Nacional

Magfor y el desgobierno

*En tres años, caen cuatro directores y destituyen a decenas de recursos altamente calificados *Gremios advierten serio riesgo para el potencial exportador en carne, camarones, y otros productos * Especialistas piden permiso a la Presidencia hasta para ir a capacitarse, y Bucardo está pintado

Publicado en Confidencial
La Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria (Dgpsa), una oficina altamente técnica adscrita al titular del Magfor, Ariel Bucardo, concebida para certificar la sanidad de los productos alimenticios de origen animal o vegetal que importa y exporta el país, ha sido sometida a una barrida sistemática de sus profesionales más capacitados durante la administración Ortega.
El terremoto institucional ocurrido en esta dirección técnica, que es crucial para las exportaciones de carne, mariscos y lácteos, o productos de origen vegetal tales como okra, maní y frijoles, ha causado alarma entre los principales gremios productivos del país, que advierten sobre las graves consecuencias económicas que podría sufrir el país.
“Nicaragua ha negociado y está aprovechando bastante bien sus TLC, como lo muestra el crecimiento de las exportaciones durante los últimos años, pero todo eso se puede perder si el país pierde su capacidad para certificar la inocuidad de los alimentos que exporta”, dijo una fuente del sector privado.
Agregó que “el país ya perdió de forma irrecuperable unos tres años en los que pudo avanzar, y sólo logró asistir al desmantelamiento de su aparato de inspección, control y certificación, lo que comenzará a generar problemas con Panamá antes que termine este semestre, del mismo modo que México ya cerró sus fronteras a la carne nica”.
Empieza la barrida
Los problemas comenzaron desde el inicio de la administración Ortega cuando el ministro Ariel Bucardo, ejecutó la destitución del doctor Denis Salgado, quien había ocupado el puesto durante los últimos cuatro años.
Exportadores que conocen a Salgado dijeron a Confidencial que bajo su administración culminó un proceso de perfeccionamiento del trabajo que “incluso las agencias de Estados Unidos aceptaban las certificaciones que emitía Nicaragua, como si las hubieran emitido las mismas autoridades americanas”.
Las fuentes recuerdan que el prestigio de Salgado era tanto, que hubo quienes se atrevieron a amenazar al ministro Bucardo con ponerle un plantón con trabajadores del campo en sus propias oficinas si lo despedía… pero no valió de nada: los sindicatos del FNT pidieron su cabeza y Ortega ordenó entregarla en bandeja de plata.
Su sucesor, Guillermo Ibarra Rodríguez, era un técnico de campo ascendido prematuramente a lo más alto de la pirámide técnica de su oficio, lo que quizás explique el temor con el que tomaba algunas decisiones, tendiendo a la parálisis institucional, y el aislamiento que generó para Nicaragua en las reuniones regionales de expertos.
A la larga, Ibarra también sería sustituido por Gregory Campbell, un técnico con estudios realizados en Cuba en los años 80, conocido, además, como familiar de Lumberto Campbell, un influyente cuadro del FSLN en el Gobierno de Ortega en las políticas de la Costa Caribe. Campbell encabezó la DGPSA de manera formal a lo largo de un año.
Reynaldo Díaz fue el siguiente en la lista, pero sólo duraría un poco más de tres semanas a inicios de este año, siendo relevado por el coronel en retiro Manuel Gutiérrez, un administrador de empresas que habría sido llevado para poner el orden en la DGPSA.
A su llegada, Gutiérrez se encontró en medio de una aparente ‘refriega comercial’ con Costa Rica y Guatemala, que se manifestó en el cierre de las fronteras a productos de esos dos países, y se agravó al ponerse en evidencia la pérdida de capacidad técnica de la DGPSA para realizar su trabajo, debido al descabezamiento sistemático de su personal especializado.
Ruedan cabezas de técnicos
La alta rotación de los directores generales también tuvo su réplica en la sangría constante de los titulares de los departamentos subordinados a la DGPSA (salud animal, salud vegetal, semillas, cuarentena, etc.), que perdieron a sus mejores hombres, sin importar filiación partidaria: nadie estaba a salvo, aunque fuera sandinista.
Representantes de gremios productivos que utilizan los servicios de la DGPSA, consideran que la razón para despedir a ingenieros agrónomos y médicos veterinarios, que exhibían en sus currículos décadas de experiencia en su trabajo y maestrías y postgrados realizados en varios continentes, fue para sustituirlos por personal que se destaca más por su lealtad al partido que por sus capacidades técnicas.
En muchos casos, los sustitutos poseen títulos universitarios y han desarrollado carreras profesionales, como arquitectura, ingeniería civil o administración, al margen de las especialidades requeridas en la Dirección de Protección y Sanidad Agropecuaria.
Irónicamente, muchos de los hombres y mujeres despedidos son personas de reconocida filiación sandinista, que permanecieron en sus puestos a lo largo de tres administraciones liberales, debido precisamente a sus altas calificaciones técnicas y profesionales.
“No lo entendemos”, confesaron a Confidencial dos expertos en el tema que conocen de cerca el desempeño y el campo de acción de esa Dirección del Magfor, y han visto cómo ha disminuido la capacidad técnica no sólo de esa oficina, sino de Nicaragua en general, dado que el país tiene obligaciones internacionales que cumplir en ese campo.
Una carencia arriesgada
Desde hace algunos años, los países de la región centroamericana están tratando de erradicar dos enfermedades peligrosas del ganado: la brucelosis y la tuberculosis, lo que implica la ejecución de acciones concertadas para elevar la eficiencia del trabajo que se hace en cada país.
La meta es el presente año 2010, cuando los países deben mostrar sus avances, y en la medida de lo posible, declarar al país entero (o una porción de su territorio) libre de ambas enfermedades.
Pero el estilo de trabajo vertical del gobierno de Ortega ha impedido que las entidades del gobierno encargadas de dar cumplimiento a las obligaciones de Nicaragua hagan su parte de la tarea, lo que causa malestar entre sus colegas de la región, porque el retraso de Nicaragua atrasa al resto de Centro América.
Uno de los técnicos cesanteados de la DGPSA explicó a Confidencial que “los países centroamericanos argumentan que no hemos cumplido con los acuerdos, y tienen razón. El argumento que les da Nicaragua es que ‘eso está en proceso’, pero hay que mostrar que se está cumpliendo”, recordó.
La fuente explicó que un resultado probable es que Nicaragua reciba amenazas de cancelar diversos tratados comerciales, “y otros acuerdos donde se especifican las obligaciones a cumplir, como los requerimientos técnicos para erradicar las principales enfermedades que agobian al hato ganadero”, y si no se hace, “Nicaragua no podría exportar a ningún lado”.
De hecho, un efecto de esas decisiones (e indecisiones) fue el cierre del mercado mexicano a nuestra carne, golpe que podría repetirse en las próximas semanas, si Panamá decide que nuestros estándares fitosanitarios no les resultan satisfactorios.
Camaronicultura sin laboratorio
Ese mismo peligro existe para otros rubros tan sensibles como los lácteos y la camaronicultura, que requieren la existencia de laboratorios especializados que certifiquen la inocuidad de sus procesos y productos.
En el caso de los lácteos, Alfredo Lacayo, Gerente General de Centrolac, confesó con tristeza que “quisiéramos que existiera un laboratorio que sirva de referencia cuando haya diferencias entre nosotros y nuestros proveedores, pero no lo hay, y no sé por qué”.
En el caso de los camaronicultores, una fuente cercana a la Asociación Nicaragüense de Acuicultores (ANDA), explicó que si los técnicos de la Dgpsa no hacen bien su trabajo, “la Unión Europea no certificará las plantas nicas y no podríamos exportar a esos mercados”.
Una ‘tormenta perfecta’
En la segunda semana de marzo, Nicaragua cerró sus fronteras a productos chapines y ticos, oficialmente, en represalia por similares decisiones de San José y Guatemala, y aunque la explicación era cierta, también es verdad que esa decisión sirvió como cortina de humo para ocultar los graves problemas que afronta la Dgpsa, debido a los constantes cambios de personal ocurridos a lo largo de la administración Ortega.
“Lo que haga la Dgpsa afecta el campo de la agricultura, la interpretación de las leyes, las exportaciones de productos tan diversos como okra, maní y carne, o las inspecciones a los mataderos. Cada vez que cambias a un técnico se daña la relación con el mercado de destino, que es al que hay que darle gusto”, señaló Danilo Cortés, Director de Upanic, y ex titular de esa entidad estatal.
La importancia de esa Dirección del Magfor es tanta, que el Consejo Superior de la Empresa Privada incluyó el tema en la denominada “Agenda Cosep 2010”, documento guía de sus relaciones con el gobierno para el presente año, y está previsto que se reúnan con el presidente Ortega para plantearle la necesidad de elevar los niveles técnicos, la independencia y la estabilidad laboral de los empleados de esa oficina.
Cortés refiere que durante su gestión se conformó un “un equipo de lujo… y a todos los han corrido”. Hay gente muy capacitada que anda vendiendo raspaditas, administrando fincas, comerciando en el Oriental. Comenzaron a correrlos con Arnoldo Alemán, y siguieron a lo largo de este gobierno, aunque con Bolaños hubo mucha estabilidad”, recordó.
Expresó que “los puestos de relevancia tecnológica están siendo ocupados por gente que no está plenamente capacitada para desempeñarlos. Es gente que no toma decisiones por temor a perder el puesto, porque luego pueden sufrir represión”.
El permiso de la Presidencia
Un ex funcionario de la Dgpsa dijo a Confidencial que, muchas veces, los técnicos nacionales no acuden a las reuniones con sus pares centroamericanos para discutir temas de interés, porque “tienen que ir a pedir permiso donde la señora” (en referencia a Rosario Murillo, esposa del mandatario), y se pierden los viajes, con la excusa de que no hay dinero para viáticos, aunque muchas veces los gastos son costeados desde el extranjero”.
“Los técnicos (de las entidades a cargo de semillas, cuarentena, sanidad animal) deben ir a reuniones y a talleres, pero antes tienen que buscar un permiso de salida ¡en la Presidencia de la República!, por lo que dejan de asistir a esas citas, a pesar de que se requiere la presencia de representantes de todos los países para coordinar entre ellos las calidades de los productos a los que se le va a permitir entrar y salir por cada frontera de la región”, explicó Cortés.
Otra fuente corroboró la versión del ex director Cortés: Nicaragua envía a esas reuniones a personeros de segundo y tercer nivel, aun cuando se trata de encuentros entre ministros o viceministros, en los que se toman decisiones de importancia regional.
Lo más preocupante es que lo que ocurre en la Dgpsa no es un caso aislado, y se replica en otras instituciones del Estado, donde según las fuentes consultadas, “se trata de impedir que haya funcionarios que destaquen --o piensen-- por sí mismos, lo que fomentaría un estado no sólo de lealtad partidaria, sino más bien de obediencia total, sea por falta de capacidades técnicas, o simplemente por temor a ser despedido”.