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“Mama Chica” y su siglo de vida

* Desciende de una de las familias más conocidas de Chinandega, y recordó su difícil niñez debido a que vendía tortillas en las calles para ayudar a sus padres * La fórmula para llegar a esa edad: dormirse temprano, comer sano, tener carácter alegre, no desmayar ante las vicisitudes y ayudar al necesitado

Róger Olivas

CHINANDEGA

Con sus ojos vivarachos, su mente lúcida y dando pasos con el apoyo de un andarivel, Francisca Mendoza Romero, conocida cariñosamente como “Mama Chica”, cumplió 100 años, lo que celebró a lo grande en el barrio Santa Ana de esta ciudad.
La apreciada anciana que desciende de una de las familias más conocidas de Chinandega, recordó que su niñez fue difícil debido a que vendía tortillas en las calles para ayudar a sus padres.
“No fui nunca a la escuela, pero tengo mucho coco (inteligencia). También me gané la vida vendiendo refrescos en el Mercado Central de Chinandega durante muchos años. Después instalé una venta de licor, aquí venían tomadores, porque cuando todo era barato les servía su trago con sopa de res con punche, los sábados y domingos”, expresó “Mama Chica”.
Hace una pausa en la conversación para servir un trago a un cliente de su cantinita “Mama Chica”, recordando viejos tiempos. El hombre pasa el “farolazo” sin boca, porque ni de “pájaro” (frutas) se le puede dar debido a la escasez.
“Ni modo, con agua… así liso”, manifestó la viejita, mientras abrazó a una parte de sus siete bisnietos y seis nietos, que son la alegría de su vida. Confesó que tuvo tres hijos, y sólo sobrevive José del Pilar Mendoza.

Fórmula para llegar al siglo de existencia
Estaba chavala cuando ocurrió la gesta del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, en Las Segovias, y fue testigo del incendio del conocido “Mesón” del Mercado Central de Chinandega, uno de los hechos más conmovedores en la historia de esta ciudad.
Añadió que para esa época su padre ya había fallecido, y su mamá --que fue un gran ejemplo para ella en la formación de valores, como la lealtad, el trabajo, la disciplina y el respeto-- vivía en el barrio La Libertad, conocido como San José de la Montaña, donde se localiza uno de los templos católicos más antiguos, y cruza el río Acome.
En su niñez, “Mama Chica” caminaba por las polvorientas calles ofreciendo tortillas de excelente calidad. “Rápido se iba la venta, en ese tiempo había coches y carretas, no existían taxis”, recordó.
Con gentil gracia, la cumpleañera aseguró que la fórmula para llegar al siglo de vida es sencilla: dormirse temprano, comer sano, tener carácter alegre, no desmayar ante las vicisitudes, y ayudar al necesitado.
Mientras envía un saludo a nuestros lectores, la viejecita mencionó que en su niñez todo era barato, por ejemplo: una gallina costaba 25 centavos, y todo se vendía por medios, los refrescos se endulzaban con dulce elaborado en trapiches, y la comida se hacía con manteca de cerdo.
“Antes había más trabajo, no era peligroso, las fiestas eran sanas y se podía pasear a altas horas de la noche. Actualmente hay poco trabajo, la crisis económica está fuerte, y hay mucho peligro, porque la delincuencia es fuerte y no hay forma de detenerla”, dijo, y añadió que Dios y la Virgen María protegen a Nicaragua.
“Mama Chica” está asombrada de haber llegado a cien años de vida, y confesó que tiene fuerzas para vivir más años, lógicamente, siempre que Dios la mantenga sana.
En cuanto a su fabulosa clientela de tomadores que no se la pudo arrebatar otra cantina de la ciudad, expresó que se debe a que no le echa agua al guaro, y el tomador siempre está contento porque el trago no es “bautizado”.
Recomendó a la juventud trabajar fuerte y estudiar para triunfar a en la vida, respetar a sus padres para recibir bendiciones del Creador, y ayudar a la comunidad a salir adelante.

El ejemplo de “Mama Chica”
Sixto Moreno, de 75 años, dijo que desde hace 50 años es amigo de “Mama Chica”, que es ejemplo de trabajo y honradez. “Ya quisiera llegar a los 100 años, me faltan 25, no es fácil, es un regalo de Dios”, expresó el chinandegano.
En similares términos se pronunció Jerónima Flores, nieta de la anciana, quien dio gracias al Señor por tener con vida a doña Francisca, a la que siempre brindan atención y amor.
Su hijo, José del Pilar Mendoza, afirmó que su madre es el regalo más maravilloso que le ha dado Dios, porque ha sido abnegada. “Soy su médico, enfermero, ayudante, cocinero. Nuestro Padre, Hijo y Espíritu Santo la tienen en sus manos, porque tiene buen corazón, a quien puede servir, le sirve sin esperar nada a cambio”, indicó.
Agregó que su madre no es roble, sino guayacán de los más duros por su impresionante condición física. “Él es mi tierno y siempre lo será, es mi adoración, modelo de hijo”, expresó “Mama Chica”.

Celebración a lo grande
Familiares y amigos de la anciana recaudaron dinero para la compra de piñatas, pasteles y elaboración de vigorón, con el fin de celebrar el que haya llegado al siglo de vida, como un acontecimiento en el barrio Santa Ana, uno de los más antiguos de la ciudad de Chinandega.
Antes de quebrar la piñata y departir con estas personas, “Mamá Chica” fue llevada en triciclo a la Iglesia Santa Ana, donde fue oficiada una misa en acción de gracias por su siglo de vida.
Posteriormente fue trasladada en una caravana de triciclos hacia su humilde vivienda, al ritmo de filarmónicos, con la famosa “Cumbia chinandegana”, del compositor Jorge Paladino, que llenó de alegría a doña Francisca Mendoza, quien recibió regalos y muchos saludos, en una experiencia única en su larga vida.
Otro día transcurre, y “Mama Chica” da gracias a Dios por mantenerla bien de salud, y estar al lado de sus seres queridos, que se sienten muy orgullosos de ella.