Nacional

Ganó batalla al cáncer y ahora lucha por amiguitos


Jorge H. Alemán

Mientras Romel Ocampo cantaba en la tarima, Anaricia González, una joven simpática y carismática de 23 años, coreaba sus canciones en el Telehablatón de la Comisión Nicaragüense de Ayuda al niño con Cáncer, Conanca, cuya meta era recaudar tres millones de córdobas para pagar la quimioterapia de los niños que padecen esta enfermedad.
Anaricia nos relató que la primera vez que asistió a un hospital fue a los ocho años en “La Mascota”, donde le detectaron a leucemia mielógena aguda.
Relató que fue la experiencia más dura de su vida, pues la marcó para el resto de la misma.
En el hospital se sentía rara, pues “había muchos médicos, enfermeras, niños calvos y madres que siempre lloraban”, recordó. “Yo sentía que me iba a morir.
Ya miraba venir eso (la muerte), pero la gente de Conanca y los doctores me alentaban a seguir”, aseguró González, quien contó que a partir de ahí comenzó a tomarse el tratamiento que Conanca le daba.
“Todos los días me repetían como reloj: ‘No te vas a morir’, entonces se me quedó grabado eso, que yo no me iba a morir, y me bebía el tratamiento con fe de que me iba a curar”, expresó.
La joven aseguró que, con el tiempo, fue venciendo el temor al tratamiento --que recuerda era doloroso--, y así continuó durante dos años de su vida, hasta que un día el doctor que la atendía la llamó a ella y a su madre para decirles que se podía ir a su casa, pues le dejarían solamente el chequeo ordinario.
“Fue cuando mi mamá me dijo: ‘Anaricia, logramos vencer al cáncer’”, comentó González, quien recuerda que ese día sintió un gran alivio, aunque en su mente de niña sólo pensaba en no volver a ver las inyecciones.

El drama de la muerte de sus amigos
De repente su actitud alegre cambió cuando nos relató que la parte más difícil fue el perder a muchos amigos que tenía en el hospital y que corrieron con menos suerte que ella en la lucha contra esta enfermedad.
“Yo me siento comprometida en nombre de ellos, que hoy no están aquí, para decirles a los demás que sí se puede”, expresó, mientras recuperaba su tono entusiasta, y trasmitía que “aunque sea uno o cinco los que se curen, sí se pueden curar”.
Esta joven sobreviviente, hoy a sus 23 años, es estudiante de Psicología en la Universidad Centroamericana, y dice deberle parte de su vida a esta organización que apoya a los niños con cáncer, brindándoles asesoría, apoyo sicológico, medicamentos, estudio y acompañamiento durante la enfermedad.
Ayer se mostró contenta, mientras se realizaba el tercer Telehablatón en Metrocentro, donde estuvo presente como testimonio vivo de la lucha contra el cáncer, y aconsejó a muchos niños que --como ella sabe bien--, sufren la batalla de sus vidas.