Nacional

Desorganizados frente al crimen organizado

* Falta política de Estado, y Policía y Ejército luchan a dos manos contra poderoso pulpo * Quiebres de drogas y captura de traficantes viene aumentando desde 2004 junto al accionar violento de Bluefields y Walpasiksa

José Adán Silva

Cada año el avance de las acciones del narcotráfico en Nicaragua es más evidente, pero al mismo tiempo el país no ha perdido de momento la capacidad de reaccionar frente al crimen organizado, pese a la falta de recursos económicos y a la carencia de una política de Estado frente al crimen internacional, opinó el ex jefe policial y consultor de temas de seguridad, Francisco Javier Bautista Lara.
El comisionado general en retiro dijo que, a su criterio, el país no puede ser considerado un narco-Estado, entendiendo este concepto como aquella nación que ha perdido la capacidad de controlar o reaccionar frente al narcotráfico y al crimen organizado.
“Nicaragua no es un narco-Estado, como han planteado algunos, lo cual no quiere decir que en Nicaragua no exista presencia del crimen organizado, eso es una realidad, pero no se parece a la situación de otros países de Latinoamérica”, observó Bautista Lara.

Guerra retardó a los narcos
De acuerdo con los estudios de Bautista Lara, consultor internacional en asuntos de seguridad, el motivo por el cual en Nicaragua no se ha desarrollado la mafia de los narcóticos es por su ingreso tardío al país.
“Mientras en Guatemala, El Salvador y Honduras, el crimen organizado estaba instalado a fines de los años ochenta, en Nicaragua la presencia llega hasta a mediados de los años 90”, observó.
El ex jefe policial señaló que el país comenzó a vulnerarse en el marco de los procesos de integración y apertura en los años 90, “lo cual es normal, porque se abrieron las puertas de las fronteras, Nicaragua se integró al CA-4 y esa apertura la aprovechan los buenos y también los malos”.
Según sus investigaciones, la presencia del crimen organizado, de manera más temeraria y fuerte en Nicaragua, se pudo observar a partir de 2004.

Antes y después de 2004
Los indicadores más fuertes fueron las capturas de drogas. Ese año el quiebre de sustancias prohibidas fue de 6,271 kilos, es decir, 5.6 veces más que en 2003, cuando se incautaron 1,110 kilogramos de cocaína.
Ese año se detectaron más de 10 mil narcoexpendios, y los sicarios vinculados al crimen organizado irrumpieron con violencia al asesinar a cuatro agentes policiales dentro de una misma estación en Bluefields, el 4 de mayo de ese año.
Desde entonces, las incautaciones de drogas han venido aumentando a un ritmo de 2.3 veces más por año, lo que hace suponer que los flujos de drogas han subido en relación a las capturas realizadas por la Policía y el Ejército de Nicaragua.
Seña de ello es que en 2007 se logró detener cargamentos de 13 mil 489 kilogramos de drogas, mientras un año antes, en 2006, la droga capturada fue de 9 mil 902 kilos de narcóticos.
Después de 2004, el mayor impacto de los narcos en el país es el ocurrido en diciembre de 2009 en Walpasiksa, donde sicarios extranjeros y locales de la comunidad indígena del litoral caribeño atacaron con fusiles a dos patrullas de la marina.

Problema mayor
Junto al crecimiento del accionar narco, de acuerdo con el ex jefe policial, se han aumentado los golpes asestados por las autoridades nacionales, pese a los limitados recursos de las fuerzas de seguridad frente al poderío económico de la mafia internacional.
“Nicaragua todavía es un país con un nivel de seguridad bueno, pero las acciones del crimen organizado son crecientes y la amenaza real es grave”, observó Bautista Lara, para quien el problema de las liberaciones de personas vinculadas al tráfico de drogas por parte del sistema judicial es parte de un problema mucho mayor: la falta de una política de Estado frente al crimen organizado.
“En este caso, ocurrió un hecho, salió a luz pública, se está actuando tardíamente, pero se está actuando para evitar que vuelva a ocurrir, eso demuestra que el país tiene activo sus sistemas de detección y que el Estado tiene la capacidad de reaccionar ante el fenómeno”, dijo, en relación con las denuncias de liberaciones irregulares de traficantes de estupefacientes.
Desorganizados
A su criterio, la principal debilidad del país ante la amenaza del crimen organizado es la falta de una política de Estado frente al fenómeno.
“Se requiere una política estatal que enfrente de manera muy clara al narcotráfico, donde todos los órganos vinculados al sistema judicial, penal, policial, establezcan una estrategia clara, no dejando responsabilidades sólo al juez, sino a todos los miembros y órganos del sistema”, observó Bautista Lara.
El ex jefe policial dijo que sin esa estrategia las instituciones no funcionan frente a un enemigo poderoso como la mafia de las drogas.
“No hay una política de Estado en materia criminal relacionada con el narcotráfico, no existe, no se ha elaborado, hay acuerdos interinstitucionales, pero no política de Estado y no es algo nuevo, es algo que se viene arrastrando desde hace años”, denunció.