Nacional

Ortega y su sucesión

*El caso Cárcamo, lo que le dijo Alexis y la necesidad de un buen candidato del FSLN para hacerle frente a la oposición *La reelección en la historia de Nicaragua, los Somoza, la dinastía y el “¡Basta ya!”, de las mantas en el estadio *Un año de tragedias, las imprevisiones sobre la crisis energética y encima de eso un gobierno que no busca consensos

Eduardo Marenco

Segunda entrega

Éste sí es un tema tabú en el FSLN. Y después de Daniel Ortega.... ¿Quién? Daniel Ortega ha sido candidato presidencial en cinco ocasiones. Ha ganado dos y ha perdido tres. La reforma constitucional que ahora se plantea tiene como uno de sus objetivos fundamentales la reelección presidencial, pues de acuerdo a la Carta Magna, Ortega no podría ser candidato presidencial otra vez.
Marenco dice con claridad que no hay que temerle a la reelección presidencial, siempre y cuando haya un sistema de votación fiable y libre. Y aconseja al presidente Ortega que él mismo forje a su sucesor.
¿Y no será que lo quiere destituir porque ven la Alcaldía de Managua como un trampolín a aspiraciones más fuertes, como la Presidencia?
Pero es que no estamos en ese tiempo. Cuando Herty estaba aquí era inmediatamente que venía la elección. Suponé que yo tuviera aspiraciones presidenciales: esas aspiraciones serían para algo que ocurrirá dentro de cinco años. Yo creo que es ridículo, la gente ni se va a acordar quién soy yo. No soy un competidor. Es como que me digas que si quiero ir a correr las Olimpíadas de cien metros planos a Pekín... ¡Sólo que los corra en mi moto! No veo por qué razón debería haber celos.
El caso Cárcamo
El caso de Evert Cárcamo, por ejemplo, quien ha reclamado que ya hizo la cola... primero fue Herty, después usted y él dice que ya le toca a él. ¿Qué piensa de eso?
En el caso de Cárcamo yo quisiera ser completamente franco. Cuando yo fui candidato para alcalde, en realidad no lo pedí, ni se me ocurría ni interesaba, el cargo público no ha tenido nunca un interés para mí. Yo recuerdo que las encuestas le daban una ventaja de veinte a cuatro, y examinamos los escenarios. Yo le dije a Daniel: “En unas primarias Cárcamo me va a ganar a mí, no estemos gastando pólvora en zopilote, ya de una vez me retiro, concentrémonos y vamos con él”. Hablamos con él, él dijo que me respetaba mucho y que cedía la candidatura. A mí el Frente Sandinista me hace toda la campaña, me lleva, yo soy un alcalde del Frente Sandinista, no soy el más simpático de Managua, yo estoy claro de eso.
En ese sentido le agradezco a Cárcamo que él me apoyó a mí. Moralmente yo tendría una obligación de apoyarlo a él en esta nueva contienda. Pero yo tengo que ser disciplinado y apoyar a quien el Frente designe.
Ahora, las encuestas que he visto indican que él está en primer lugar, y yo creo que el Frente tiene que hacer una investigación a fondo para ver cuál es el que tiene mejores posibilidades, porque en este momento él se está dando taco a taco con Eduardo Montealegre, que es un candidato presidencial supuestamente con altísimo nivel de aceptación. Entonces, si Cárcamo está compitiendo taco a taco con Montealegre, habría que reconocerlo a él. Habría que medir fríamente con la cabeza qué posibilidades tiene él para empujar esa opción.
¿En el Frente Sandinista se plantean la pregunta: “Después de Daniel, ¿quién?”?
Esa es una pregunta válida en el sentido de que las corporaciones políticas en Nicaragua tenemos poca cultura de sucesión. Si vos te vas a las corporaciones económicas mundiales, es casi automático que vos ves a los directivos y altos ejecutivos en una escalera que automáticamente se rellena con cualquier cambio. O traen a alguien de afuera. Pero en general están diseñadas para sucederse. Ocurre en las tribus, en las monarquías –-el rey escoge a su hijo--, ocurre en el sistema parlamentario, donde hay un primer ministro, un segundo primer ministro, un jefe de bancada, hay una cadena. En México estaba el dedazo, que era una ley, ya se sabía que el presidente escogía a su sucesor, no hay problemas de elecciones primarias, eso se respetaba y funcionó muy bien durante 70 años.
Aquí ¿cómo se podría hacer? Que el presidente diga: “¿Quiénes quieren ser los que me sucedan?” Que levanten las manos los que quieran y pasen a la categoría de sucesores en deseo, y los ponés a que la gente los vea, los conozca, los examine, y naturalmente van a ir saliendo los sucesores. Aquí en Nicaragua, como no hay eso, te encontrás los grandes bochinches.
En ALN y el PLC es eso, lo que está ocurriendo es la sucesión de Arnoldo Alemán en el ALN, aparece Eduardo Montealegre, y como no le dan paso, crea otro partido y divide al PLC. El MRS fue eso, la sucesión de Daniel Ortega, Sergio Ramírez quería ser, hizo su propio partido y fracasó.
Entonces, en el FSLN, una inteligencia grande de Daniel Ortega sería buscar él su propio sucesor con quien se sienta cómodo, que reproduzca sus ideas por las que ha dado su vida; Daniel es un hombre que ha dedicado su vida a esto y tiene razón en quererse suceder.
Él parece que quiere reelegirse ahora, ya lo dijo públicamente, aquí no hay que tenerle miedo a que haya una reelección, a lo que hay que tenerle miedo es a que haya un buen sistema electoral.
Reelección, dictadura, dinastía
El problema es que la reelección presidencial derivó en una dinastía en Nicaragua, lo saben ustedes que lucharon contra Somoza.
Ese es el problema, que aquí se asocia la reelección con la dictadura. ¿Cuántas veces se reeligió un Somoza? Ninguna. Nunca se reeligió un Somoza. El primer Somoza, cuando ya se le iba a cumplir su período, nombraba a un títere, inventaba una Constituyente y volvía a ejercer, así iba.
El siguiente Somoza, Luis Somoza, tiene a un René Shick de por medio y cuando se muere, a un Lorenzo Guerrero. Después viene Tacho Somoza, que forma una junta de gobierno, Agüero se va y meten a uno que le decían “Piojo peinado”, y hasta después se vuelve a presentar Somoza.
Cuando a mí me meten preso, estábamos haciendo protestas para que no eligieran a Somoza Debayle por primera vez, la manta que metimos al estadio, el 26 de octubre de 1966, decía: “No más Somoza”. Fue muy desplegado por los periódicos y nos pegaron una “vergueada” de loco en la cárcel. La dictadura somocista no tiene nada que ver con la reelección, nunca se reeligieron. Cuando se ataca la reelección se hace el tiro indirecto, por lo que tendríamos que luchar es por elegir libremente.
Si alguien adora a Daniel Ortega, porque hace un trabajo maravilloso, que lo reelija las veces que quiera, el día que no haga bien su trabajo, que elija a otro. Y se acabó el problema.
La tendencia que se ve es a crear una monarquía a lo interno del Frente, buscar una sucesión familiar...
Si hay alguna razón para que un familiar de Daniel Ortega sea muy querido por el pueblo y muy apto para gobernar, yo no le veo ningún delito, ahí ves a la señora Cristina Fernández de Kirchner, que ha sido electa presidenta de Argentina y nadie ha dicho nada. Se ve muy buena, simpática, y hasta parece con más porte que él, si se trata de que la sucesión de Daniel sea su esposa. De sus hijos no sé, parece que han tenido muy poca figuración pública. La reelección de Daniel para mí yo no le veo ningún problema, si él quiere, va de viaje. El problema es que él haga bien las cosas ahora, para que la gente quiera que él se reelija.
Un año de tragedias
¿Cómo ve usted el rumbo del país en este primer año de gobierno?
Este primer año de gobierno desafortunadamente ha sido de tragedias. Daniel entró en un campo minado. Lo habíamos visto en la campaña, lo hablamos, yo invité a unos amigos brasileños a venir, el presidente Lula, el primer ministro y compañías brasileñas, para ver el tema energético.
Ya cuando Daniel triunfa es cuando aparece acá Alejandro Bernau, Vicepresidente de Pdvsa, y presidente del Albanic en ese tiempo, con la propuesta de esas plantas venezolanas, que las metimos nosotros.
Ya se miraba venir la crisis, en lo que tal vez fallamos fue en acelerar desde la oposición la compra de plantas termoeléctricas para hacerle frente a la crisis, pero estás hablando de algo hipotético, porque no éramos gobierno.
Después de eso, la crisis energética no es culpa de él, pero esta crisis sí desbarata la economía, no hay forma que este país levante cabeza si aquí no hay 200 megawatts de energía nuevos. En un país sin cien megawatts de margen no hay inversión nueva posible. Yo traje a inversionistas que se fueron porque no había luz. Yo sé que hay planes para generar energía, ojalá; la pregunta es cuándo va a estar hecho, quién los está dirigiendo, quiénes son los inversionistas.
Luego tenés el problema del huracán y las lluvias. Se habla de 500 kilómetros de caminos destruidos, y si eso es así, te puedo asegurar que los cinco años del comandante Ortega se van a dedicar a reconstruirlos, eso es una generación de caminos, ya con eso tenés suficiente, porque el país tiene poca capacidad constructiva.
Si el petróleo sube a más de cien dólares y si encima de eso vos no creás consenso, el panorama se te puede poner extremadamente complicado. Pienso yo que se requiere construir cuanto antes un consenso mínimo de cómo vamos a vivir, independientemente si les querés llamar CPC, KPG, comité ciudadano, comité de amigos o partidarios, aquí se requiere resolver la energía, resolver puertos, elevar el nivel educativo de la gente o preparémonos a organizar brigadas de nicaragüenses, como éstos que van a Costa Rica ahora. Y dediquémonos a exportar mano de obra.
DESPIECE
“La Secretaría era una casa de fantasmas”
Ésta es la manera como Dionisio Marenco observa los últimos 16 años de historia del Frente Sandinista:
“Si examinás la historia del Frente encontrás la división en las tres tendencias, en donde al final la insurrecional llevó la voz cantante. Cuando perdemos las elecciones y se separa lo que después fue el MRS, donde Sergio Ramírez y Dora María Téllez encabezan la salida del Frente. En ese momento me pareció a mí un tanto como evadir el bulto. Yo vi a un grupo de compañeros que como se hundió el barco, agarraban su bote salvavidas, te separabas del barco madre que se estaba hundiendo, como diciendo: ‘Yo no tengo nada que ver con esto, yo no fui’. A mí eso no me gustó.
Como pasajero y constructor de ese barco que se hundió, yo dije: ‘Yo tengo que morir en este barco’. Me pareció mucho más honesto. Hay que reconocerle a Daniel Ortega, el capitán de ese barco, que agarró el timón, se quedó y lo peleó prácticamente solo.
Ahí pasamos 16 años. La Secretaría del Frente era una casa de fantasmas, no llegaba nadie, no había ni para reparar las goteras del techo. Yo estuve con Daniel todo ese tiempo. Trabajando en el Canal 4, en las cosas que se podían hacer.
Luego aparecieron otras personas que se fueron separando, tratando ya de cuestionar el liderazgo de Daniel Ortega. A mí me parecía que la discusión era un tanto estéril porque el hombre que mantuvo la bandera rojinegra hacia arriba en el momento que el barco se hundió se llama Daniel Ortega. El Frente perdió 38 diputados y se quedó con dos. Para cualquier persona que revise la historia significaría que las dos personas eran un pequeño cadáver, el Frente era algo que no existía.
Sin embargo, llegaron las siguientes elecciones y los 38 diputados sacaron un diputado, que fue el marido de Rosa Marina Zelaya, Jorge Samper, y lo sacaron por un truco de coeficiente. Tendrías que deducir entonces que los dos que se quedaron tenían razón en relación a esa masa de votantes sandinistas. Daniel tuvo la razón.
Veamos este segundo capítulo: toda la dirección histórica se fue, los comandantes guerrilleros, los embajadores, ministros, todo el estamento superior se fue al MRS y Daniel se quedó prácticamente solo con la base. Y por los resultados de las elecciones esa base es danielista.
Es claro deducir que hay un Frente Sandinista muy danielista, pero no en un sentido peyorativo de haber convertido el sandinismo en danielismo, no. Él fue el que mantuvo la bandera: ese es un hecho”.
Mañana: “El Presidente está subordinado al Parlamento”