Nacional

Una funesta recurrencia histórica

* De los Frentes Populares de la Nicolasa a las Jcops de Alemán, pasando por las turbas, los Amrocs y similares

El presidente Daniel Ortega insiste en una pregunta: ¿Por qué le tienen miedo al pueblo? Y se refiere al pueblo cuando habla de los Consejos del Poder Ciudadano. “La respuesta podría estar en la historia”, dice Edén Pastora, el legendario comandante “Cero”, ex guerrillero sandinista escindido hace muchos años de la estructura partidaria.
¿A qué se refiere Pastora cuando habla de la historia? “Los que peinamos canas no olvidamos nunca que en nombre del pueblo se organizó a las hordas de la Nicolasa Sevilla, y en nombre del pueblo las turbas divinas salían a malmatar a los opositores”, dice a modo de reflexión Pastora, que aunque se niega a comentar la creación de los CPC, recuerda que antes de esta organización existieron otras agrupaciones “que en nombre del pueblo hicieron mucho daño”.
“Cuando recuerdo a los ‘Orejas’, a los Jueces de Mesta, a los Amrocs, a la Nicolasa, a las ‘turbas’, se me paran los pelos”, dice a modo de broma el veterano luchador.

Nacidos para atacar
¿Qué organizaciones eran éstas? Dora María Téllez, ex guerrillera sandinista y militante del disidente Movimiento Renovador Sandinista (MRS), dice que de algún modo, pero salvando las distancias y los contextos, cada una de las organizaciones citadas por Pastora tienen una similitud y otra diferencia con los CPC: fueron creados por los gobiernos de turno, y sus instituciones para defender sus proyectos políticos, y recibieron poder para acabar con cualquier tipo de organización fuera del oficialismo.
“La red de ‘Orejas’ estaba integrada por militares en retiro, activos infiltrados y civiles soplones, era una extensión de la Oficina de Seguridad Nacional, y su misión era estrictamente para acabar el movimiento subversivo”, recuerda Téllez.
Bajo el gobierno de Somoza, igual se crearon desde el poder otras organizaciones políticas que obedecían al proyecto del dictador, recuerda Téllez. La Asociación de Militares Retirados, Obreros y Campesinos Somocistas (Amrocs) era un movimiento de barrio usado contra los opositores al régimen de la familia dinástica.
Los Frentes Populares de la Nicolasa Sevilla eran fuerzas de choque que atacaban y destruían. Un caso especial fue el ataque a Radio Mundial.

Aquellos temidos Capitanes de la Cañada
Los Jueces de Mesta o Capitanes de la Cañada fueron inicialmente creados como mediadores judiciales en la zona rural para resolver conflictos comunales, pero terminaron sirviendo a la lucha antisubversiva del gobierno.
“Eran somocistas, en su mayoría, y denunciaban a los campesinos que daban respaldo a los guerrilleros, vigilaban las montañas y daban aviso a la Guardia”, recuerda Téllez.
En medio de estas organizaciones paraestatales y en el clima de la guerra civil, surgió una organización comunitaria con fines humanitarios: Comité de Defensa Civil (CDC).
Enrique Picado, veterano miembro de las organizaciones comunitarias y actual secretario nacional del Movimiento Comunal Nicaragüense, recuerda que esta agrupación espontánea, nacida en 1978 durante la insurrección, tenía el objetivo de ayudar a los ancianos, niños, mujeres y heridos durante los combates en los barrios.
“Su objetivo era meramente humanitario, pero aun así la Guardia Nacional los atacó y muchos hermanos murieron apoyando a la gente de sus barrios”, cuenta Picado.

Ojos, oídos y garrote de la revolución
Posteriormente, cuando el FSLN derrocó en 1979 a la familia de Somoza tras 43 años en el poder, los CDC se convirtieron en los CDS: Comité de Defensa Sandinista, ojos y oídos de la revolución.
“El objetivo inicial era hermoso, era organizar a la población para su desarrollo local, era reconstruir todo lo destruido por la guerra y apoyar a la ciudadanía en sus problemas”, cuenta Picado, quien parte de las estructuras nacionales de creación de los CDS.
¿En qué momento se cambió el objetivo humanitario por el de represión y control de los CDS? Picado dice que fue a partir del recrudecimiento de la guerra.
“Una guerra trastoca toda la sociedad, y algunos compañeros de los CDS empezaron a recibir órdenes de las estructuras, de hacer cosas propias de un país en guerra”, dice Picado.
“Nos creíamos los dueños de los barrios”, recuerda Picado, quien cuenta que a raíz del rechazo que la población venía aumentando contra los CDS, en 1988 el gobierno sandinista decidió cambiarles de nombre e imagen para “desandinizarlos”: Movimientos Comunales.

El intento de Alemán
“Usábamos una hormiga como símbolo de la unidad de la comunidad, pero no se fortalecieron porque nos llegó la derrota en 1990”, dice este hombre que sigue al frente del Movimiento Comunal, organización que a pesar de ser del seno del FSLN, se encuentra distanciada de los CPC de Daniel Ortega.
Después de la muerte de los CDS, ya en los años noventa, no existieron organizaciones paraestatales creadas por los gobiernos de turno, más que el intento de Arnoldo Alemán de crear su propia policía en la Alcaldía de Managua, y posteriormente lograr la formación de las Juntas Comunitarias para el Progreso Social (Jcops).
Tales juntas sirvieron para acompañar los actos de Alemán, organizar las fiestas en las obras que el ex presidente inauguraba, repartir medicinas y juguetes en nombre del PLC y aplaudir los discursos del líder.
Antes de la salida de Alemán del poder, y ya agobiado por las constantes críticas de los medios de comunicación por los desmanes de corrupción de su Administración, los miembros de base de las Jcops se fueron disipando.