Nacional

“Los decretos no generan divisas”

* “La agenda que ha mostrado el Presidente nada tiene que ver con la agenda de los temas cotidianos de una población sin esperanzas” * “Los que tienen la sartén por el mango, deben pedir orientación a Dios y olvidarse del mundo oculto y esotérico”

Edwin Sánchez

Los decretos no generan divisas, pero si así fuera, recomendaríamos al presidente Ortega que entrara bien temprano a su despacho a firmar cuantos decretos fuera posible, y que los diputados se los aprobaran para que la economía de los nicaragüenses empezara a dar síntomas de recuperación, indicó el líder evangélico Augusto César Marenco.
En tanto, el teólogo Carlos Villagra precisó que en la agenda del pueblo no figuran los CPC ni todos los decretos que quiera dictar el Presidente, pues lo que demanda es empleo, un mejor sistema de salud, más educación y superar la línea de la pobreza.
“El Presidente tiene su propia agenda, exclusiva, muy pero muy privada, y el pueblo su verdadera agenda que la observamos todos los días: más fuentes de ingreso, más trabajo. Es la agenda que tiene que ver con lo cotidiano, con la alimentación, con el vestuario, con la medicina y no con imposiciones”, indicó el también pastor bautista.
El pastor pentecostal Augusto César Marenco, expresó que el presidente Ortega debe gerenciar el país para sacarlo del fondo de donde lo dejaron los otros gobiernos, y no acabar de hundirlo más, estableciendo como prioridad temas como los CPC.
Lo que demanda la población es trabajo y seguridad económica, y no que hoy saco un decreto y otro mañana “y así vamos a estar”, según dice el Presidente, como si su verdadero trabajo no fuera al final de su mandato, dejar una economía sana.
Marenco indicó, incluso, que si por estar dictando decretos el país pudiera exportarlos para obtener enormes flujos de divisas, “le aconsejaríamos al Presidente que entrara desde las seis de la mañana a firmar decretos para que al final del día tuviera resuelto una parte de los graves problemas nacionales”.
El teólogo Villagra consideró que el presidente Ortega sólo está interesado en su propia agenda particular, en vez de ponerse al frente de la agenda sentida del pueblo.

¿El pueblo estará representado en los CPC, que es la discusión de las dos últimas semanas?
No necesariamente, sobre todo por el carácter que se les quiere dar, no podríamos verlos ahí representados, porque eso no es de consenso, y cuando no hay consenso hay coerción y esto lo observamos ahora. Las cosas no pueden funcionar de esa manera, porque aquí vemos que no se actúa de manera civil y civilizada, sino antojadiza, y muy divorciada de lo que es la auténtica democracia.
Se juega mucho con el término pueblo. Es un irrespeto e irresponsabilidad, porque yo hablo de pueblo queriendo encontrar un respaldo que no tengo, queriendo encontrar un apoyo que no existe y eso no es correcto. Hay mucha gente, cualquier cantidad, que en los últimos comicios dijo dónde está la mayoría. Desgraciadamente, vivimos en un país donde el desorden es organizado y hay gente que se presta para organizar el desorden.
El pueblo está desesperado, desesperanzado, desgastado, y en una situación así, casi como que ya topó. Ahora, cuando surgen las amenazas con posiciones de fuerza, en donde parece que se le quiere dar prioridad a la razón de la fuerza y no a la fuerza de la razón, entonces el pueblo se deprime más y se desespera.
Esas posiciones de fuerza reflejan, evidentemente, que no queremos hacer las cosas de forma pacífica, por eso la reconciliación pregonada se vuelve un eslogan que sólo lee el viento y se desgasta con el tiempo, con el sol, con la lluvia.
El teólogo subrayó que mientras nuestros dirigentes no vuelvan la mirada hacia Dios, no hay un compromiso serio y profundo con el reino de Dios en esta Tierra. “Por eso, sencillamente, vemos estos desaguisados y estas aberraciones que observamos. Recordemos que la palabra dice que “separados de mí, nada podéis hacer”. Los que tienen la sartén por el mango, deben pedir la orientación de Dios y olvidarse de expresiones del mundo oculto y esotérico, para que el Señor pueda bendecir a Nicaragua”.

¿Se ven formas del mundo oculto en el gobierno?
Estas expresiones nosotros las vemos en ciertas celebraciones, en donde vemos cosas, colores, manifestaciones como que no son congruentes con un espíritu sano, cristiano, que responde al verdadero principio del Evangelio.
Lo mejor es que no se sigan esas manifestaciones esotéricas.

Jugando al gato y al ratón
El pastor Augusto C. Marenco dijo que el Presidente no debe ponerse a jugar al gato y al ratón, con esto de firmar cuanto decreto le dé la gana para sus CPC.

¿Qué debería estar haciendo el Presidente, entonces?
Creo que el Presidente debería mejor ocupar su tiempo llamando a los economistas que incluso se le han puesto a la orden, llamar a las mejores inteligencias, y trabajar por todo el país. Él debe comprender que en la multitud de consejeros hay sabiduría y la sabiduría trae estabilidad, dice Proverbios.
Esto nos señala que nos ha faltado sabiduría a todos, porque están como los niños, que uno le arrebata el juguete al otro. A estas alturas, que el primer magistrado de la nación, un hombre que ha sido dos veces presidentes, se ponga en ese plan, deja mucho que desear.
La gente lo que quiere es estabilidad económica. No ahuyentar la inversión. El Presidente es un gerente del país. Se le ha entregado una empresa nacional y él se debe a nosotros como gobernados. Él tiene que ajustarse a la agenda del pueblo.