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Internet algo más que hacer click

* En Nicaragua la red “Unidos por Haití” recogió U$ 100 mil, gracias a su conexión a través de Facebook * Grupo que la integra apunta a seguir más allá de la tragedia caribeña y promover apoyo a obras sociales locales como niños abandonados, ancianos, desastres naturales

La tragedia en Haití provocada por el potente terremoto de enero recién pasado, permitió el desarrollo de un nuevo tipo de reacción social ante desastres y se manifestó como una herramienta efectiva para obtener ayuda.
Esto lo comprobó con efectividad la red Unidos por Haití, creada por un grupo de estudiantes universitarios y egresados nicaragüenses quienes lograron lo impensable hasta ese momento: recaudar 100 mil dólares por una causa justa para un pueblo hermano en dificultades. La clave, fue la creatividad. El éxito, lo dio la persistencia.

Despertar de conciencia social
Hasta ese momento, las redes de Facebook y otras eran el sitio en el que un grupo de amigos socializaban e intercambiaban información, se reencontraban unos con otros después de años perdidos. Pero con esta tragedia el giro fue diferente.
Se despertó una nueva conciencia social y se logró que miles de jóvenes vieran una cara diferente del mundo que hasta ese momento conocían. Así incluso decenas se integraron a la gran colecta que se impulsó inicialmente desde Facebook.
Cuando se dio a conocer la noticia de la tragedia, lo primero que pensó Luis Caldera, uno de los creadores del sitio Unidos por Haití, era buscar una forma en cómo podía hacer algo para ayudar a los afectados por el sismo. Ya tenía experiencias en la conformación de grupos a través de red, y ahora se le ocurría que ese mismo mecanismo podría servir para una buena causa. Esa causa sangraba en el mar Caribe.
Se le ocurrió utilizar la red para ello y así nació Unidos por Haití “en Facebook hay una opción para crear grupos y es como una ola que se expande digamos. Cada contacto nuevo invita a los suyos y así va creciendo. Yo tenía experiencia dirigiendo grupos con otros integrantes. Con esto de Haití yo quería apoyar, fue así que salió la idea de un grupo de apoyo”.

Idea simple que llegó lejos
Una idea simple que llegó lejos. Hablaron con la Cruz Roja para hacer equipo, y la institución les dio “el aval, la imagen, el sello que nosotros necesitamos” explica Mariángeles Delgado, integrante del grupo, “porque a nosotros como grupo no nos iban a dar apoyo las empresas”.
De esta forma se fue ampliando el grupo, al cual se incorporaron empresas y se inició la recolecta de fondos a través de colectas públicas en los semáforos, hablatones, conciertos en una agotadora jornada que incluso todavía continúa aunque ya en una última etapa, sostiene Delgado, quien explica que el grupo cuenta actualmente con 7 integrantes activos.
Una vez que lograron el apoyo de Cruz Roja y otras instituciones como la Universidad Americana, UAM, el siguiente paso fue organizar una red de recolecta para obtener los recursos. Así fue que poco a poco, y con mínimos fondos conformaron una red de apoyo en la que participaron unos 65 estudiantes, alcancía en mano, entre universitarios y jóvenes de secundaria, que se lanzaron a las calles a lograr recoger el máximo de dinero para los damnificados del terremoto en Haití, “en cada grupo había un representante de la Cruz Roja”.
Una vez concluida la jornada a las cinco de la tarde las alcancías se entregaban a la Cruz Roja, donde se mantenían en custodia. Al día siguiente se recogían y los jóvenes volvían a las calles a la colecta, en un movimiento que se repetía a diario.

Conciertos, festivales y más
La campaña se amplió a fiestas y conciertos “en las otras actividades, que fueron eventos nocturnos como discotecas, festivales de música, como el de la Ruta Maya, el dinero sí entraba a través de nosotros, pero había un fiscal de la Cruz Roja detrás nuestro. Yo era la encargada de las entradas en la puerta, ese dinero entraba en la Caja Chica, se hacía un arqueo y se entregaba a la Cruz Roja”, explica Mariángeles Delgado.
Una de las enseñanzas que el grupo obtuvo en esta campaña fue que lograron despertar la conciencia social de la juventud nicaragüense ante las adversidades “el grupo que más apoyó el proyecto fue de jóvenes cuyas edades oscilaban entre 15 y 18 años”, explica Luis Caldera, quien destaca que desde un inicio los jóvenes se integraron con la idea de cooperar con una causa justa.
De hecho, desde un inicio la red en Internet permitió que muchos jóvenes conocieran la enorme tragedia que atravesaba el pueblo haitiano, suministrando información en línea de la magnitud de la catástrofe y los avances en la ayuda que llegaba desde diferentes países del mundo.
Incluso muchos jóvenes no escatimaron esfuerzos para trabajar en la colecta, cuyo centro de operaciones era la rotonda de Metrocentro, “en determinado momento hubo un grupo de jóvenes que se encontraba en el Siete Sur y como tenían dinero se vinieron a pie hasta Metrocentro”, ilustra Delgado sobre el entusiasmo que se despertó por esta causa.

Más allá de Haití
Esta visión social que se generó con la tragedia haitiana puso de relieve la importancia de las redes sociales en Internet, y el papel que pueden jugar para promover el apoyo a obras sociales como niños abandonados, ancianos, desastres naturales.
Es por eso que la red Unidos por Haití continúa aún en este momento, recaudando fondos para ese pueblo. Aunque ahora el grupo está pensando en consolidarse para obtener recursos para otras finalidades, sostiene Caldera.
Los planes a lo inmediato son estructurarse mejor como grupo “no vamos a llamarnos siempre Unidos por Haití” si se piensa en el largo plazo, afirma. El objetivo es impulsar nuevas campañas para otro tipo de problemas “puede ser para los niños de la Chureca o los niños del norte”, asegura.
Con esta experiencia, los jóvenes del movimiento demostraron que se puede hacer mucho con pocos recursos y con algo de creatividad.
El reporte asegura que dos de cada tres usuarios de Internet visitan redes sociales más que sitios de e-mail y que se comunican vía blog dejando mensajes y comentarios. Así, las actividades más populares en Internet son búsquedas, visitas a portales, descargas de software, conexiones a redes sociales y blogs y -por último- enviar e-mails, afirma una reciente publicación de Clarín.com