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Cuando las escuelas son trampas mortales

* Carecen de construcciones sísmicas resistentes. ¿Qué pasaría con estas edificaciones si fueran sacudidas por un terremoto?, pregunta geólogo * Durante 15 años no se les ha dado mantenimiento, confesó el Ministro

Tania Sirias

“Las escuelas en el país se encuentran en un estado de total calamidad”, aseveró el ministro de Educación, Miguel De Castilla, el 16 de octubre de 2009, al conocer que otro centro educativo se había desplomado. Acto seguido agregó que “gracias a Dios no se cae una a diario, pues la infraestructura escolar en Nicaragua tiene más de 15 años sin que se le haga ninguna reparación”.
Un gran número de escuelas en nuestro país están con infraestructuras débiles, pues la mayoría ya dieron su vida útil, dijo el ingeniero Armando Ugarte, de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI.
Estos edificios que se supone deben ser seguros para los estudiantes, pueden convertirse en una trampa mortal si el Estado no les brinda las reparaciones necesarias, dijo el doctor en Geología, William Martínez, pues Nicaragua es un país vulnerable ante terremotos, erupciones y cualquier otro fenómeno natural.
“Es lamentable el estado en que se encuentran las escuelas, la mayoría tienen sus bases débiles, y sin construcciones sísmicas resistentes. Muchas se caen debido a la mala construcción, pero ¿qué pasaría con estas edificaciones si fueran sacudidas por un terremoto? Obviamente muchas colapsarán”, indicó el geólogo.
En reiteradas ocasiones, De Castilla ha afirmado que se necesita reparar 16 mil aulas que se encuentran en mal estado. Sin embargo este año, debido a una orientación del Ministerio de Hacienda, el Mined recortó nueve millones de córdobas a este rubro, pues se deben honrar deudas de este ministerio.

Estructuras críticas
Martínez refirió que en 1930, en la ciudad de Los Ángeles --la cual está cruzada por más de dos mil fallas-- se dio un terremoto de gran magnitud y destruyó gran parte de los edificios, entre éstos, escuelas.
A partir de esa fecha se establecieron las normas de construcción, donde las escuelas se consideraron estructuras críticas.
“Estas estructuras críticas son las infraestructuras de ocupación humana, las cuales ante la ocurrencia de eventos deben quedar firmes y funcionando. También deben ser sitios bien escogidos, donde los fenómenos naturales vayan a impactar lo menos posible, pero sobre todo deben ser bien construidas”, explicó Martínez.
Como resultado, desde 1930 hasta la fecha, en las catástrofes que ha habido en Estados Unidos no ha muerto un niño en una escuela. Tampoco ningún centro educativo ha colapsado o se ha dañado, de tal manera que no ha perjudicado a la población estudiantil, expuso el geólogo.
Comentó que esas estrictas normas de construcción se aplican mundialmente, no así en países con atraso.
“Un ejemplo fue el terremoto de mayo de 2008 en China, de las 93 mil personas que murieron, 25 mil eran niños, ya que la mayoría de escuelas colapsaron. En el terremoto de Asís, Italia, todo el daño se vio cuando cayó un preescolar moderno, donde la mayoría de fallecidos fueron niños. Incluso hasta el papa Juan Pablo II se pronunció, ya que las iglesias viejas y los hospitales resistieron”, dijo Martínez.

Normas no se cumplen
El geólogo comentó que la situación de calamidad de la mayoría de las escuelas es de gran preocupación en el mundo, sobre todo en los países en desarrollo, ya que estas edificaciones son considerados centros de refugios en caso de un evento, por eso deben quedar de pie y funcionando.
Lamentó que a pesar de que estas normas de construcción fueron creadas desde 1930, en Nicaragua nunca se han aplicado. Existe una matriz de planificación --elaborada desde 1973, un año después del terremoto--, y contempla cuáles son las infraestructuras críticas.
“Recordemos que las estructuras críticas son las escuelas, hospitales, cuerpos de bomberos, gasolineras y aeropuertos, entre otras edificaciones, que deben estar funcionando a la hora de que seamos impactados por un fenómeno natural”, dijo el geólogo Martínez.
Recalcó que “las normativas de construcción en Nicaragua lo contemplan, pero por desgracia, en la práctica no se aplican, ya sea por indolencia de las autoridades o porque las cosas se han dejado a la buena de Dios”.
Escuelas mal ubicadas
En ese sentido, dijo Martínez, es menester no sólo del Ministerio de Educación sino de todo el Sistema de Prevención y Mitigación de Desastres, hacer un inventario sobre la situación real y saber dónde están ubicadas las escuelas, principalmente en Managua.
Lo ideal sería que no se ubiquen en terrenos con fallas geológicas, en terrenos blandos, ya que son las más sujetas a daño, no sólo durante un sismo, sino en cualquier otro fenómeno natural, ya sea inundaciones por lluvias, deslizamientos de tierra u otros, explicó el geólogo.
Comentó que por falta de conocimiento y planificación a largo plazo, en Managua no existe un desarrollo ordenado. “Sólo como ejemplo, menos del 15% del país está mapeado, no sabemos a ciencia cierta qué terreno estamos pisando, y todo evento de la naturaleza nos agarra de sorpresa”, dijo Martínez.
Agregó que de nada vale construir grandes obras si no sabemos qué tan duraderas o funcionales van a ser, y esto se aplica en todo el país. En el caso de las escuelas, es importante estar monitoreando los eventos, sobre todo porque se cuenta con las herramientas y el personal capacitado.

“No son sismo resistentes”
El ingeniero Armando Ugarte, catedrático de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, indicó que el último estudio que realizó esta casa de estudios reveló que, en su gran mayoría, las edificaciones escolares ya cumplieron su vida útil.
“Esto quiere decir que son construcciones vulnerables, y un par de casos específicos eran los institutos “Maestro Gabriel” y “Ramírez Goyena”. Entiendo que ya fueron remozados, pero en general la infraestructura escolar está muy vulnerable”, afirmó el ingeniero Ugarte.
Recalcó que se deben buscar mayores recursos para reforzar las escuelas, y realizar planes de contingencia y evacuación después de un sismo.
“Recordemos que un sismo no avisa, como puede ser de madrugada puede ser de día, y la mayoría de las edificaciones escolares son viejas. Pero lo más importante es que no se diseñaron bajo las normas sísmicas resistentes, y hay escuelas con más de 30 años de estar construidas, las cuales no podrían soportar un sismo, y, obviamente, van a colapsar”, indicó el ingeniero.
Como salvedad, comentó Ugarte, en la construcción de nuevas escuelas sí se está cumpliendo con esas normas técnicas, tal es el caso del remozamiento de los institutos referidos.
“Lo podemos decir en cuanto al diseño, pero no en la construcción, pues no supervisamos esas obras”, dijo el catedrático de la UNI. Agregó que últimamente no se han realizado estudios de vulnerabilidad de la infraestructura escolar del país, la cual puede indicar qué tan vulnerables están, y lo urgente de reforzar esas edificaciones.

Hacer simulacros de evacuación
El ingeniero recomendó realizar estudios de vulnerabilidad de riesgo sísmico en los edificios escolares viejos, también rediseñar los planes de contingencia sísmica.
“Sabemos que el Mined cuenta con estos planes de contingencia ante sismos, pero deberían actualizarlos. Los estudios de amenazas sísmicas o de vulnerabilidad no son los mismos que los que se hicieron hace dos o tres años”, dijo Ugarte.
Otra recomendación que hizo el catedrático es que la escuelas realicen simulacros de evacuación cada seis meses, y en las que nunca se ha realizado deben hacerlo a lo inmediato. Esto se debe hacer con la capacitación de las instancias del Estado.
Ugarte afirmó que estos simulacros van a evitar que haya muchos muertos y heridos en las escuelas, en caso de que un sismo de gran magnitud ocurra en horas de clases.

Sinapred capacita al Mined
La directora de Prevención y Atención Territorial de Sinapred, Ligia Calderón Moreno, comentó que el Mined tiene dentro de sus estructuras una unidad técnica para desastres, la cual trabaja coordinadamente con el Sinapred en todos los procesos de capacitación, sobre todo con los maestros.
“El Ministerio de Educación tiene la obligación, por mandato de la Ley 337, de trabajar en los planes escolares de respuesta, y para eso se han elaborado guías metodológicas para capacitar a los docentes”, expresó Calderón Moreno.
En cuanto a la infraestructura escolar, la funcionaria del Sinapred indicó que éstas deben ser evaluadas desde el terreno donde se ubican hasta la forma en que fueron construidas.
“Si tenemos las infraestructuras escolares bien construidas, y con las normas técnicas de construcción, no tendría que haber riesgo. Las que pueden colapsar o sufrir un daño son las que no estén construidas bajo esas normas técnicas”, expresó.
EL NUEVO DIARIO visitó las instalaciones del Mined con el objetivo de realizar una entrevista con la Unidad Técnica de Desastres, sin embargo, no obtuvimos una respuesta positiva.