Nacional

Emisores “pródigos” y alegres usuarios

* Poca rigurosidad para conocer capacidades de pago al entregar las tarjetas * La morosidad normal más la crisis económica han saturado los juzgados con juicios y embargos * Casos en la red sobre acoso de cobro día y noche, demuestran que el sistema funciona lleno de irregularidades

Nery García

Primera de III entregas
El uso irresponsable de las tarjetas de créditos el desempleo que conlleva la falta de capacidad de pago de los usuarios y la falta de regulación racional en la emisión del dinero plástico por parte de las instancias financieras han provocado demandas en serie con el consecuente impacto en las economías familiares.
“Tuve intenciones de quererme matar”, relata a EL NUEVO DIARIO doña Miriam Vallejos, ama de casa de 66 años y habitante de Valle Dorado, luego de recordar que adeuda un monto de casi 80 mil córdobas por compromisos pagos, intereses por mora, seguros de varios servicios y otros cargos adicionales que le adjunta la entidad bancaria con la que está insolvente.
Su esposo de 62 años, don Carlos López, tiene el mismo problema. Recuerda que la primera tarjeta se la ofrecieron de cortesía en 1990, con un límite de 3 mil córdobas, y la segunda en el año 2000, la que tenía una línea de crédito, según él, de mil 200 dólares.

Era jubilado y acepté la tarjeta
“Yo les dije que era jubilado (desde 1997), pero ellos me dijeron que no importaba, entonces acepté la segunda tarjeta… yo iba bien, iba pagando a tiempo y ellos me iban subiendo la línea de crédito”, refiere don Carlos.
Doña Miriam dijo que le ofrecieron un bono de 300 córdobas para que los gastara gratis en el supermercado. Ella accedió a recibir la tarjeta, y luego en 2006 le ofrecieron otra que también aceptó.
“Una vez saqué 100 dólares para mis anteojos, después saqué 4 mil córdobas y después nada. Me llamaban para avisarme que estaba abonando a la causa de Los Pipitos, pero como yo no entiendo nada de eso lo consultaba a mi esposo; después me pusieron otro seguro por si me muriera que dicen que me iban a poner en Monte de los Olivos, y que me iban arreglar y pintar, pero ahora tengo miedo que me embarguen la casa que es lo único que tenemos”, expresó preocupada doña Miriam.

No son sujetos de crédito
“Los problemas empezaron hace dos años que ya no podíamos dar los abonos completos y dábamos el mínimo, y sacábamos de la misma tarjetas para pagar y así nos enredados más… ahora dicen ellos que les debo 120 mil córdobas y mi esposa debe casi 80 mil córdobas” comentó don Carlos, quien agregó que sólo por “mora son más de 25 mil córdobas”.
“¿De dónde voy a agarrar si soy un jubilado que me dan apenas 2 mil 478 córdobas con 86 centavos al mes y mi esposa no trabaja?”, se preguntó don Carlos. Para colmo, doña Miriam mostró un documento en donde el director de tarjetas de créditos le informa que su línea de crédito ha aumentado a 2 mil 480 dólares.
Doña Fania Avilés Ramírez tiene 73 años, trabajó 20 años en el extinto Banco Popular y ahora es jubilada. Su pensión mensual es de mil 971 córdobas con 88 centavos, y de acuerdo con la denuncia que presentó ante el Instituto Nacional de Defensa de los Consumidores, Indec, la deuda que le atribuyen ronda casi los 100 mil córdobas.
Asevera que la tarjeta se la dieron a inicios de 2008, y en noviembre le dieron un extrafinanciamiento, dinero que ocupó para comprar ropa y venderla, como un modo de supervivencia.
Mensualmente comenta que abonaba unos nueve mil córdobas con el producto del negocio, pero a finales del año pasado tres personas le robaron la mercadería.

“Nervios desbaratados”
Doña Fania recuerda que un día la llamó una persona y “me dijo que si le depositaba 4 mil 950 córdobas me arreglaba este problema y tendría una rebaja considerable de 20 mil córdobas. Entonces llamo a mis hijos y me consiguieron 5 mil córdobas y los deposito, pero a los cuatro días me llamó otra muchacha cobrándome y cobrándome, y les expliqué que hablé con un fulano, pero me dice que fue transferido”.
“Me tienen los nervios desbaratados. Me llaman en la tarde, en la noche, en la mañana, en la madrugada y me dicen que vaya a depositar 40 mil córdobas, pero de dónde voy a agarrar esa cantidad, pero de dónde si sólo puedo pagar 2 mil córdobas. Hasta un hombre me trató diciéndome que me serví de la tarjeta, que si hubiera tenido un bate me da con él”, dice al borde del llanto doña Fania.

La renuncia de domicilio
A don Walter Antonio González Romero, de 38 años, le han embargado dos veces parte de su salario. Recuerda que en el año 2005 ejecutivos de un banco le llevaron a la puerta de su casa dos tarjetas de crédito de cortesía, una por mil dólares y otra de 200 dólares. Y aunque reconoce que usó parte del dinero plástico, de la cual aseguró que ha dado varios abonos, ahora la deuda que le atribuyen suma 8 mil 429 dólares con 65 centavos.
Don Walter dice que ha querido solventarla, pero siente que “el dinero se le escapa como agua entre las manos”. Como muestra de su voluntad de honrar sus compromisos de pagos, comentó que dos personas allegadas le sirvieron como fiadores para hacer arreglos de pago, pero ahora el banco le está cobrando a cada fiador ese mismo monto de más 8 mil dólares por separado.
Denunció que el segundo juicio por la deuda está pendiente en Diriamba, a pesar de que su domicilio es Managua. “Esta es una estrategia para cansar al usuario”, refiere el deudor.
Blanca Orozco es enfermera del Centro Nacional de Oftalmología. Llegó a la Red de Defensa de los Consumidores, RNDC, porque dice que el banco le está cobrando 17 mil 628 dólares por una tarjeta de crédito y por un préstamo.
“Mi préstamo fue de 4 mil 900 dólares al 23 por ciento anual se iba a cancelar en 48 meses. Mensualmente tenía que dar 162 dólares con 53 centavos, los mantuve hasta julio de 2007 y di 25 mensualidades, pero después mi capacidad de pago disminuyó porque antes tenía dos trabajos y sólo me quedé con uno”, expuso.
“Cuando le solicité la reestructuración en agosto de 2007 yo tenía pendiente 23 cuotas con un saldo de 2 mil 950 dólares. Les explico que no puedo seguir pagando 162 dólares mensuales, sino el 50 por ciento de lo que venía pagando, y que me hiciera una reestructuración de las deudas… el cinco de julio de 2008 me hacen una propuesta de reestructuración de 4 mil 440 dólares a pagarlos en 84 meses con una mensualidad de 129 dólares, y a los 84 meses le iba a pagar a ellos 10, 890 dólares”, precisa Orozco.

Cobro día y noche
“Mi preocupación es que con el préstamo tengo un fiador, entonces la preocupación era mayor y era un hostigamiento día y noche. Me llaman en la madrugada, como a las dos de la mañana, al trabajo a mi turno de noche, a la casa llegaban los gestores, llegaron al trabajo, y una vez uno de los gestores me quiso pegar en mi trabajo porque no le quise firmar unos documentos que él llevaba”, recuerda.
El 24 de septiembre del año pasado le hicieron una reestructuración de un monto de 5 mil 500 dólares a un plazo de 120 meses con una mensualidad de 146 dólares, y con una tasa de interés del 29 por ciento. “Al final de esos 120 meses yo les vendría pagando a ellos 17 mil 628 dólares”, según lee los documentos que le proporcionó el banco.

Datos de la red
Los miembros de la Red Nacional de Defensa de los Consumidores, RNDC, recordaron que según datos de la Superintendencia de Bancos otras Instituciones Financieras de Nicaragua, Siboif, hasta diciembre de 2008, sumaban 384 mil 405 tarjetahabientes, a pesar que circulaban en el país 539 mil 331 tarjetas, lo que significa que algunas personas tienen dos o más tarjetas.
Santos Amador, responsable de gestión institucional de la Red, precisó que según datos del Banco Central de Nicaragua, el indicador de cartera vencida sobre cartera bruta en el sistema financiero ascendió a tres por ciento, pero en el sector de tarjetas de crédito hubo mayor peso relativo en esta morosidad, con un 43.4 por ciento del total.
Señala que las estadísticas en los Juzgados capitalinos arrojan que a diario se presentan 90 demandas en promedio con acción de pago en contra de usuarios de las tarjetas de crédito, y eso significa carga laboral que agobia la situación de los juzgados, lo que también significa un crecimiento muy significativo de la morosidad de los usuarios por falta de capacidad de pago.
Otro de los problemas que enfrentan los tarjetahabientes son los “intereses leoninos” que cobran los emisores de tarjeta de crédito, según señala la Red, por lo que hay convencimiento de que debe haber una legislación que permita un uso controlado del dinero plástico en el país.

Consultan anteproyecto de ley de tarjetas de créditos
La Comisión Económica de la Asamblea Nacional ha enviado un anteproyecto de ley para reformar la Ley de Promoción y Ordenamiento del Uso de la Tarjeta de Crédito (Ley 515) a varias instituciones, entes y organizaciones de consumidores, como proceso de consulta, según anunció en días anteriores el presidente de la comisión, diputado Wálmaro Gutiérrez.
Entre las organizaciones consultadas, según Wálmaro, están la Dirección de Defensa de los Consumidores, adscrita al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, Mific, la Siboif; el Instituto Nacional de Defensa de los Consumidores, Indec; además de otras entidades financieras.
El diputado Freddy Torres, también miembro de la Comisión Económica, dijo que en los próximos días tendrán una reunión relacionada con el avance de las consultas del anteproyecto de ley, lo que permitirá tener insumo para proceder a dictaminar la ley, según indicó.
Se refiere al anteproyecto de ley de reforma a la Ley de Promoción y Ordenamiento del Uso de Tarjetas de Crédito”, ley número 515 y que fue introducido por la bancada del Movimiento Renovador Sandinista, MRS.
Por su parte, el diputado Wilfredo Navarro comentó que introdujo otra iniciativa de ley ante la Comisión Justicia que pretende eliminar: “Por ejemplo la renuncia al domicilio y lo relativo a que los notarios de los acreedores puedan hacer requerimientos y notificaciones”, comentó.

(Con la colaboración de Leonor Álvarez)