Nacional

17 testigos afloran la verdad de Puerto Viejo

* Es imperativo una investigación a fondo y un ánimo de justicia por encima del dolor

Rafael Lara

“Justicia” clama Adela Castro González, la anciana madre de Henry Ochoa Castro, su hijo que falleció a manos de agentes policiales, en un tiroteo cuyo único sobreviviente, Ángel del Socorro Salguera Aráuz, acusa a las autoridades de haberse excedido en el uso de violencia, situación que terminó con la vida de cinco civiles y de dos policías, y dejó seis heridos.
Según el testimonio de Salguera, presentado en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, ese 8 de abril, Jueves Santo, él y su amigo Virgilio Quintero López, sus cuñados Salomé y Jairo Zeledón Acuña, planearon una tarde de diversión en el río Iyas, balneario de Puerto Viejo, a 46 kilómetros de distancia de la cabecera municipal, Waslala, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.

Eran ocho agentes
El lugar estaba lleno de gente, y era custodiado por al menos ocho agentes policiales en el marco del Plan Verano. Los mencionados parquearon su camioneta. Cada uno estaba armado con revólver, y cuando alguien realizó una detonación, el capitán encargado del grupo policial se acercó a Ángel Salguera, pidió que le entregara el arma que portaba al cinto y lo esposaron, lanzándolo a la tierra.

El primer disparo fatal
Al ver esto, sus amigos se acercaron, y mientras el capitán Reinaldo Amador revisaba el arma, el agente Nelson Josué Hernández, aparentemente muy nervioso, exigió a Virgilio Quintero que entregara la suya; el civil se dispuso a dársela, pero cuando éste la alzó, el agente disparó, impactándole un proyectil de fusil AK en el pómulo derecho.
Ante la sorpresa, y viendo a su cuñado muerto, Jairo Zeledón dispara y retrocede, cuando Salomé es impactado por la espalda, por lo cual se regresó y disparó contra el capitán Amador. En medio de esto, otros policías lo matan.

Brutalidad con un inocente
La señora Adela Castro, entre sollozos, aseguró que su hijo sólo estaba en el lugar, pero al oír los disparos decidió irse. Al momento de intentar montar su caballo, las autoridades le disparan y cae con el animal. Aún caído en el lecho del río, un agente le quitó la vida a balazos. Uno de los proyectiles fue directo a la frente del ciudadano.

Uno se salvó de milagro
Según Ángel Salguera, cuando estaba en el suelo esposado, uno de los policías se dispuso a dispararle, pero se le enconchó el fusil, por lo que ciudadanos que vieron el suceso le pidieron que no lo hiciera.

Una ráfaga y hiere a siete
Repentinamente, otro agente no identificado, al ver a la cantidad de testigos sobre el puente, lanzó una ráfaga, resultando siete heridos de bala. Todos fueron llevados al centro de salud de Waslala, y los más graves al Hospital Regional de Matagalpa, pero el miércoles uno de ellos, de apellido Padilla, falleció por las heridas.
Según la versión oficial de la Policía, los fallecidos pertenecían a una banda delincuencial, algo que los pobladores rechazaron, y solicitaron al Cenidh que investigara los hechos.

17 testigos de esta versión
La promotora Joel Membreño, del Cenidh, comentó que ella como parte del equipo de investigadores, entrevistó a 17 testigos, quienes coinciden con las declaraciones de Ángel Salguera, y exigen que se haga justicia, ya que las autoridades de manera irracional utilizaron sus armas de fuego.

Declaraciones testificales a la orden de Policía
“Ponemos estas entrevistas a la orden de la Policía Nacional para su investigación”, dijo Membreño, quien además se entrevistó con el Poder Judicial local de Waslala, donde no se encontró responsabilidad penal contra Ángel Salguera, a quien le dieron orden de libertad, sin que la Policía lo acatara por varios días.
Otro entrevistado fue el jefe policial de la zona, quien dijo tener un informe preliminar, pero lo que ellos tenían no coincidía con lo que decían los testigos, por lo tanto, el Cenidh solicita al Ministerio Público que realice una investigación autónoma del caso, y a las máximas autoridades policiales pidieron una indagación más amplia y creíble.