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“Nica mal parido” gritó el guardia y le dispararon

* A pesar de que vieron que sangraba “me tiraron a una camioneta como chancho, me llevaron al hospital donde me sacaron la bala, me curaron y me encerraron en la mazmorra”, relató * Pide a los organismos de derechos humanos y al Gobierno nicaragüense defender derechos de los paisanos

Tatiana Rothschuh

SAN CARLOS/RIO SAN JUAN

Su rostro enardece de ira y lo devora la impotencia cuando nos muestra la herida en su alargada pierna derecha causada por un disparo que guardias costarricenses descargaron sobre su humanidad y más aún cuando recuerda que le gritaban: “¡Ahhh, hijo de p…! nica mal parido, ¿por qué se corre?
Es la historia peculiar de quienes se tragan el cuento de la “Suiza de Centroamérica”. Gerald José Duarte Pineda, a sus 18 años, logró llegar a la vecina Costa Rica indocumentado, por la necesidad de trabajar, y obtuvo empleo en la construcción, precisamente en Ciudad Quezada.
Él habita en la colonia Miguel Bonilla, de Managua, capital de Nicaragua. “Unas primas me convencieron y me fui mojado, a los 2 días conseguí trabajo en construcción, ya tenía como un mes de estar allá, y el día de pago fui de compras con mis primas, ya nos íbamos, yo andaba los pasaportes de ellas, caminaban adelante y les dije voy a comprar unos zapatos en un lugar que se llama ´Bajo del Zoncho´ y en ese momento la OIJ y fuerza pública hizo una redada”, relata el joven.

Dispararon a matarlo
Al ver tres camionetas llenos de guardias que empezaron a capturar gente, se asustó y emprendió la carrera, “porque no tenía documentos que me identificaran, me tiré por unas cañadas y mientras corría escuché un silbido de disparo, pero no había sentido que me habían impactado hasta que caí sangrando”.
De la pierna del joven emanaba mucha sangre y con su rostro suplicaba ayuda, pero “los guardias me levantaron y me tiraron a la tina de una camioneta como que era un chancho”.
-¡Ahhh, hijo de p…! nica mal parido, ¿por qué te corres? le dijo un guardia.
- No ando documentos, contestó el joven.
-Estos pasaportes te los robaste.
-No oficial, son de mis primas.
“Vieron que me salía un montón de sangre de la pierna y me llevaron al hospital, allí me sacaron la bala, me curaron y así me llevaron a las mazmorras, no he visto cosa más horrible que ese lugar, prefiero estar en la calle”, manifestó el chavalo.

Celdas inhumanas
“En la celda que encierran a los migrantes hay moscas, agua putrefacta con una hediondez que repugna y hace mucho frío porque no me dejaron ni ir a traer algo de ropa donde mi tía, aunque se los pedí me dijeron: usted no tiene derecho a nada, nica mal parido, lo que quiero es que jale, jale de aquí”, afirma.
Gerald dice que el médico que lo atendió le dijo que lo pudieron haber matado, un poco más y le desbarata el hueso o le toca la femoral.
“Los ticos nos tienen odio a los nicas, a pesar de que hay tantos trabajando allá para mejorar la economía de ellos, mientras los ticos vienen a Nicaragua y andan de arriba abajo, sin que nadie les dispare y los maltrate”, comentó el joven indocumentado.
Gerald recuerda que eso ocurrió el martes 16 y tras mantenerlo en las celdas de Ciudad Quezada, lo deportaron con la migra el pasado viernes del corriente mes por Los Chiles, de donde cruzaron el río Frío en panga para entregarlo a Migración de San Carlos.

¿Habrá denuncia?
El joven llegó pidiendo apoyo, al menos para la dormida en la Casa del Migrante, de la Pastoral de Movilidad Humana de la Iglesia Católica, donde su directora, Luz Marina Matamoros, lo alojó y atendió.
La directora de la Casa del Migrante se mostró sorprendida ante el caso, pues son frecuentes las denuncias de maltrato, “los mandan sin su pago y sin sus pertenencias, pero lo de este joven me asombra porque entiendo que la fuerza pública debe usar el arma como último recurso”, razonó.
Gerald pidió a los organismos de derechos humanos y al Gobierno nicaragüense defender los derechos de los paisanos, “allá no hay nadie que nos oriente que hacer ante estos casos”, indicó el joven que dice estar seguro de algo: “jamás, nunca, ni hecho chancho vuelvo a Costa Rica, con el maltrato que le dan a uno allí prefiero morirme de hambre en mi país.”