Nacional

¿Cómo construir personas dignas?

* Monseñor Jorge Solórzano urgió establecer como prioridad nacional la enseñanza, pero sin contaminarla “de situaciones políticas e ideológicas” * Advirtió que el Estado “no es dueño ni de los contenidos, ni de las plazas ni de la orientación educativa”, y ofrece cinco reglas básicas para salir del actual estancamiento * Oró para que se le abran los ojos y los oídos a la empresa privada, “que tantas veces se siente ajena al desafío de la educación”

Edwin Sánchez

El gran reto en Nicaragua, en esta época, es hacer “personas dignas”, que la Educación no esté contaminada de intereses políticos, y que el Estado y la empresa privada inviertan en ella, si es que la consideran el motor del cambio y la solución para salir de la pobreza, expuso el Obispo de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano.
Durante la XVII Promoción de la Escuela Normal “José Martí” , donde se graduaron 300 maestros, monseñor Solórzano también desplegó cinco planteamientos para que nuestro país salga del actual estancamiento económico, político, social y moral.
A la vez, formuló preguntas incómodas, pero de hecho, las mismas son el resumen de la tragedia de ser maestro en Nicaragua.
Expresó que “si el contenido de nuestra profesión de maestros es tan importante, si es tan sagrado el deber que deben cumplir, si es tan importante la formación de la conciencia, (...), entonces las preguntas vienen solas: ¿por qué sueldos tan bajos?, ¿por qué preparación tan deficiente?, ¿por qué falta de libros y textos y elementos para un buen trabajo?”

La prioridad que no debe escamotearse
Allí quedan las preguntas, subrayó el prelado, porque si respondemos: “Es que somos un país pobre”, es que la respuesta también es pobre. Porque si tengo C$ 50.00 en mi casa, y sé que debo alimentar a mis hijos, lo que no debo hacer es comprar un par de zapatos, ya que tengo que darles de comer. Si no, no habrá criatura a quién ponerle los zapatos, la prioridad es que se mantenga con vida ese niño.
Precisó que “si los recursos en el país son pocos, entonces démosle prioridad a la educación, y hagámoslo si de verdad creemos que la educación es el motor del cambio, y que puede incidir mucho en el peso de ser persona”.
Monseñor Solórzano destacó que “hay épocas en que podríamos hablar de otro modo, pero hoy hacen falta ideas con peso, y una idea con peso es hacer de todos los ciudadanos de Nicaragua, personas dignas”.

Reto de iniciativa privada
“Le pedimos al Señor: danos esa fuerza para que día a día el maestro siga con esa paciencia, con ese esfuerzo, y para que podamos despertar a la empresa privada que tantas veces se siente ajena al desafío de la educación, y dice ‘para eso está el Estado’. No es así, es al revés, porque el Estado tiene una obligación subsidiaria de pagar lo que se debe, pero no es dueño ni de los contenidos ni de la orientación educativa.

Las Cinco Reglas Básicas contra el Atraso
Monseñor Solórzano esbozó cinco grandes reglas para salir del estancamiento económico, político, social y moral de Nicaragua:
“Si queremos salir de la pobreza, pues la solución es la educación; si queremos salir de la delincuencia, pues más educación; si queremos que la familia sea más estable, más educación; si queremos producir más, educación; si queremos vivir en paz, educación”.
Esto es verdad, sostuvo, y por ello recordemos que el Estado no es propietario ni de los contenidos, ni de las plazas ni de nada, es un simple administrador de nuestros dineros, que subsidiaria o temporalmente, se encarga de organizar el sistema educativo sin interferir con el derecho que tenemos de ser educados.

Insiste en rol de empresarios
Pero la empresa privada tampoco puede permanecer al margen, como si su tarea de producir, vender, tener beneficios o tener pérdidas, estuviera al margen, insistió el prelado.
Entonces, digámosle a la empresa privada: ¿Por qué no mirar hacia la educación primaria, secundaria o superior?, cuestionó.
“Pero pensemos en cómo vamos a hablar del maestro o de la educación, si no hay recursos; porque la educación no se hace en el aire, se hace con libros, se hace con cursos, se hace con capacitación, y también con remuneración digna”.
Y cuando no hay recursos, es muy difícil hacer milagros, apostilló. “Por eso, este proceso requiere de la transparencia de los diferentes actores en la educación, para que alejados de situaciones políticas e ideológicas, se aboquen a dar una buena educación”, exhortó el jerarca de la Iglesia Católica.