Nacional

Honduras convulsionada

* Presidente depuesto entró por veredas “en un largo viaje de 15 horas”, y pide diálogo “para solucionar el asunto” * Un singular asilado a quien embajada permite visitas multitudinarias, mientras Micheletti pide a Brasil se lo entreguen para juzgarlo * Zelaya confía en la inmediata llegada de Insulza y pide al Ejército no reprimir a sus partidarios

TEGUCIGALPA / AFP

El gobierno de facto hondureño de Roberto Micheletti impuso ayer un toque de queda por 15 horas, luego del regreso sorpresivo al país del presidente depuesto Manuel Zelaya, según informó en cadena de radio y televisión.
"Debido a los acontecimientos ocurridos en las últimas horas, se ha resuelto establecer el toque de queda para todo el territorio nacional a partir de las 4 de la tarde de este lunes hasta la 7 de la mañana del martes", dijo un portavoz presidencial en la cadena.
El gobierno, que hizo el anuncio minutos antes de que la medida entrara en vigor, pidió "a la ciudadanía su comprensión, paciencia y colaboración con esta medida que se toma con el único propósito de proteger la tranquilidad, la vida y los bienes de las personas".
Miles de personas se aglomeraban frente a la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, situada en la colonia Palmira, donde estaban Zelaya y su familia.
Zelaya ingresó a Honduras en forma sorpresiva, lo que causó la algarabía de sus parciales --que exigían su retorno en las calles desde el golpe de Estado que lo derrocó, el 28 de junio-- y el desconcierto de los miembros del gobierno de facto de Micheletti.

Micheletti pide a Brasil que lo entregue
El presidente de facto hondureño, Roberto Micheletti, pidió ayer a Brasil que entregue al depuesto Manuel Zelaya, que regresó en secreto a Honduras y está en la embajada brasileña, para someterlo a la justicia.
"Hago un llamado al gobierno de Brasil a que respete la orden judicial dictada contra el señor Zelaya entregándolo a las autoridades competentes de Honduras", dijo Micheletti en una cadena de radio y televisión.
"El Estado de Honduras está comprometido a respetar los derechos del señor Zelaya al debido proceso", agregó Micheletti, cuyo régimen de facto no es reconocido por Brasil ni por el resto de la comunidad internacional.
Micheletti dijo que pese a la presencia de Zelaya, Honduras "está en calma, permanece la ley y el orden, y no hay informes de disturbios ni violencia".
"Hago un llamado a todos mis conciudadanos a permanecer tranquilos, la presencia del señor Zelaya en el país no cambia nuestra realidad", afirmó.
"Al decidir regresar a Honduras, el señor Zelaya acepta su deber de presentarse ante las autoridades para enfrentar los cargos en su contra por repetidas violaciones a la las leyes de Honduras", agregó.
"No queda claro por qué ha regresado ahora a Honduras el señor Zelaya, sólo él sabe, pero yo no puedo arribar a otra conclusión más que está aquí para continuar obstaculizando las celebración de nuestras elecciones el 29 de noviembre", dijo.

Zelaya pide a FFAA no reprimir al pueblo
En tanto, el presidente depuesto Zelaya, declaró que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, viajará a Honduras para propiciar un diálogo que permita superar la crisis política, y pidió a los militares que no repriman al pueblo hondureño.
"Esta mañana (lunes) Inzulsa me ha anunciado que se quiere venir hoy mismo para iniciar el diálogo", dijo Zelaya en conferencia de prensa en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.
"Mi presencia aquí es para que el diálogo sea en persona", añadió.
"Las Fuerzas Armadas deben apuntar sus rifles a los enemigos del pueblo y no contra el pueblo", dijo Zelaya.
"Hago un llamado para que el pueblo hondureño se venga a los alrededores" de la embajada, agregó el mandatario derrocado y expulsado de su país en el golpe de Estado del 28 de junio.

Viaje a Honduras fue "muy largo"
El presidente derrocado relató que su viaje secreto de regreso al país fue "muy largo", y tuvo que cambiar los medios de transporte para eludir los controles policiales y militares del régimen de facto.
El periplo fue "muy largo, sucedió como en 15 horas", dijo Zelaya, quien fue expulsado hacia Costa Rica por militares el día del golpe de Estado que lo derrocó, el domingo 28 de junio.
Aunque sin dar detalles, aparentemente para no involucrar a quienes lo ayudaron a poner fin a su exilio de casi tres meses, el mandatario depuesto, quien se encuentra en la embajada brasileña en Tegucigalpa, contó que el viaje obligó a hacer una minuciosa planificación.
"Se tuvieron que realizar diferentes movimientos que se hicieron en varios países, se tuvo que cambiar de transportes, hacer planificaciones para poder evadir retenes militares, postas policiales y los círculos de control que existen", dijo Zelaya, quien se había establecido en Nicaragua durante su exilio.
Sus dos intentos anteriores para regresar a su país fueron frustrados por el régimen de facto. En el primero, el 5 de julio, los militares bloquearon la pista del aeropuerto de Toncontín para que no aterrizara el avión venezolano que lo llevaba.
En el segundo, el 24 de julio, los soldados le impidieron entrar por tierra desde Nicaragua, aunque pisó brevemente territorio hondureño para dialogar con un oficial.
Si el viaje que culminó exitosamente este lunes demoró 15 horas, la travesía comenzó el domingo, día en que Zelaya cumplió 57 años.

Habla de milagros
"Dios hace milagros, Dios hace milagros y ciega a quien no quiere verlos, y realmente puede hacer mil proezas, estrategias, vencer mil obstáculos", indicó Zelaya.
"Para lograr llegar aquí, a mi capital, para estar con mi gente, con el pueblo que tanto amo y que no he dejado, he estado haciendo un esfuerzo internacional extraordinario, y ahora estoy aquí (...) para buscar el diálogo, para arreglar el problema", agregó.
La noticia de su presencia en Tegucigalpa tomó por sorpresa al presidente de facto, Roberto Micheletti, quien negó que Zelaya estuviera en el país, cuando fue consultado por los periodistas en la Casa Presidencial.
"No es cierto, él (Zelaya) está en una suite en un hotel de Nicaragua", dijo Micheletti, afirmando que los medios que informaron que Zelaya estaba en Honduras "están cometiendo terrorismo mediático".
Sin embargo, horas después, la propia televisión hondureña difundió imágenes de Zelaya en una terraza de la embajada brasileña saludando a sus seguidores, y el gobierno de facto impuso un toque de queda por 15 horas, que fue anunciado por cadena de radio y televisión.
Los partidarios de Zelaya, que desde el golpe marcharon diariamente por las calles para exigir su restitución, se congregaron hacia el mediodía frente a la sede de la ONU, por la versión de que se encontraba allí, pero luego se confirmó que estaba en la embajada brasileña, a un par de cuadras.

Zelaya no acepta el Acuerdo de San José, dice Nicaragua ante OEA
Mientras, desde Washington, se conoció que el presidente hondureño destituido, Manuel Zelaya, no acepta el Acuerdo de San José para desbloquear la crisis, aseguró ayer el embajador nicaragüense ante la OEA, que citó una conversación entre su presidente, Daniel Ortega, y, el primero, desde Tegucigalpa.
"El presidente Zelaya le ha expresado (a Ortega) que él no está de acuerdo con la propuesta de San José, con la propuesta del presidente (costarricense Óscar) Arias", declaró el embajador nicaragüense, Denis Ronaldo Moncada.
Zelaya formuló esa declaración a Ortega en una llamada telefónica desde la embajada brasileña en Tegucigalpa, pocos minutos antes, aseguró el embajador ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
"Zelaya va a comunicarse próximamente con el secretario general (de la OEA) para reiterar esa situación", añadió.
Poco antes, el Consejo Permanente de la OEA acababa de aprobar una declaración en la que pedía al gobierno de facto hondureño que respetara la vida de Zelaya, y que todas las partes evitaran la violencia.
Esa declaración también incluía un apoyo explícito al Acuerdo de San José, negociado por Óscar Arias, para que Zelaya regresara al poder hasta la celebración de elecciones, previstas para el 29 de noviembre.