Nacional

Porras y su coro hacen leña de los restos de Herrera

* El llamado protector de corruptos por la ex directora de Enacal, dice que seguirá siendo “compañera” si apoya la reelección de Daniel Ortega

Una mujer con mucha imaginación, disociada de la realidad, caprichosa y llena de pretextos para enfrentar la denuncia de represión contra los trabajadores de Enacal, es el concepto que de Ruth Herrera, tiene Gustavo Porras, quien ayer fuera señalado por Herrera como protector de sindicalistas corruptos.
En conferencia de prensa, Porras, a diferencia de sus tradicionales entrevistas públicas exaltadas, esta vez en voz baja y calmada, rechazó las acusaciones de su “correligionaria” y hasta ayer funcionaria del gobierno.
Porras calificó las expresiones de Herrera como atrevidas, considerando los señalamientos contra los sindicalistas, contra Bayardo Arce, contra la ministra del Trabajo, Jeannette Chávez, y contra los medios de comunicación.

Es “compañera” si apoya reelección de Ortega
“Yo no tengo ninguna rencilla política con ella. La considero una compañera mientras diga ser sandinista, y que apoyará al comandante Daniel Ortega en su próxima campaña electoral”, afirmó Porras.
Argumentó que la “manzana de la discordia” en Enacal fueron las discusiones del Convenio Colectivo, que no pasó de la cláusula que define el ámbito de aplicación.
“Ella trató de determinar arbitrariamente quién entraba en el mismo y quién podía o no pertenecer a la dirigencia sindical, pretendiendo obstaculizar la composición de la Comisión Bipartita en la empresa”, explicó.

De repente, un discurso de pureza laboral
Dijo que es lastimoso tener administradores que para poder actuar en una empresa quisieran tener, como en este caso, vía libre para correr a los trabajadores como quiera y cuando quiera; como si la empresa fuera su casa, su finca, y como si no existieran los derechos laborales.
“Si en el Ministerio del Trabajo se han rechazado una enorme cantidad de despidos mandados por Enacal, es porque no llenaron los procedimientos correspondientes, y nadie puede despedir a nadie fuera de las leyes, y a través de los procedimientos establecidos por la misma”, estimó Porras.
Dijo que sería correcto que se llame a una auditoría para que quienes se consideren que incurrieron en actos de corrupción, respondan ante las autoridades.
Alejandro Prado, Secretario General del Sindicato Independiente de Trabajadores de Enacal, comentó que lo ocurrido ayer no fue la renuncia de Herrera, sino la culminación de tres años de intolerancia, prepotencia y arrogancia de esta funcionaria.
“Para ella Enacal estaba por encima de las leyes, y su renuncia con expresiones de que se va porque se opone a las imposiciones sindicales, no es tal. Ella renuncia por las presiones de los trabajadores”, apuntó Prado.
Entre las anomalías que mencionó está la violación al derecho a la Seguridad Social, afectando a poco más de 400 trabajadores, irrespeto al Convenio Colectivo, redujo salarios, violaciones al fuero sindical y casi un mil despidos, “muchos de estos injustificados”.
Prado estimó que él mismo fue una de sus víctimas, pues por la lucha sindical lo lanzó a la calle y cerró los portones de la empresa. “Pero me he mantenido en lucha porque se necesita un precedente ante estos casos. Lo que nunca me expliqué en este gobierno es por qué hasta llegar a este punto, el Presidente de la República permitió tres años de violaciones a los derechos laborales”.

La acusan de malos manejos
Santos Martínez, Secretario del Sindicato “Carlos Fonseca Amador”, dijo que Herrera siempre violó los derechos de los trabajadores en las incansables negociaciones del Convenio Colectivo, y se caracterizó por el mal uso del dinero de la institución, por lo cual, todos piden al Gobierno que inicie una auditoría antes de que otra persona tome las riendas de la empresa.
Leoncio Roque, representante de la Federación “Camilo Ortega Saavedra”, afirmó que todas las versiones que Herrera brindó a los periodistas sólo fueron para “manipular información, y devengaba un salario de 150 mil córdobas mensuales”.
Destacó que usó vigilancia propia de Enacal en su casa, al igual que los siete vehículos que sus hijos y familiares disfrutaban. “Incorporó a más de 50 familiares dentro del personal, y tiene gastos de hospedaje en hoteles cinco estrellas cuando se realizaban reuniones de delegados departamentales”.
José Gregorio Valle Moreno, otro sindicalista, señaló que poseen documentos de todas estas acusaciones, y hasta prometió que será repartida por los sindicatos de Enacal Central.
William Santamaría se refirió a Mariela Medina, a quien Herrera nombró Jefa de Recursos Humanos de Enacal, y de quien mostró una carta de despido del Hospital “Lenín Fonseca”, por hacer mal uso de los fondos administrativos.
“Ahora ella está en Enacal y ha llegado con arrogancia y prepotencia. Me ha retenido el salario y me ha despedido en dos ocasiones, violando la ley, porque tengo fuero sindical”, explicó Santamaría.