Nacional

Hambre Cero no tiene seguimiento auditable

* Sociólogo dice que proyecto es magnífica oportunidad para combatir inseguridad alimentaria y pobreza * Pero advierte que debe cambiar el enfoque asistencialista, ampliar los criterios de selección y mejorar control

José Adán Silva

El sociólogo Cirilo Otero señaló ayer que el programa social Hambre Cero se perfila como el mayor proyecto socioeconómico del gobierno sandinista en combate a la pobreza y ataque a la inseguridad alimentaria en el campo, pero advirtió que para mejorar su eficacia deben corregir, según su criterio, aspectos negativos que empañan la buena intención.
Otero, Director del no gubernamental Centro de Iniciativas de Políticas Ambientales (CIPA), dijo que el citado programa en su concepción “es una idea muy buena para ayudar a países empobrecidos, con poca capacidad de producción alimentaria a granel, a potenciar la producción de alimentos y desarrollar el mercado nacional de consumo y mercadeo”.
“El programa Hambre Cero se encamina a potenciar las producciones agropecuarias; el problema que presenta en la implementación y la práctica, es que hay tres defectos que deben mejorarse para volverlo más eficaz, más auto-sostenible y más democrático”, señaló.
A criterio del sociólogo, autor de varios estudios de seguridad alimentaria en Nicaragua, uno de los principales defectos del citado plan es que se visualiza como “sectario”, en el sentido de que la participación predominante de estructuras e instituciones afines al partido de gobierno, Frente Sandinista, no garantizan la selección de los beneficiaros al margen de consideraciones políticas.

Réditos políticos
“Todos sabemos que este gobierno anda constantemente en campaña electoral, y es de sobra conocido que el clientelismo político es cubrir las necesidades de las poblaciones más desfavorecidas en base a obtener réditos políticos”, opinó Otero.
El sociólogo ejemplifica la visión sectaria del programa con base en dos cifras: “En Nicaragua hay unas 220 mil familias campesinas pobres, con acceso a menos de 10 manzanas de tierra, sin créditos, sin asistencia, pero el programa Hambre Cero definió desde un principio que iban a trabajar con 75 mil familias campesinas en 5 años, no era un programa general, sino que es un programa que responde a una estrategia de fortalecer la base partidaria y aumentarla en base a la entrega de bonos”, dijo.
Otro defecto que a criterio del analista afecta al programa Hambre Cero es la transparencia, tanto en el manejo de los recursos destinados a las compras de insumos como en cuanto al impacto real del proyecto.

No hay auditoría de seguimiento
Un tercer elemento que afecta negativamente el amplio programa social es que no hay un seguimiento real y auditable de los resultados reales de eficacia de la inversión.
“No hay una auditoría de resultados, no hay una información confiable de resultados que indiquen el impacto del programa en la economía nacional y que se demuestren con cifras si cumple o no las metas de reducción de pobreza y reducción de los índices de inseguridad alimentaria en el campo”, observó el sociólogo.
“El programa está muy bien pensado y tiene muchas aristas positivas, como eso de capitalizar a las familias pobres, pero sin asistencia técnica y sin cifras y controles de inversión y resultados, no hay manera de comprobar la incidencia en la mejoría socioeconómica de las familias beneficiarias”, indicó Otero, quien hoy dará una conferencia sobre el riesgo de la inseguridad alimentaria en Nicaragua ante los daños de la sequía en 2009.