Nacional

Muerte de niño con sabor a negligencia

* Nunca dijeron a madre por qué se agravó de otras dolencias que nada tenían que ver con la neumonía por la que lo llevaron a clínica previsional

Luis Alemán

Un calvario. Así fueron los últimos días de vida del niño Jurgen Aberman Robinson Alvarado, de un año, internado en la Clínica Previsional Salud y Familia, de Puerto Cabezas, por neumonía, pero que murió 30 días después en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, por causa de íleo metabólico con perforación de colon ascendente, sepsis abdominal y choque séptico.
“Fue una negligente atención”, aseguró Clara Alvarado Toledo, madre de Jurgen, quien ayer se presentó al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) para exigir “justicia” por la atención inadecuada que, según ella, recibió su hijo en la Clínica Salud y Familia. “Lo único que hicieron fue comprarle el ataúd y llevarlo de regreso a Puerto”, dijo Alvarado, quien exigió una investigación sobre las causas de la muerte de su pequeño.
EL NUEVO DIARIO consultó telefónicamente con la Clínica Salud y Familia, de Puerto Cabezas, pero una persona que atendió el teléfono explicó que la directora, doctora Marylú Rodríguez, no se encontraba disponible porque estaba atendiendo a pacientes.
Alvarado relató que el pasado 6 de julio llevó a su hijo a la Clínica Previsional Salud y Familia, por presentar una neumonía, pero días después el pequeño presentaba una inflamación en el costado derecho. Las autoridades de la clínica transfirieron al menor al Hospital Nuevo Amanecer, de Puerto Cabezas, donde le dijeron a la madre que el menor “tenía algo y que se debía practicar una operación”.
Según la mamá, ella se negó a autorizar la cirugía en tanto la explicación que recibió no fue la más completa, a pesar de ello, los médicos realizaron la operación el 15 de julio, la que duró siete horas. “Un doctor salió a decirme que se había perforado el intestino”, pero el sufrimiento del menor no terminó ahí, “supe que se había descanalizado la vena” dijo adolorida la madre, “y no pudieron aplicarle sangre”.
Explicó que ese mismo día, uno de los médicos que le practicó la cirugía le entregó un papel para que firmara autorizando una nueva operación. “Yo firmé para que le hiciera una cirugía para canalizarlo”, relató.
Pero el estado de salud de Jurgen, lejos de mejorar se complicó. “De la zona de la operación salía un líquido café que olía mal”, aseguró Clara, quien relató que una nueva valoración al menor resultó que se encontraba en estado grave. “Si se queda se muere y si se lleva a Managua se puede morir en el avión”, fue la advertencia que recibió de un médico a quien identificó como el doctor Carballo.

Dice que la engañaron
Según la mamá, ella rogó a las autoridades de Salud y Familia para que transfirieran al menor a Managua. “Les rogué antes de la operación y después de la operación que trasladaran a mi hijo, pero las súplicas no sirvieron de nada”. Aseguró que en la clínica le dijeron que su hijo más bien estaba en franca mejoría.
Aseguró que la salud de su hijo se agravó al grado que le dijeron: “Está en agonía”. Fue entonces que la clínica Salud y Familia autorizó la transferencia del menor y lo trasladaron a la clínica SuMédico de Managua, “lo trasladaron ahí porque ellos tienen un convenio”, dijo Alvarado.
Pero en esa clínica, tras una valoración, le explicaron que no podían hacer nada por el menor, por lo que optaron por transferirlo al Hospital “La Mascota”, donde el mismo día de su ingreso le realizaron otra operación.
“Ahí me dijeron que el niño estaba a punto de morir y que sólo era cuestión de esperar”, aseguró la mamá, quien detalló que el niño murió el 5 de agosto.
“Yo estoy aquí pidiendo justicia, ellos nunca me dijeron qué problema tenía mi hijo, nunca tuve una información”, aseguró Alvarado, quien dijo que aun después de la muerte de su bebé ella ha pedido la epicrisis, pero se la negaron. “Mi hijo murió por negligencia médica”, afirmó.
Un resumen clínico del Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, donde murió Jurgen, explica que el niño fue recibido con antecedentes de haber sido intervenido quirúrgicamente por una perforación intestinal secundaria a un íleo metabólico, y observaron salida de heces por drenos, por lo que fue trasladado de Puerto Cabezas a SuMédico y luego a ese centro asistencial.
Según el resumen clínico, el niño sufrió un paro cardiaco por 30 minutos, sin responder a maniobras convencionales, declarándose fallecido a las 7 de la mañana del 5 de agosto.