millones se han visto.
Sobre estos fondos, el presidente del BCN, Antenor Rosales, ha reiterado en varias ocasiones que el dinero ya está en las arcas de esa institución, mientras que el ministro de Hacienda señaló a finales del año pasado, que estos proyectos iniciarían en los primeros meses de este año.

Pero… ¿dónde están?
En este aspecto, el economista Adolfo Acevedo cuestionó cómo el gobierno ha manejado, no sólo los fondos, sino la información sobre los mismos.
“Hasta ahora, los informes sobre la utilización de estos recursos, incluidos en los documentos sobre la Cooperación Externa acordados con el FMI, son sumamente genéricos, incluyendo rubros tan generales como "fortalecimiento institucional", o "apoyo al sector productivo", sin especificar qué instituciones o entidades fueron "fortalecidas", o qué proyectos específicos de apoyo al sector productivo se apoyaron, y sus ubicaciones”.
Es decir, que mientras se desglosa con detalles los proyectos financiados con la cooperación internacional, los fondos de la cooperación venezolana son no analizables. La cooperación de cada país es desglosada por proyectos y montos. En el renglón de Venezuela, se menciona a grandes rasgos tres proyectos: construcción de carretera Izapa-empalme Puerto Sandino, caminos para la producción agropecuaria (no especifica dónde) y una ayuda a los afectados por el huracán Félix.

La factura petrolera
El esquema de financiamiento de la cooperación de Venezuela hacia Nicaragua permitió, según el análisis del economista, que el país obtuviese un financiamiento ALBA de 293.1 millones de dólares en 2008, de una factura petrolera de 586.3 millones de dólares que representaron las importaciones petróleo de Venezuela ese año, es decir, el 50 por ciento concesionado, sostiene Acevedo.
Este fondo de crédito estaba dividido en reembolsable y no reembolsable. “La parte "reembolsable" de este crédito (administrada por ALBA-Caruna) ascendió a 146 millones de dólares, y la parte no reembolsable (que corresponde al Fondo ALBA, administrada por otra entidad privada desconocida) fue de 147 millones de dólares”
Según Acevedo, el monto del crédito otorgado por ALBA-Nicaragua “es impresionante”, ya que es el monto más elevado de un donante individual en los últimos 15 años. “La cooperación externa oficial en términos de préstamos y donaciones, de fuentes tanto bilaterales como multilaterales, asciende a alrededor de 570 millones de dólares”
Ahora bien, sólo el crédito privado otorgado a Nicaragua es más de la mitad de toda la cooperación externa oficial para el país, “ningún otro gobierno, en los últimos 15 años, contó con tal disponibilidad adicional de fondos, por encima de los recursos de la Cooperación Externa tradicional, y éste es un hecho que debe tenerse en consideración al hacer comparaciones”, según Acevedo.

Todo lo que se pudo hacer con ese dinero
El economista añadió que si estos fondos se hubieran incorporado al presupuesto, se habrían podido destinar a una mayor capacitación de los recursos humanos o al desarrollo de infraestructura básica. “Con este monto tan significativo, se podrían efectuar las inversiones en capital humano e infraestructura básica que constituyen tanto prerrequisitos como elementos fundamentales del desarrollo”, señaló.
Sobre 2009 no hay datos de la cooperación, pese a que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional establece dar a conocer los montos de la cooperación en general, pero sobre todo la venezolana. Aunque hay algunos datos que podrían aproximar cuánto se percibió el año pasado.
A noviembre, la factura petrolera venezolana ascendió a “482.3 millones, equivalentes del 81.8 por ciento de la factura petrolera total del país hasta ese mes. El crédito asociado al suministro de petróleo, hasta noviembre, asciende a 241.1 millones de dólares, mientras que a noviembre de 2008, el monto del crédito ascendía a 284.4 millones de dólares”, lo cual se explica en el elevado precio del petróleo el año anterior.
Pero lo que más abunda en toda la cooperación ALBA es lo que no está. Es decir, cómo se utilizan, efectivamente, los fondos provenientes de este tipo de cooperación, la cual, hasta ahora, tiene el rostro de inversión extranjera directa, de crédito privado, de cooperación bilateral.
“En el Informe de Cooperación Externa para 2008, por ejemplo, se incluye el monto correspondiente al 25 por ciento del valor total del suministro que debe ser reembolsado (equivalente de 146 millones de dólares), en la parte de los Prestamos al Sector Privado, pero no aparece el otro 25 por ciento del crédito que es asumido por la empresa mixta, y por tanto no debe ser reembolsado (equivalente de 147 millones de dólares)”, sostiene el economista Acevedo.

La comparación con la CRM
Seguirle el rastro a los créditos de ALBA en Nicaragua es más que imposible, ya que la información oficial los ubica como créditos privados. El gobierno se siente bien con esta justificación, pues en reiteradas ocasiones ha señalado que varias modalidades de cooperación para el país no pasan por el presupuesto, una de ellas es la proveniente de Estados Unidos a través de la Cuenta Reto del Milenio.
Sin embargo, esta Cuenta tiene una estructura que permite conocer cómo es que se está invirtiendo el dinero. La Junta Directiva está conformada por representantes de diferentes sectores sociales, incluyendo del gobierno.
En la bases del proyecto, incluso, señala que si bien la implementación del Programa está en manos de la estructura creada, el gobierno tiene un peso considerable en el buen uso y manejo de los recursos de la misma, tal como lo establecen las bases.
“El Gobierno deberá, en todo momento razonable, permitir o procurar que se permita a los representantes autorizados del MCC, el Inspector General, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos, cualquier auditor responsable de una auditoría contemplada en el presente o de alguna manera llevada a cabo según lo establece este Compacto”. La parte referida a esto es bastante profusa. Algo que en los acuerdos ALBA no aparece, explicó.

¿Y la efectividad?
Esto, además, ha hecho sumamente difícil monitorear un aspecto fundamental de toda cooperación: su efectividad. Hasta el momento, el gobierno no ha presentado ninguna información relativa a la eficiencia de la cooperación venezolana en todas sus modalidades. Esto debido a que no hay programas gubernamentales financiados con esta cooperación.
Incluso, el socio financiero del programa ALBA, Caja Rural Nacional (Caruna), tampoco ha mencionado nada de sus resultados netos, después de dos años de estar otorgando créditos con estos fondos. Ni tampoco se tiene información sobre el nivel de recuperación de los créditos, que si bien se trata de una entidad privada, por su carácter social tiene que mostrar sus estados financieros, tal como lo hacen todas las entidades financieras del país.
En tres años, el país ha recibido alrededor de 800 millones de dólares, sólo en concepto de los acuerdos ALBA, pero no hay ningún informe oficial sobre su uso y resultados.

En 2007, el gobierno firmó con el Fondo Monetario Internacional la Carta de Intenciones para la firma de un acuerdo económico. En ella daba garantías sobre la transparencia del manejo de la cooperación venezolana.
En línea con el compromiso por la transparencia se monitoreará el flujo de fondos invertidos en Nicaragua a partir de la cooperación ALBA. Toda financiación del sector público derivada de esta cooperación será incorporada en el objetivo de déficit que se monitorea bajo el programa, siendo posible el ajuste al alza de dichos objetivos por un máximo de un dos por ciento del PIB por año para asegurar la sostenibilidad de la deuda pública.
En 2008, el FMI se mostró un poco más preocupado por el rumbo que llevaba esta cooperación y fue más específico.
“Se publicará de manera periódica (dos veces por año) un informe sobre las magnitudes y fuentes de dicha colaboración, incluyendo aquella canalizada al sector privado. El primer informe, con información de 2007, se publicará antes de fin de agosto, y se espera que antes de fin de octubre de 2008 se publique un informe correspondiente al primer semestre de 2008 (indicador de referencia estructural)”.
“Destaca el desembolso concesional provisto por PDVSA/ALBA-Caruna por 64.5 millones de dólares en el marco de la cooperación petrolera del ALBA, el cual representó el principal mecanismo de cooperación de Venezuela hacia Nicaragua”, dice la Carta de Intenciones.