Nacional

Sicólogo, mago, padre de familia y líder cristiano


Doren Roa

Es psicólogo clínico, payaso, mago, padre de familia y líder de una iglesia cristiana en Tipitapa, denominada Centro Internacional de Teoterapia Integral, Centi. Su gracia es Roberto José Aguirre Ramos, mejor conocido por sus amigos de la infancia y de la farándula como “Tito”, quien a sus 51 años de vida se desempeña en estas múltiples labores.
Este polifacético personaje es el segundo de cuatro hermanos, todos provenientes de una familia de artistas. “Mi papá es músico y cantante, mi madre era artesana y mis hermanos son pintores y músicos, y dentro del resto de la familia tengo tíos pianistas, compositores, cantantes y guitarristas, entre otros”, expresa Tito.
A la par de todas sus actividades, Tito dirige la Escuela de Circo y el Club del Clown, una agrupación de payasos profesionales. Pero, ¿cómo divide su tiempo para involucrarse en tantas labores? “La clave está en saber organizar el tiempo. En el caso de la iglesia, yo le sirvo al Señor en horas no laborales. Ahí predico la palabra de Dios, damos citas de edificación a los discípulos (teoterapia) y cursos de formación cristiana”, enumera.
Nace el Dr. Kelo Kura
La historia de Tito arrancó con la payasada y sus hierbas aromáticas, que, según nos comentó, siempre le han apasionado. Enfocándose en 1992, comentó sobre la fundación del Club del Clown, en donde hacía el montaje de las obras y la capacitación de los muchachos, pero a pesar de ser prácticamente la columna vertebral de esto, “no participaba en ello. Era el payaso detrás de las cortinas”, remembra.
Según la anécdota, un día el actor principal de la obra llamada “Risas, meseros y alegría” no asistió a una presentación, de modo que nuestro amigo asumió ese papel. “A partir de ahí me involucré en la actuación como payaso. Siempre me ha gustado la payasada, pues soy una persona sanguínea, uno de los cuatro temperamentos, según la psicología”, argumenta Tito, basado en sus conocimientos.
De payasito se quedó trabajando como un personaje más en el Club del Clown, y como voluntario de la Iglesia a la cual pertenece visitaba la Sala de Hemato Oncología del Hospital La Mascota. “Llevábamos a payasos y títeres para animar a los jóvenes con cáncer y al año y medio que terminó esta jornada me mandaron a llamar para que hiciera un trabajo sistemático con este grupo de muchachos”.
Aquí nació el Dr. Kelo Kura. Este nombre artístico fue un aporte de los jóvenes y un día de tantos “de mi corazón bajó, Dios me lo regaló”, manifestó Tito, el Dr. Kelo Kura. Explicó que le pareció dicho bautismo, pues “locura” le va bien por ser bromista y acelerado, y también porque hace referencia a la curación.
A la fecha, el Dr. Kelo Kura continúa visitando el Hospital La Mascota y del mismo modo, y para la misma labor humanitaria, fundó el Movimiento de Payasos de Hospitales a inicios de este año, en el cual se han involucrado 17 personas, entre profesionales y estudiantes. En este caso, el mismo Dr. Kelo Kura capacita a los miembros de este movimiento a través de talleres de juegos infantiles, malabarismos, magia, títeres, globoflexia, pintacaritas y cuenta cuentos, entre otras técnicas.
De la Escuela de Circo
Este mencionado Club del
Clown encierra tres proyectos fundamentales, tales como la Agrupación Profesional de Payasos, la Escuela de Circo y el Movimiento de Payasos de Hospitales.
En el caso de la Escuela de Circo, ésta atiende a 200 jóvenes de centros de acogida, chavalos de la calle y colegios de primaria de escasos recursos. “Estamos lanzando un SOS al mundo para no dejar morir esta escuela, pues ahí se están formando artistas circenses en dos años y medio”, comentó Tito. Y es que, según detalla, Payasos sin Fronteras era el organismo que les apoyaba, pero retiró la colaboración.
El payaso psicólogo
Tito aprendió a deslizarse en el campo psicológico, pues en 1996 cuenta de malas experiencias sentimentales. “Me separé de mi compañera de vida y eso me afectó muchísimo, pero esta situación me acercó a Cristo. Alguien me habló de él cuando quise suicidarme”, detalla.
Ese hombre, el pastor de la iglesia Centi, a la cual pertenece Tito, le advirtió que Dios tenía un propósito y un plan grande para su vida, y una de las cosas que le aconsejó al final de toda la charla fue terminar una carrera, debido a que de tres que había iniciado tales como Ciencias Sociales, Filología y Comunicación, y Español; no culminó ninguna de ellas.
Psicología fue la carrera que escogió al final, ya que “desde muy joven mi afán era ayudar a las personas, pero en ese momento no podía hacerlo por mi estado. Ahora que estoy curado completamente, restaurado y sanado interiormente, sí puedo ayudar a la gente”.
Además, el hecho de que su hermano mayor es también psicólogo fue uno de los alicientes que le impulsó aún más a inclinarse por esta área de las ciencias. De modo que entre la psicología y Dios, hay un fuerte lazo. “La teoterapia y la psicología son el tratamiento que contiene herramientas y medios que ayudan a la sanidad del espíritu, alma y cuerpo”.
Es por ello que por su esmerado esfuerzo, Tito Aguirre culminó dicha carrera hace dos años y además con especialidad en Psicología Clínica, en la Unival. “Con mucho orgullo”, expresa, y añade que aunque estuviese mayor, Dios lo quería ver así.

Robertito Aguirre años atrás
Agregándole un poco más de historia a la narración de la vida de Tito, vale mencionar que además tiene dotes de bailarín, pues a la edad de nueve años se integró al grupo de danza folclórica de Irene López. Según nos contó, el único grupo de mayor calidad en ese entonces.
Seguidamente, después del terremoto, fue arte y parte, junto a sus hermanos, en la fundación del Movimiento Artístico Juvenil MAJ, en Juigalpa, Chontales. En este proyecto “promovíamos espectáculos de carácter artístico, tales como música, teatro, folklor, poesía. El teatro y la música eran de contenido social y en ocasiones nos inclinábamos por protesta”, aseguró.
Llegando a 1975, Tito no se quedó de brazos cruzados y continuó destilando sus dotes de artista, y para conseguir hacerlo con éxito se integró al quinteto de música Pacaya. Éste se trataba de un grupo de música testimonial en donde Roberto cantaba. Ellos grabaron dos discos de 45 revoluciones por minuto con música de protesta en 1976.
Continuando con más de las hazañas de antaño en las que este inquieto personaje se involucró, contamos una sucedida cuando el triunfo de la revolución. En ese entonces Tito se involucró en la fundación del primer Ministerio de Cultura.
“Como por el 25 de julio de 1979, reunidos en el Hotel Intercontinental con varias personas, propusimos y definimos cómo sería este ministerio en el cual formaba parte el padre Ernesto Cardenal”, afirma Tito.
No podría olvidarse de un dato, según confesó, importante en su currículo. En su ajetreada agenda, además apuntó el hecho de ser el primer director de la Escuela de Danza, la misma que conocemos en la actualidad.
En el siguiente año pasó a dirigir los Centros Populares de Cultura, CPC. A continuación se puso al mando de la dirección de la Unión de Circo, compuesta por el Circo Nacional y la Escuela Nacional de Circo, pero antes de ello se fundó la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura, en la cual nuestro personaje fungió en el cargo de segundo vicepresidente.
Y entre tantas aventuras, Roberto Aguirre, Tito o Dr. Kelo Kura, sigue de la mano de Dios mostrándole al mundo que querer es poder y que definitivamente, es importante que la gente sepa y no olvide que “todos nacemos con un propósito y un papel, está en cada quien el poderlo desempeñar”.