Nacional

Un hachazo sobre el pueblo polaco

* Instituciones huérfanas, pueblo llora a sus muertos y anticiparán elecciones * Avión transportaba a 97 personas, todas murieron, y homenaje a los asesinados por Stalin no pudo realizarse * Accidente se dio en territorio ruso y Putin llegó al lugar por una tragedia y se encontró con otra

Varsovia/AGENCIAS
El pueblo polaco quedó sumido en el llanto por la muerte de su presidente, Lech Kaczynski, fallecido en una catástrofe aérea este sábado en Smolensk, Rusia, la que dejó, además, parte de las instituciones polacas huérfanas, y hará necesaria la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas en un plazo máximo de dos meses y medio.
En el accidente fallecieron todos los ocupantes del avión, además del presidente de Polonia, la esposa del mandatario, María Kaczynska, y varios altos dirigentes del país, al estrellarse el avión en el que viajaban cerca de Smolensk, en el oeste de Rusia, donde fue decretado un duelo nacional, así como en Polonia.
Murieron los jefes de las instituciones estatales más importantes, parlamentarios, sacerdotes, el presidente del Banco Central polaco Slawomir Skrzypek, el jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, Franciszek Gagor, el vicepresidente del Parlamento y líderes de partidos políticos. El avión era un Tupolev-154.
La delegación se dirigía a Katyn, cerca de Smolensk, para asistir a un acto en homenaje de los oficiales polacos ejecutados hace 70 años por la policía de Stalin y enterrados en lo que han llamado “El bosque de la muerte”.
"El avión chocó con árboles, se estrelló y se incendió", declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores polaco, Piotr Paszkowski, al canal TVN24.
Las autoridades rusas achacaron la responsabilidad del accidente a los pilotos. El general Alexander Alyoshin, subjefe de la fuerza aérea rusa, dijo que ignoraron varias veces las instrucciones de los controladores aéreos rusos.
Entre tanto, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y su homólogo polaco, Donald Tusk, anunciaron que viajarían a Smolensk (oeste de Rusia), el lugar de la catástrofe. Los dos jefes del gobierno se habían encontrado ya en Katyn el 7 de abril, en el marco de las conmemoraciones de la masacre de militares polacos. "Nunca había ocurrido nada semejante", afirmó Putin, citado por las agencias de noticias rusas.
Tragedia une a polacos
La tragedia unió, una vez más, a los ciudadanos polacos, que dejaron de un lado la rivalidad política entre conservadores y liberales para llorar juntos por la muerte de Kaczinski y del resto de altas personalidades que viajaban en el avión siniestrado en el aeropuerto de Smolensk (Rusia).
El propio primer ministro y hasta ayer gran rival político de Kaczynski, Donald Tusk, no podía reprimir las lágrimas tras conocer la noticia, mientras miles de compungidos varsovianos acudían en masa a las puertas del palacio presidencial para depositar flores y velas. "¿Por qué, por qué, Señor?", exclamaba una anciana con gruesas gafas de sol, levantando las manos al cielo a modo de exigencia.
Junto a ella, algunos frailes entonaban cánticos religiosos y oraban por las almas de los muertos, mientras una cola de cabizbajos ciudadanos esperaba su turno para firmar en el libro de condolencias.
"No es el momento de preguntarse por qué, sino de esperar", insistía el obispo metropolitano de Varsovia, Kazimierz Nycz, en una misa celebrada en la catedral de la capital que, como otras muchas ciudades, acogía hoy actos religiosos en memoria de los fallecidos, en que se recordaba el misterio de Dios que supone la muerte.
"Siempre sufrimos, los polacos siempre sufrimos", decía otro anciano, que más allá del misterio divino comparaba el accidente de Smolensk con el atentado a las torres gemelas de Nueva York en 2001.