Nacional

Rivas=abstención y fraude

* Curia Arzobispal: “Golpe de gracia a la institucionalidad” y “se está jugando la historia del país” * Tünnermann: “Si Rivas sigue en el CSE, entonces la reelección de Ortega ya está escrita en piedra con otro fraude” * Coordinadora Civil: “Rivas significaría abstención, fraude, ruina económica, caos y anarquía

La sola idea de otro período más al frente del Consejo Supremo Electoral, CSE, del desprestigiado presidente de ese poder del Estado, Roberto Rivas Reyes, agita las aguas de diversos sectores de la sociedad que ven en el polémico funcionario más que un servidor público, a un delegado del mandatario Daniel Ortega, para garantizar su reelección presidencial en 2011.
Esta semana el presidente Ortega mandó a la Asamblea Nacional su lista de propuestas de 25 funcionarios para reelegirlos en los cargos públicos vacantes o por concluir, y el nombre de Rivas Reyes figura a la cabeza de los nombramientos, junto con la plana mayor del CSE que administró las pasadas elecciones de noviembre de 2008, señaladas por la comunidad internacional y la mayoría de organizaciones civiles, empresariales y políticas del país como fraudulentas a favor del partido de gobierno.
Carlos Tünnermann, miembro del Comité Ejecutivo del no gubernamental Movimiento por Nicaragua, dijo que la propuesta de Ortega con Rivas, luce más como un desafío personal de sostener contra viento y marea a alguien aborrecido por la mayoría de la sociedad, que un planteamiento serio de cara a fortalecer la democracia del país.

Rivas es una burla
“Roberto Rivas como presidente del CSE, otra vez, es como burlarse nuevamente del pueblo, al que la arrebataron los votos en 2008. El señor Rivas no representa más que la figura del mayor fraude electoral de los últimos años y su sola presencia en otras elecciones, es motivo suficiente para declarar nulo y fraudulento cualquier proceso electoral”, dijo el analista.
Tünnermann recordó que Rivas Reyes fue el primero que salió a reconocer la sentencia de los seis magistrados del FSLN, que alteraron la Constitución para darle a Ortega el falso beneficio de la reelección. “No puede tener credibilidad alguien que sin haber leído la sentencia, sin haberla analizado, y sabiendo que atenta contra la Constitución y el Estado del Derecho, dijo que estaba escrita en piedra”, observó.
“Su nombramiento significaría que estará escrito en piedra la reelección fraudulenta del presidente Ortega, que ya todos sabemos que lo único que quiere es aferrarse al poder de cualquier manera, y en esas ambiciones el señor Rivas es su aliado incondicional, porque con un CSE independiente y honesto, el FSLN jamás volvería a ganar unas elecciones”, dijo Tünnermann.
El analista dijo que debido a la bajísima credibilidad del CSE como institución, y de la desprestigiada imagen de Rivas Reyes, unas elecciones en Nicaragua con esas autoridades significaría una inmensa abstención.
“Y en ese escenario, el único que puede ganar es Ortega, y parece que a eso está apostando”, observó.

Curia: “golpe de gracia”
El vocero de la Curia Arzobispal, padre Rolando Álvarez, hizo notar ayer que los nicaragüenses quieren un cambio en el manejo de las instituciones públicas y consideró en el caso específico del CSE, que la reelección de los magistrados sería “un golpe de gracia a la institucionalidad”.
El padre Álvarez cuestionó la propuesta reeleccionista del partido de gobierno, el cual pretende mantener en sus cargos a la mayoría de los 25 funcionarios que ya se les venció su período desde el año pasado, y a otros que se les vence en las próximas semanas y meses.
El sacerdote reiteró la posición de los obispos de Nicaragua de un “cambio sustancial en la estructura del CSE”.
“De tal manera que cualquier continuismo en esta institución del Estado vendría a darle el golpe de gracia a la institucionalidad democrática del país, porque definitivamente nadie va creer en unas elecciones futuras porque ya todos sabemos lo que sucedió en las municipales”, dijo.

Cuida sus hijos, cuenta sus votos
El padre Álvarez recordó el criterio del Obispo Auxiliar, monseñor Silvio Báez, quien manifestó recientemente que los nuevos funcionarios deben ser “personas honestas, profesional en sus áreas y de probada virtud pública, para que le den confianza al nicaragüense de acudir con tranquilidad a las urnas electorales, que es una de las funciones primordiales de un Tribunal Electoral en cualquier país del mundo”.
Roberto Rivas ha sido señalado de actos de corrupción en Nicaragua desde hace años y en Costa Rica se le abrió una investigación por evasión fiscal y otros abusos en la introducción de vehículos de lujo para uso familiar, pero exonerados de impuestos al atribuírselos a uso de la embajada de Nicaragua en ese país.
Ahí mismo, investigaciones del Diario La Nación, revelaron que Rivas Reyes no sólo funge como guardián de los votos de Ortega, sino también como anfitrión de dos hijos del presidente nicaragüense que estudian en San José y que se hospedan en el complejo de las lujosísimas casas del desprestigiado funcionario público nicaragüense.
El religioso consideró que en la elección de nuevos funcionarios se está “jugando la historia del país”, por lo cual se deben tomar decisiones responsables.
“De lo contrario, los nicaragüenses van a entrar en un yoquepierdismo que es lo que pareciera que a veces se busca, porque cuando los ciudadanos entran en la indiferencia, siempre hay gente que se aprovecha para buscar cómo hacer las cosas a su gusto”, manifestó el sacerdote.

Ganar en el caos
El abogado Irving Dávila, Coordinador de la Comisión de Gobernabilidad de la Coordinadora Civil, dijo que el fraude de 2008, fue producto de un profundo desorden institucional que se viene gestando desde el pacto entre Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán en 1998-1999.
Producto de esos acuerdos políticos Ortega logró bajar el porcentaje de la victoria al 35 por ciento, pero debido a que eso no bastaba por el amplio repudio a su imagen que data desde los años 80 y los recuerdos de la guerra civil y los abusos del FSLN en la revolución, entonces recurrió a comprar voluntades y así se encontró con Rivas Reyes, un ambicioso funcionario público que entonces ostentaba el cargo más por impunidad ante las acusaciones de corrupción que por eficiencia.
“Así convirtió a Rivas Reyes en socio, a cambio de impunidad y posiblemente ahora de riquezas, y hoy por hoy el presidente del CSE encarna la mayor imagen de la corrupción, de la ineficiencia, de la deshonestidad y la antiética del país”, observó Dávila.

Otro fraude “y nos jodemos”
Para él, la propuesta de Ortega de mantener a Rivas, es generar un estado de caos en la sociedad y trastocar el Estado de Derecho para generar caos y anarquía, para desincentivar a la ciudadanía, y así él alzarse con el poder en medio del caos”, dijo, añadiendo que esta situación, de darse, podría enrumbar al país al atraso económico y a una pobreza superior a la producida en los años ochenta, producto de la guerra civil.
“Con otro fraude aquí se cae todo. El futuro del país pasa por el CSE. La economía se viene a pique, la cooperación internacional se aleja, la pobreza aumenta, las inmigraciones aumentan, ya de por sí la mayoría quiere irse del país”.
“Los únicos que podrían celebrar vivir en un país así son los miembros élites del gobierno y sus negocios de las ALBAS, porque el empresariado, el pueblo, los trabajadores, todos, nos vamos a fondo, con otro fraude de Roberto Rivas”, dijo Dávila.