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Urge parar clientelismo

T Adolfo Hurtado coincide con relator de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Oliver De Schutter, sobre manejo sectario de cooperación T “Es necesario aunar esfuerzos dirigidos a promocionar la transparencia, la progresividad y el no condicionamiento político de programas de bienestar social”, dice T Sociólogo Cirilo Otero, afirma que gobierno ha convertido en un negocio familiar y partidario la oferta alimenticia, poniendo en riesgo cooperación

Cristhian Marenco

Adolfo Hurtado, Director del Programa Especial de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, resaltó la importancia de detener el clientelismo político para evitar poner en juego la cooperación internacional.

El funcionario manifestó que ante la necesidad de asegurar la ayuda económica externa y el asesoramiento para impulsar una Seguridad Alimentaria justa para toda la sociedad, es necesario aunar esfuerzos de nación dirigidos en la promoción de la transparencia en las acciones del gobierno, y de la progresividad del país.

Las declaraciones de Hurtado, concuerdan con las del relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Oliver De Schutter, quien hizo especial énfasis en que la cooperación internacional ve con escepticismo la forma cómo se gestionan los fondos y la evidente politización de la asistencia, así como la falta de transparencia en la utilización de los recursos.

“Beneficios parcializados y negocio familiar”
Por su parte, el economista y sociólogo, Cirilo Otero, argumentó que en vez de promover políticas de Estado para buscar el bien común, algunos de estos programas gubernamentales traen beneficios parcializados, ya que el gobierno ha convertido en un negocio familiar y partidario la oferta alimenticia.

Hurtado indicó que “en los últimos 15 años, Nicaragua ha desarrollado una absoluta dependencia de la cooperación, de tal forma que el 30 por ciento de los recursos del gobierno, provienen de la cooperación internacional, mientras que el 80 por ciento de la inversión pública en el país tiene el mismo origen”.

De igual forma dijo que es normal que los organismos donantes establezcan algunos indicadores para medir el impacto de sus donaciones, pero que éstas no pueden estar condicionadas a las actitudes gubernamentales sobre todo cuando ya hay una cultura arraigada de clientelismo político.

Clientelismo político es costumbre
“Estadísticamente hay muchas probabilidades de que la ayuda de los programas sociales caiga en manos de seguidores sandinistas, porque hay clientelismo político, pero es un problema que no es sólo de este gobierno, sino que viene a lo largo de los años”, reconoció.

También señaló que es de vital urgencia que tanto el gobierno como los países cooperantes se sienten a negociar sobre los temas vinculados a la transparencia y progresividad, así como al no condicionamiento político de los programas de bienestar social.
Objetivos del Milenio quedan grandes
Según el representante de la FAO en nuestro país, algunos objetivos del Milenio no podrán ser alcanzados porque las actuales condiciones económicas a nivel mundial dificultan que los programas de desarrollo humano logren capitalizarse. En el aspecto positivo mencionó que los niveles de educación han mejorado con el avance de la alfabetización.
Entre los objetivos enunciados por Hurtado que no podrán cumplirse, se encuentran lo relacionado con los indicadores del hambre y de los ingresos per cápita.
“Todavía debemos esperar la encuesta de los niveles de vida del 2010 para ver la evolución de este año, además de la encuesta con menores en edad escolar de primer grado, para ver los avances de la desnutrición crónica”, explicó.
Este último tópico relacionado con la ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional, es uno de los más trascendentales para el país, ya que Hurtado refirió que los niveles de alimentación representan un indicador de desarrollo humano.

Desnutrición refleja fracaso social
“No es posible que uno de cada cinco niños padezca de desnutrición crónica, es decir que está pasando hambre todo el tiempo. Esto refleja que estamos fracasando como sociedad y el desarrollo es desigual, ya que tienen menos oportunidades que los otros niños. Por eso es que debemos juntarnos para darle solución a un problema de nación”, añadió.
Para Otero, la seguridad alimentaria tiene repercusiones en el presupuesto de un país, ya que da señales de los niveles de vida, y de las carencias sociales.
Peligra seguridad alimentaria
“La población nicaragüense ve en peligro la continuidad de la cooperación internacional por la desconfianza en el sistema político y la falta de transparencia, pero además nos enfrentamos a futuras crisis alimentarias, no tanto por el retiro de la ayuda, sino porque el gobierno ha convertido en un negocio la oferta de alimentos”, aseguró Otero.
El experto agregó que la cultura alimentaria seguirá deteriorándose porque existe una tendencia sociológica de que el poder adquisitivo de las personas baje, siendo afectadas mayormente las unidades familiares, mientras que los allegados al partido de gobierno serán los beneficiados, ya que en sus manos se concentra toda la ayuda.
“Cuando el poder de compra de la gente se vea disminuido, la población tendrá mayor necesidad de buscar las donaciones nacionales de alimentos y se desarrollará aún más una dependencia, por lo que las personas se volverán más miserables sin un sentido de autonomía”, culminó.